Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

jueves, 23 de marzo de 2017

¿Cómo cocinar la pasta perfecta? Especialistas en alimentos de la Sociedad Americana de Química aseguran que las claves para lucirse con un plato de pasta son solo cuatro



El Nacional 23 DE MARZO DE 2017  

"Cocinar al dente". Ese es el mensaje que aparece en la mayoría -sino todos- los paquetes de pasta, sea cual sea su tipo, y que básicamente se refiere a un tipo de cocción en que esta queda cocida por fuera, pero semicruda por dentro, con una textura firme, pero no dura.
Comer la pasta "al dente" no solo es lo ideal en términos gastronómicos, sino que también es beneficioso para la salud, ya que si se cocina de esa forma, su índice glicémico disminuye, ayudando a que los niveles de glucosa se mantengan más estables.
Pero, ¿cómo se cocina exactamente una pasta al dente? Especialistas en alimentos de la Sociedad Americana de Química revelaron el secreto en un video que publicaron en su canal de YouTube "Reactions", en el que explican que la pasta está formada por tres ingredientes esenciales -huevos, agua y harina- que al ser combinados producen dos componentes químicos principales: los almidones y las proteínas.
"Durante el proceso de cocción, las interacciones entre las proteínas y los almidones se manipulan con el objetivo de obtener los fideos al dente perfectos", señalan los expertos en el video.
Las claves para que te luzcas con un plato de pasta son solo cuatro:
1.- Mantén el agua hirviendo durante la cocción: de esta manera, la pasta se mantiene en movimiento y los fideos no se pegan unos con otros.
2.- No le agregues aceite: si bien hay chefs como Gordon Ramsay que aseguran que es necesario cocinar la pasta con aceite de oliva para evitar que se pegue, otros sostienen que no es necesario ya que el aceite es eliminado en el proceso de colado.
3.- Sí debes cocerla con sal: esto porque la sal es potenciador del sabor.
4.- Usa el agua de la cocción en la salsa: si le agregas un cucharón lleno del agua en que cociste la pasta a la salsa, ayudará a que esta se ponga más espesa y se mantenga adherida a los fideos al momento de comerlos.

¿Y qué es lo que nunca se debe hacer? Una vez que la pasta esté cocida y colada, no la laves, porque le retirarás el almidón pegajoso que también ayuda a que la salsa no caiga en el plato cada vez que te llevas a la boca una cucharada.

Sabor Hatillano nos llevará "Del Cacao al Chocolate" El encuentro se desarrollará con conversatorios, degustación y venta de productos para descubrir los secretos de la industria chocolatera

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Cortesía
Sabor Hatillano promueve la gastronomía chocolatera en el mercado mundial
By EL NACIONAL WEB
21 DE MARZO DE 2017 
La Alcaldía de El Hatillo a través de su plataforma institucional de cultura, turismo y deporte, 
Vive El Hatillo, realizará este sábado 25 de marzo en el Centro Vive El Hatillo Los Naranjos una nueva edición de Sabor Hatillano, denominada "Del Cacao al Chocolate" dedicada al cacao venezolano, llevando a los asistentes por un recorrido sensorial desde el fruto hasta la barra de chocolate.
Sabor Hatillano es el programa gastronómico impulsado por el gobierno municipal, a través del cual se promueve la investigación, formación y promoción de los ingredientes locales. Su edición número 28 será "Del Cacao al Chocolate", este evento combinará conversatorios, degustación y venta de productos, además de congregar a emprendedores, marcas insignes y expertos en el tema.
Ligia Velázquez, conocida periodista gastronómica y editora de la Revista Bienmesabe será la encargada de moderar el encuentro, dando paso a las ponencias de: Herman Ross, maestro chocolatero de Das PastellHaus; Giovanni Conversi, Fundador de Chocolates Mantuano; Ana Villegas representante de la Escuela de Chocolate de KKO Real; Liliana Elías de la página Web Viva El Cacao; Violeta García con sus bombones de rellenos salados de Nirvana Cioccolato y Ana María Aquique de Bombones Iciquoi.
Sabor Hatillano hace la invitación a descubrir este sábado a partir de las 3:00 pm los secretos que hay detrás del chocolate, cómo emprender en esta industria y la relevancia que tiene el cacao venezolano en el mercado mundial, a través de historias de éxito contadas por sus protagonistas.
 Asimismo, podrán disfrutar de una variada propuesta de productos y una tarde diferente en los espacios del Centro Vive El Hatillo Los Naranjos, ubicado en la Av. Sur 3 de Los Naranjos, al lado del Preescolar Mi Titá.
Para conocer más sobre las actividades turísticas, culturales y deportivas que ofrece la alcaldía a través del Instituto Autónomo Vive El Hatillo, te invitamos a seguir nuestras cuenta: @ViveElHatillo en Facebook, Twitter e Instagram; o a ingresar en la página web www.alcaldiaelhatillo.gob.ve



lunes, 20 de marzo de 2017

El oficio de la cocina está conducido por dos brigadas. La llamada brigada blanca, que agrupa a los que ejercen labores en la cocina y la brigada negra, que reúne al servicio de sala.

Misión Gula de Miro Popic 
De brigadas y uniformes: vivan los cocineros
TAL CUAL 18-02-17

El oficio de la cocina está conducido por dos brigadas. La llamada brigada blanca, que agrupa a los que ejercen labores en la cocina

y la brigada negra, que reúne al servicio de sala. Estas brigadas no son rivales, se complementan una a otra, actúan en equipo, coordinadamente, y si una falla, ambas se perjudican. Una buena comida, por más excepcional que sea, mal servida resultará siempre fatal para quien la ordena. Una comida estándar servida con elegancia y cortesía, puede pasar. Lo idea es que tanto el personal de la cocina como de la sala sean uno solo. Así, todos contentos.
¿Por qué la brigada blanca es blanca? Habría que preguntárselo a uno de los chefs más destacados de la historia, el francés Marie-Antonie Carême (1784-1833). Fue él quien lo escogió porque simboliza la pureza, pulcritud e higiene que debe reinar en toda cocina. Abandonado por su padre a los 10 años, consiguió cobijo en un restaurante y comenzó desde abajo, aprendió a leer a los 16 y desde entonces desarrolló un carrera ejemplar que lo llevó a la cima, revolucionando la cocina con un trabajo incansable, apasionado, que cambió la gastronomía y las costumbres, con una obra impresa que sigue vigente. Lo de los zapatos de tacones altos se lo debemos a otro gigante de la cocina, Auguste Escoffier (1846-1935), porque cuando comenzó a trabajar, no tenía estatura suficiente para alcanzar los hornos. Fue él quien organizó el trabajo de la cocina en brigadas y adoptó el diseño de la actual chaqueta de chef, conocida como filipina, luego de haber visto en París, en 1924, a unos cocineros de Filipinas que portaban unas vistosas camisas bordadas de cuello redondo. Cumple la función de ocultar las machas que pueden ocurrir durante el trabajo, sirve para soportar los calores que dominan el ambiente frente a los fogones, protegerse de salpicaduras, mientras los botones forrados aguantan roces y lavados frecuentes.
Este uniforme de chef es cada día más frecuente en nuestras calles. Uno los ve en las paradas de autobuses, en los automercados, en grupos de jóvenes que lucen con orgullo el símbolo de su oficio, personas que se sienten dignificadas con lo que hacen, con lo que están aprendiendo, con lo que se ganan el pan para sus familias. Antes ocultaban su condición. Hoy son símbolo de una profesión cada días más popular y que, para mi, indica que finalmente la cocina venezolana tiene quien la ejecute con pasión, hombres y mujeres que caminan con la frente en alto, como gritando, “miren, yo soy cocinero, trabajo para la felicidad de ustedes”.
Hubo otra época en que las muchachas asistían a los desfiles militares para regodearse con los uniformes de los cadetes. Unos son de la marina, otros son de la aviación, vamos a ver a los cadetes, en correcta formación, les cantó Billo Frómeta en sus mejores tiempos. Hoy ya ninguno quiere lucir sus charreteras entre la sociedad civil, es decir, la mayoría del país. Más allá de los predios de Fuerte Tiuna y de los cuarteles de provincia, ya no se ven uniformados, salvo vestidos de robocop para reprimir las protestas. Lástima por ellos y sus familias. Algo muy malo deben estar haciendo para llegar a esto. ¡Vivan los cocineros y cocineras!

Imposible no escribir sobre el pan en estos días.



Misión Gula de Miro Popic 
La trocha del pan y el precursor de la Independencia

TAL CUAL 17-03-17
Imposible no escribir sobre el pan en estos días. Más que lamentos, este es mi homenaje a uno de mis panes preferidos: los panes andinos.
El pan es hijo del trigo y trigo no había en Venezuela a la llegada de los conquistadores, cosa que los sorprendió y ante la ausencia de materia prima para la misa y para la mesa, no tardaron en traer harina de Sevilla mientras prosperaban las primeras semillas que se fueron sembrando en Tierra Firme. Hay sobrada documentación sobre sembradíos de trigo incluso en el valle de Caracas y hasta de exportación de grano en la época colonial, pero en rigor su cultivo quedó constreñido a los valles y mesetas andinas donde el trópico fue más amable con el cereal europeo. Aun es posible ver laderas cubiertas de espigas que van de verde a amarillo y hasta algunos molinos de piedra de dos siglos atrás, pero el mayor porcentaje de la harina que se utiliza para el pan es importada, la producción nacional tiene un carácter marginal.
Solo en las provincias andinas prosperó el cultivo del trigo que se convirtió en uno de los principales rubros agrícolas durante el siglo XIX. “Para 1894 la región andina aportó el 100 por ciento del total producido en el país”, afirma Cartay en La mesa de la meseta. Leonor Peña, en Cocina tachirense, dice que “el trigo representó para la región andina un artículo de riqueza y se exportaba no sólo en harina sino en productos finales como galletas y bizcochos, proveyendo a las embarcaciones que venían al Lago de Maracaibo”. Y luego, con esa pasión por lo tachirense que la caracteriza, agrega que “el Táchira aroma al país entero con su amasado pan, que hace suspirar de nostalgias a nuestros paisanos, quienes se sienten en el peor de los exilios al pasar en tierra extraña frente a una panadería. El pan andino, el pan tachirense, es en Venezuela el pan de verdad”.
Hace falta un manual para entender la variedad y diferenciación de los panes andinos cuya nomenclatura se asemeja a los intrincados caminos cordilleranos, siguiendo recetas donde convergen aromas indígenas junto a aportes italianos, españoles, colombianos, portugueses y alemanes. Por siglos el amasado y horneado fue asunto familiar donde se preparaba el pan para la casa y luego se vendían por encargo algunas piezas, donde la amasada y la hechura era motivo de encuentro, donde la mano femenina se encargaba de confeccionar, coser y lavar las telas necesarias para cubrir la masa, mientras los varones se ocupaban de buscar la leña y tallar las piezas de madera necesarias (paleta, rastrillo, escobas) para su elaboración. Toda una tradición que llevó al poeta tachirense Manuel Felipe Rugeles, a escribir:

“Mi casa fue la casa de la harina
y miel y leche y sal y levadura
dábanle al pan sabor, olor y blancura
de tibia hogaza en mano peregrina”.

Su padre, don Manuel Rugeles, era panadero. Como también lo fueron Sebastián de Miranda Ravelo y Francisca Antonia Rodríguez, padres de Francisco de Miranda, el precursor de nuestra Independencia.
En su honor, no podemos permitir que lo malos nos quiten el buen pan que nos merecemos.


La masa de Jrushchov (también denominado a veces como pan de Krushchev)


EL PAN DE JRUSHCHOV
Yitzhak B. Solórzano | marzo 18, 2017 /Web del Frente Patriotico
Nikita Jrushchov: fue un militar y presidente del consejo de ministros de la Rusia post Stalin, fue uno de los más controvertidos que puso al mundo todo al borde del holocausto nuclear en 1961 cuando autorizo la instalación de misiles portadores de cabezas nucleares en Cuba (Missile Crisis), sin embargo también se le recuerda por el informe secreto donde hace las duras críticas  a su equivalente de comandante supremo Iosif Stalin, como el culto a la personalidad, y los hechos ocurridos durante la Gran Purga, también su obsesión con el Maíz, después de conocer el cinturón de Maíz de los Estados Unidos pensó en hacer su equivalente ruso, no había discurso de Jrushchov donde no mencionara las bondades del país, resultando tan repetitivo que quien era acostumbrado a oír sus largas cadenas típicas de sistemas comunistas lograban mensurar el discurso con la frase “ya va por la parte del maíz”.


Pero una de sus tantas ideas esta la del pan que lleva su nombre.


Durante el riguroso invierno ruso de 1963 y como toda nación comunista deficiente por causa de los vicios de costo-producción la producción de trigo en Crimea en la época fue deficitaria consecuencia que el gobierno impusiera un duro racionamiento, ante el descontento de la población el entonces presidente Nikita Jrushchov invoca a su comunidad científica con el fin de colocar una solución.


La solución encontrada fue inyectar aire comprimido el cual creaba una burbuja gigante en el medio del pan, eso hacia parecer el volumen del pan mayor y al mismo tiempo desacreditaba “la canalla mediática” pero quien lo comía sabía que se trataba más una mentira relativa de esas, hoy en el Siglo XXI, los venezolanos nos hemos acostumbrado.

La masa de Jrushchov (también denominado a veces como pan de Krushchev y en rusoхрущёвское тестоtransliteradojrushchovskoe testo) es un estilo de fabricación de pan que nació en la Unión Soviética cuando se introdujo el racionamiento de harina debido a un fallo en la producción en 1963 cuando gobernaba Nikita Jrushchov. La idea era muy sencilla: para evitar el descontento de la población se metió aire a presión en las masas de pan para que tras el horneado tuvieran un tamaño mayor y no se notase la deficiencia de harina a simple vista, esta forma de elaborar el pan acabó siendo denominado pan de Jrushchov o incluso pastel de Jrushchov. El pan tenía una gran burbuja de aire en su interior. Durante los años 1963-1964 este pan se hizo muy popular en las mesas de Navidad y de celebración del año nuevo.


domingo, 19 de marzo de 2017

El pan. Rodolfo Izaguirre


El Nacional 19 DE MARZO DE 2017 12:38 AM
Lo he contado en otras ocasiones, pero recordaré siempre el momento en el que la educadora Josefina Urdaneta, fundadora del Instituto Montecarmelo, me salvó de una situación incómoda. Nos reunía un burocrático e inútil encuentro con ateneístas del país en tiempos en los que fui director de la Cinemateca Nacional. Se trataba de una reunión aburrida presidida por una mujer áspera, indomable, ejecutiva y mandona. Cuando llegó la hora del almuerzo, me senté en una mesa en la que estaba Josefina Urdaneta y otras víctimas del encuentro. Y se presentó, altiva y perentoria, la presidenta conminándome a levantarme y sentarme a su lado en la mesa presidencial. Era, precisamente, lo que yo estaba evitando, pero estaba atrapado y no podía negarme. Fue cuando Josefina, sin levantar la voz, dijo: “¡Él no puede levantarse y abandonar esta mesa!”. “¿Por qué no?”, preguntó la presidenta con airada y destemplada voz. Y Josefina, sin levantar la vista de la mesa respondió con suavidad: “¡Porque él ya partió el pan!”.
La respuesta deslumbró a todos, adormeció la prepotencia ateneísta que, azorada y sin saber qué hacer, desistió de inmediato de su empeño y permitió que se cubriera de sacralidad el tiempo de nuestro almuerzo.
El pan es símbolo de alimentación y se le menciona en los vastos dominios de la cristiandad como el mayor alimento espiritual, al punto de que Cristo, en la Eucaristía, es “el pan de la vida”. Yo fui el primero de los invitados al festival de cine de Tashken en bajar del tren en Samarkanda y, en el andén, un grupo de hermosas muchachas nos dio la bienvenida ofreciendo pan y sal en medio del estrépito de largas trompetas. El pan es fecundidad, pero también es perpetuación, de allí su forma generalmente relacionada con la sexualidad.
¡El pan es bíblico! ¡Está en Lucas y en Mateo! Cuando Satanás tienta a Cristo en el desierto, lo increpa diciendo: “Si eres Hijo de Dios, haz que estas piedras se conviertan en pan”. Pero Él responde: “Escrito está: no solo de pan vive el hombre”. La sentencia se encuentra escrita en el Deuteronomio o Libro Quinto de Moisés: “Él te humilló y te hizo sufrir hambre, pero te sustentó con maná, comida que tú no conocías ni tus padres habían conocido jamás. Lo hizo para enseñarte que no solo de pan vivirá el hombre, sino que el hombre vivirá de toda palabra que sale de la boca del Señor”.
Pero en la Venezuela afligida y castigada por la ineficacia del régimen militar la frase ha perdido soporte y nos obliga más bien a sostener que: “¡Solo de pan vive el hombre!”, agregando de inmediato y con desaliento la certidumbre de que tal vez había más pan en el desierto de las tentaciones que en la Venezuela del narcotráfico y del desafuero militar.
Hemos alcanzado el privilegio de ser el único lugar en el mundo donde uno entra en una panadería y pregunta: “¿Hay pan?”, y el panadero responde: “¡No! ¡No hay!”.
¿Qué fue lo que escribió Clemente de Alejandría, el primer doctor de la Iglesia griega hacia el año 200? Escribió, palabras más, palabras menos: “¡Bendito sea aquel cuya semilla sacia el hambre gracias a una correcta distribución del pan!”. Y Belén, en hebreo, significa “Casa del pan”, entendiendo que se trata no del pan como alimento material sino como supremo alimento del espíritu.
Cuando recuerdo hoy a los franceses de mis años adolescentes en París, salir de la boulangerie y caminar por las calles con la baguette bajo el sobaco, casi me pongo a llorar de nostálgica envidia porque en aquellos tiempos censuraba con acritud lo que me parecía una conducta antihigiénica. ¡Aquellos antipáticos parisinos tenían pan; lo que no tengo hoy en el país de la echonería!
El país bajo el régimen militar no es alegre. ¡Hay desaliento porque no hay pan! Es un país tan triste como un carnavalito boliviano.
Es desconcertante: las palabras siempre amenazantes de Nicolás Maduro caen como piedras al suelo y nadie las recoge. ¡Son inútiles! En cambio, las migajas de pan que caen de la boca del satisfecho, caen y son recogidas con ávida precipitación por personas no necesariamente indigentes que rebuscan en la basura algo de comer. Almagro: somos 3 millones de pobres almas hurgando en las basuras. Un dato para que lo comuniques a los indiferentes mandatarios agrupados en la OEA, para ver si logras conmoverlos.
Quedamos con la boca abierta de estupor cuando nos enteramos de que William Contreras, superintendente para los derechos económicos, amenaza a los panaderos con alguna estúpida sanción si permiten que se formen colas frente a las panaderías. El funcionario considera que los panaderos están maltratando al pueblo. Me parece que es llevar la irresponsabilidad a niveles delirantes: ¡proyectar en los otros nuestras propias culpas! El delito lo cometo yo, pero quien va a la cárcel eres tú. Yo desato la crisis en la economía, pero eres tú quien la convierte en una “guerra económica”. Roban en mi casa, pero voy preso por dejarme robar. No te doy harina, pero tienes que producirme pan. Yo fomento las colas frente a tu panadería, pero tú eres el culpable de que se formen frente a tu negocio. ¡Esta es la mentalidad militar! Y ahora, ¿cómo salimos de ella?
Por este camino, superintendente, la vida para usted es un soplo, como dijo el coronel al constatar que no tenía quien le escribiera.

La cuestión es: ¿hasta cuándo seguiremos preguntando si hay pan cada vez que entramos en una panadería?

Francia halaga el oficio de cocinar El 21 de marzo se celebrará la tercera edición de Goût de/Good France, evento internacional que reunirá a cocineros, escuelas y aprendices que rendirán homenaje a la gastronomía gala


By ILEANA MATOSIMATOS@EL-NACIONAL.COM
19 DE MARZO DE 2017 01:15 AM
El próximo martes se celebrará la tercera edición de Goût de/Good France, evento organizado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia y el reconocido chef francés Alain Ducasse, cuyo fin es valorar la formación en la restauración y la hotelería. Participarán cocineros, escuelas de cocina y aprendices de los 5 continentes que, inspirados en las Cenas de Epicuro ideadas por el chef Augusto Escoffier a principios del siglo XX, rendirán homenaje a la cocina francesa.
En Venezuela atendieron la invitación hecha por Goût de/Good France a través de la Embajada 26 cocineros, 21 más que en la primera edición de Goût de/Good France, celebrada en 2015, y casi el doble con respecto a la de 2016. Elaborarán platos “a la francesa” con productos locales  y ofrecerán, como dictan las reglas, aperitivo, entrada, principales, postres y tablas de quesos.
En estas últimas se lucirán los artesanales de Turgua –elegidos por buena parte de los 10 restaurantes caraqueños que participan en la fiesta–, los Brie de Ananké, que se elaboran siguiendo el método utilizado en el valle de Loira y fueron elegidos por Leal Restaurant; y el Mucucheese, de Alimentos KQT, empresa familiar merideña con restaurante, que lo usará en uno de los platos que ofrecerá: sopa de cebolla.
El pez león no quedó fuera de la lista: D.O.C. Restaurant lo ofrecerá en Caracas, en ceviche, y Eva Restaurante en Los Roques, en aceite de carbón y con papas noissette. Tampoco faltará la carrachana, pescado con el cual el Héctor Romero, chef del Instituto Culinario de Caracas –una de las dos escuelas de cocina locales que participa– elaborará un rillete que servirá con brioche de jojoto, ni el caracol, que preparado a la bourguignonne, con mantequilla y ajo –clásico de la cocina francesa– será la entrada de Punta del Caribe, en Marigüitar.
¿Frutas? Mamey para la tarte tatin que ofrecerá El Langar de Sumito, en Margarita, y pomalaca para la confitura que acompañará a su terrine de conejo; guanábana para el merengón de La Casa del Viento, en Mérida;  sarrapia para perfumar la crème brûlée de Ávila,  y cacao, convertido en chocolate oscuro,  ingrediente de la tarta Bernachon que servirá Moreno Restaurante, en Caracas, y  del fondant de Los Asadores/Maison de la France, en Lecherías.
Valentina Cocina Holística y la Escuela de Gastronomía Adelis Sisirucá sacan provecho al reino vegetal local. El restaurante merideño ofrecerá un menú gastrobotánico que incluye, entre otros platos, cuscús de coliflor en especias y verduras rostizadas en salsa Kumachí; y la escuela su entrada bandera, Jardín de Lara, en la que se reúnen cuatro productos estrellas del estado: papas, cebollas, bicuyes y caraotas negras.
La información completa sobre la lista de restaurantes participantes puede encontrarse en la página web http://www.ambafrance-ve.org/Descubra-los-menus-de-GOUT-DE-FRANCE-2017-en-Venezuela


sábado, 18 de marzo de 2017

Good bye, pan, por Laureano Márquez TAL CUAL 16/03/2017

Querido pan:
Te escribo esta carta a modo de despedida, pues ya sé que si tu elaboración llega a caer en manos del rey Sadim –y todo apunta hacia allá-, no volveré a verte. Por muchos años fuiste compañero inseparable de mi vida, desde aquellos “sangüichitos” de jamón y queso planchados con la tapa de una olla vieja sobre un budare de aluminio al fuego, que mi mama –que era buena como tú- preparaba y  que poblaron mis meriendas de primaria.
Como olvidar -en aquellos legendarios tiempos del “pan de a locha”-tu olor de recién horneado en panadería Miranda,  en la esquina de la avenida homónima, cruce con 5 de julio en Maracay, cuando un bolívar  compraba 8 panes calenticos y se llegaba a la casa con uno menos. ¿Por qué los panaderos se volvieron tan malas personas de repente? ¿Qué hace que te tengan tanto pánico, pan? ¿Qué motiva en ellos la insana pretensión de querer hacer cachitos, pan dulce, palmeras y cientos de otras creaciones diabólicas, enemigas tuyas? Responde, Manuel, es contigo: ¿ você ficou louco ou o quê?
De tan cotidiano que eras, uno ni pensaba en ti. Nunca fuiste un problema ni una dificultad. Eras lo que teníamos siempre más a mano para resolver. Por algo tu nombre ha sido históricamente sinónimo de alimento. Por algo apareces en los dichos: “al pan pan y al vino vino”, decía uno cuando quería significar que cada cosa debe llamarse por su nombre. Son frases que perderán vigencia en Venezuela. Nuestros niños nunca entenderán eso de que “a falta de pan buenas son tortas”, porque es justamente lo que nuestro gobierno no admite: otra torta que no sea la suya.
Tu ausencia tendrá incluso consecuencias religiosas. El próximo paso será encarcelar a las monjitas que fabrican hostias y hasta la liturgia tendrá que ser cambiada para omitir  en el Padrenuestro aquello de: “danos hoy nuestro pan de cada día”, porque eso de pedirle a Dios, en estos tiempos,  un pan diario, es como mucho abuso. Los griegos te consideraban sagrado. Tan importante llegaste a ser que fuiste en Roma alimento solo de la clase adinerada, como serás ahora solo alimento de la nueva oligarquía. Por eso los emperadores romanos resolvieron darte gratuitamente al pueblo, junto con la diversión que distrae y proporciona olvido evasivo de los malos gobiernos. De allí viene aquello de “pan y circo”. La expresión se atribuye al poeta latino Juvenal, uno que  2000 años más tarde montó un supermercado en San Luis: “…desde hace tiempo —exactamente desde que no tenemos a quien vender el voto—, este pueblo ha perdido su interés por la política, y si antes concedía mandos, haces, legiones, en fin todo, ahora deja hacer y sólo desea con avidez dos cosas: pan y  circo”. Como ves, los romanos no solo nos legaron el derecho, sino que también el populismo (el pan no se bota y tampoco el voto). La frase nos resume bien: nos mantienen tan ocupados buscando el pan de cada día, que hemos perdido el interés por la causa del hambre. Dependemos de las migajas que caen del banquete del emperador, ¿quién se atreverá a rebelarse? Afortunadamente el mismo que nos arrebata tu presencia es generoso en el circo que nos marea y confunde. Tanto que a veces cuesta creer que este es el mismo pueblo que “el yugo lanzó”.
Bueno, querido pan. Estoy seguro que más temprano que tarde, transitaras nuevamente las amplias alamedas en las bolsas de siempre, con los bolsas de siempre. Mientras, guardo unas rebanadas de recuerdo en el congelador de mi nevera, por si se acaba el mundo y vienen arqueólogos extraterrestres a explorarnos quede al menos el recuerdo de que entre nosotros exististe alguna vez.

Bye, bye pan.

MCDONALD’S: LA HISTORIA DE TRAICIÓN DETRÁS DE LA CARBOHIDRATADA DOMINACIÓN MUNDIAL


The Founder (El Fundador en España y Hombre de poder en Hispanoamérica) es una película biográfica de 2016. Dirigida por John Lee Hancock y por Robert D. Siegel, retrata la historia de Ray Kroc y su adquisición de la cadena de comida rápida McDonald'sMichael Keaton hace el papel de Kroc y Laura Dern, el de su esposa Ethel Fleming. El reparto también incluye a Nick OffermanJohn Carroll LynchPatrick WilsonRic Reitz y Wilbur Fitzgerald.



Cómo los hermanos McDonald se dejaron arrebatar el mayor negocio de comida rápida de la historia
Esta foto fue tomada en 1984. El por aquel entonces presidente de McDonald's, Ed Rensi (centro), cocinó para Richard McDonald (izquierda) la hamburguesa 50 millones de McDonald's. El payaso Ronald McDonald lo celebra con ellos. GETTY
Dos hermanos, un puesto de comida rápida y un sueño. Richard y Maurice McDonald revolucionaron la minúscula población de Arcadia (California) cuando abrieron un puesto de hamburguesas a 10 centavos, servidas en un minuto, envueltas en papel y sin necesidad de camareros: el cliente pedía su menú directamente al cocinero. Tres años después, en 1940, los hermanos McDonald convirtieron su caravana de comida ágil en un restaurante con cimientos, flanqueado por una M amarilla de 7,5 metros de altura que no se podía ver desde el espacio, pero sí desde cualquier punto del pueblo.
Hoy existen casi 40.000 McDonald's, que alimentan a 68 millones de personas cada día en 118 países. En 1999, la revista Time homenajeó a las 100 personas más importantes del siglo. Albert Einstein, Mahatma Ghandi, Bart Simpson y, por supuesto, el fundador de McDonald's: Ray Kroc. Un momento, ¿quién es Ray Kroc? ¿No habíamos hablado de los hermanos McDonald? Vayamos con esta historia de traiciones.
Los hermanos McDonald (Richard y Maurice) pasaron de tener la mejor idea de la historia de la hostelería a la peor idea de la historia de los negocios
Ray Kroc es un hombre hecho a sí mismo, pero con pedazos de otros. El sueño americano envuelto para llevar y servido en tiempo récord. Ray Kroc (Chicago, 1902 – San Diego, 1984) se dedicaba a vender máquinas de batidos (sin demasiado éxito) cuando los hermanos McDonald le hicieron un pedido de seis batidoras. Kroc sintió que le había tocado la lotería, pero no tenía ni idea de hasta qué punto. Enseguida vio el potencial del innovador sistema de comida vertiginosa del restaurante McDonald's: el coste era minúsculo, y los clientes infinitos.
Por eso se ofreció para trabajar como comercial de la marca. En 1955 comenzó a vender licencias. En 1961, Ray Kroc ansiaba la expansión a nivel nacional. Los hermanos McDonald carecían de esa ambición (su sueño era llegar al millón de dólares antes de cumplir 50 años), así que le vendieron la empresa por 2,5 millones de euros y un 0.5 % de los beneficios. Kroc racaneó hasta el último dólar, y posteriormente les definió en un libro como "obtusos, abiertamente indiferentes ante el hecho de que yo estaba invirtiendo cada centavo que tenía en su proyecto".
Según Kroc, los hermanos McDonald exigieron esos 2,5 millones en efectivo para boicotear sus planes de expansión, un "truco podrido" que sin embargo Richard y Maurice justificaron por haberse pasado 30 años trabajando siete días a la semana. "Muy conmovedor", escribió Kroc, "pero por alguna razón no fui capaz de generar lágrimas de pena". A regañadientes, Kroc accedió a comprarles la compañía por esos 2,5 millones, mientras sin duda ya organizaba su venganza. 56 años después, McDonald's vale 17.000 millones.

Ray Kroc y su esposa, Joan, son recibidos en el estadio Jack Murphy de San Diego, cuando él cumplió 80 años. Fue en 1982. El pollo es una de las mascotas de la ciudad. GETTY
Este acuerdo entre Kroc y los McDonald se cerró con un apretón de manos. Nada de contratos. La excusa fue que a ninguno de los tres les interesaba declarar el 0,5 % ante hacienda. De este modo, Richard y Maurice McDonald pasaron de tener la mejor idea de la historia de la hostelería a la peor idea de la historia de los negocios. Nunca recibieron ese porcentaje.
Ray Kroc expandió la cadena de restaurantes por todo el país, y recicló el concepto de comida rápida rematándolo con un consumo más rápido todavía. Cómo. Para que los clientes no se apoltronasen, apagaba la calefacción; instaló asientos con respaldo recto, de modo que los comensales tomaban una postura inclinada sobre la mesa y así comían más rápido; se instalaron mesas más grandes para que los clientes no pudieran hablar a gusto; y las bebidas se servían en conos de papel imposibles de apoyar: si el cliente tenía que sostener su bebida, comería más rápido. Los consumidores se tragaron este formato de restaurante, por pura coherencia. La experiencia resultaba tan barata como la comida.
Tras convertir McDonalds en una meca de peregrinación de la cultura popular americana, Ray Kroc se obstinó en comprar el restaurante original. Los hermanos McDonald se negaron contundentemente, porque su intención era dejárselo a los empleados que lo habían inaugurado en 1940. Paradójicamente, este establecimiento original tuvo que ser rebautizado como The Big M (la gran M), porque el nombre "McDonald's" era una marca registrada propiedad de Ray Kroc. La reacción de Kroc fue abrir un McDonald's al otro lado de la calle. En un par de años, The Big M cerró sus puertas incapaz de competir con el McDonald's de enfrente.
Uno de los hermanos McDonald, Maurice, murió de un ataque al corazón, superado por el estrés y la rabia de haber sido embaucado y estafado primero, y fulminado de la historia después
Kroc se aseguró de pasar a la historia como el fundador de McDonalds. En su autobiografía dató el origen de la compañía en 1955, con la apertura del primer restaurante supervisado por él en Des Plaines, Illionis. El sobrino de los hermanos McDonald, Ronald (sí, se llama igual que el payaso imagen de la marca) condena el ego desbocado de Ray Kroc: "¿Por qué si no pondría un busto de su cara en cada restaurante?, ¿por qué puso su nombre en los manteles? No existe otra corporación en Estados Unidos en la que un empleado se convirtiese en el fundador". Richard McDonald se quejó de que Kroc esperase a comprar su empresa para empezar a forjar su legado como el fundador oficial. "Nadie se refería a él como el fundador, hasta que le vendimos la empresa. Si lo llego a saber, se habría quedado vendiendo máquinas de batidos".
En 1990, la compañía compró el puesto móvil de hamburguesas con el que todo comenzó. Lo rehabilitó, lo pintó con los colores corporativos de rojo y amarillo y lo instaló en un museo que recogía la historia de McDonald's. Así de rápido se reescriben los mitos, casi tan rápido como se prepara un Big Mac. Y la historia siempre la escriben los ganadores. Maurice McDonald murió de un ataque al corazón en 1971, superado por el estrés y la rabia de haber sido embaucado y estafado primero, y fulminado de la historia después. Richard se lo tomó con más tranquilidad, y vivió hasta los 89 años.

Este es uno de los primeros McDonald's. Está en Downey, California. Se abrió el 18 de agosto de 1953. GETTY
"Tengo suficiente dinero, no merece la pena morir por eso", le contó a su sobrino Ronald. Y añadió: "Vi como mi hermano Maurice sufría hasta el punto de morir, y no quiero que me pase lo mismo". Richard McDonald, eso sí, reconocía arder cada vez que recibía en su casa un ejemplar anual de la revista de McDonald's conmemorando "El día del fundador": un tributo a Ray Kroc en el que ni siquiera se mencionaba a los hermanos McDonald. Sin embargo, Richard siempre aseguró que no se arrepentía de su decisión de vender la empresa y asegurarse una vida tranquila. "De otro modo, habría acabado en un rascacielos con cuatro úlceras y ocho abogados fiscales intentando solucionar mi declaración de la renta", reflexionaba en 1991.
Cuando murió en 1998, Richard McDonald vivía en una casa de tres habitaciones en su New Hapshire natal. Dejó una herencia de 1,7 millones de euros. Ray Kroc, por su parte, murió en 1984 con una fortuna estimada en 473 millones y tras haberse comprado su propio equipo de béisbol. Hoy, la web de McDonald's recuerda con orgullo la historia de su carbohidratada dominación mundial. La primera parada de ese paseo por la historia de McDonald's es en 1955, con la llegada de Ray Kroc.


Michael Keaton (en el centro) es Ray Kroc en la película 'El fundador', de John Lee Hancock. La frase promocional del filme es: "Robó una idea y el mundo se la comió" CORDON
Ahora se estrena El fundador (John Lee Hancock), una comedia en la que Michael Keaton interpreta a Ray Kroc y los hermanos McDonald aparecen como unos secundarios graciosos. Una de las frases promocionales de la película es: "Robó una idea [Ray Kroc] y el mundo se la comió".
Devorados por la ambición de su socio, Richard y Maurice han pasado a la posteridad como dos tipos con una idea grande, pero un sueño demasiado pequeño. En 1989, una campaña de promoción resumía el legado histórico de la empresa: "Todo comenzó con una chispa de Dick [Richard] y Mac [Maurice] McDonald. Y gracias a la mano conductora de Ray Kroc, se convirtió en una llama. Hoy, los arcos dorados brillan a lo largo de toda esta nación".

Y, efectivamente, esa M gigante brilla tanto que ha acabado dejando a sus creadores en la sombra. Porque en el negocio que inventó el concepto de comida rápida, lo importante no es quién te hace la hamburguesa, sino la velocidad con la que te la sirven. Y Ray Kroc fue el tipo más rápido de esta historia.


AUTOBIOGRAFÍA DEL HAMBRE Tulio Hernández

Semanario ABC Marzo 17, 2017

La primera vez que conocí de cerca el hambre colectiva fue en La Habana. Corría el llamado período especial. El bloque soviético, al igual que el Muro de Berlín, se había derrumbado. El embargo de Estados Unidos arreciaba. Así que, sin combustible y sin la mesada que el Imperio comunista le asignaba para sobrevivir, al gobierno cubano no le quedó otra que ajustarse el cinturón de manera dramática.
Muchas cosas me impactaron en aquella visita. Los millares de personas que viajaban colgando como racimos de plátanos en puertas y ventanas del transporte. La evidente multiplicación de la prostitución a cambio de productos, alimentos y bebidas que solo los turistas podían comprar en las tiendas “diplomáticas”. La delgadez casi famélica de amigos a quienes, luego de un año, cuando íbamos al Festival de Cine, volvíamos a encontrar con cinco o diez kilos menos.

Pero lo que más me impactaba era un cierto rictus en el labio superior, una especie de encogimiento producto de la desnutrición, que dejaba la boca permanentemente semiabierta y afectaba a la mayoría por igual. El sello facial del hambre comunista.
Y, sin embargo, no vi nunca a nadie, en la calle, comiendo directamente de las bolsas de basura. Ni siquiera recuerdo haber visto en dónde se depositaba la basura.
II


En cambio, ahora que el hambre colectiva está tocando a nuestras puertas. Que se ha convertido en parte del paisaje urbano de las ciudades venezolanas. Lo que más dolor y tristeza, desasosiego e impotencia, desesperanza y pesar me genera es ver todos los días, primero frente a mi casa, luego en la breve ruta que tomo hacía la oficina, la cantidad de personas, agachadas unas, en cuclillas algunas, incluso sentadas como si se tratara de un picnic algunas, sacando desechos orgánicos de las bolsas de basuras y llevándolas a la boca con cierta desesperación.
Es una escena muy agresiva para cualquiera que no haya perdido la sensibilidad y los mínimos sentimientos de piedad y solidaridad con nuestros congéneres.
Aparte de los emocionales, de su aporte a la desesperanza que corroe al país democrático como una epidemia voraz, los efectos de este nuevo ritual son diversos. Primero, obviamente, para los comensales. El impacto moral: el hambre pulveriza la dignidad. Segundo, para su salud. Algún día se sabrá qué tipo de enfermedades han contraído y contagiado por este medio. Luego, para la salubridad de las zonas donde ocurre, toda vez que los comensales generalmente dejan esparcidos otros desechos en los alrededores de las bolsas que no son recogidos por el servicio de aseo urbano. En algunas casas se despiertan muy de madrugada para literalmente entregar personalmente las bolsas al camión recolector.
III
Lo más triste es que en Venezuela hay, efectivamente, una escasez de productos básicos y una inflación asfixiante, pero no hay hambruna alguna por catástrofe natural o por situación de guerra. Hay una política económica tercamente suicida. Pero el hambre es selectiva. Clasista. No azota a todos por igual.


Quienes tienen dólares suficientes convertidos en bolívares –diplomáticos-jerarcas rojos, empresarios exitosos, gente común que ahorró honestamente– pueden ir a un supermercado y comprar literalmente lo que quieran. Pero, eso sí, importado. Las clases medias y otros trabajadores sobrevivimos pagando los productos regulados o importados a precios escandalosos o, los menos afortunados, haciendo extensas colas para obtener alimentos regulados. Algunos, muy pocos, militantes del PSUV reciben las bolsas Clap. Todos nos las arreglamos para sobrevivir.
Menos aquel grupo, cada vez más grande, que se alimenta de la basura o mendiga desesperadamente por las calles un trozo de cualquier cosa que aminore el hambre. Los nuevos parias. El otro exilio. Vagan en familias, con niños y bebés en brazos. La mirada anestesiada por el desamparo. La ropa raída. Incluso, lo acabo de ver antes de sentarme a escribir esta nota, los pies descalzos.
Por ahora, Venezuela es también el plató de Los olvidados. Pero los adolescentes granujas de aquella impactante película, siglo XIX de Buñuel, lucen mejor vestidos y alimentados que los olvidados del socialismo del siglo XXI.


MEMORIA DEL ÑAME Alberto Barrera Tyszka


MEMORIA DEL ÑAME
Alberto Barrera Tyszka
Semanario ABC Marzo 17, 2017
Escuché en la radio una propaganda oficial promocionando el ñame.
La muchacha tenía una voz agradable y hablaba con un entusiasmo casi musical. Como si nos estuviera invitando a una fiesta: vamos todos pa’ la rumba. No te la puedes perder. Vamos a pasarla bomba. Va a haber yuca, ocumo y mapuey.
De inmediato, la memoria —siempre flexible y errática— me dejó en alguna noche de mi infancia. A veces, a la hora de la cena, mi madre ponía sobre la mesa ñame y queso. Eso era lo que tocaba. Uno o dos pedazos del tubérculo hervido y una rodaja de queso blanco salado. A mí me encantaba. Y, desde entonces, se me activa el recuerdo debajo de la lengua cuando pienso en esa combinación. El ñame con queso forma parte de los sabores de mi nostalgia. Pero no es un ideal gastronómico. Si mi madre hubiera podido, de seguro nos habría servido un bistec con arroz o una rueda de carite sierra con ensalada. Hacer de la pobreza una utopía me parece indignante.
El gobierno se empeña en no reconocer el hambre. La ve, pero no la acepta. Prefiere el espejismo que la realidad porque la realidad delata su ineficacia, su negligencia, su corrupción. Por eso, entonces, el oficialismo se dedica infamemente a convertir la miseria en una virtud. Desde el año pasado, lanzaron la campaña “Agarra dato, come sano, come venezolano”. El proyecto promueve el consumo de verduras y de vegetales producidos en el país, para tratar de paliar la imposibilidad de la mayoría de la población para acceder a productos como la carne, el pollo, el pescado, el arroz, las pastas, la harina… Pero el tiempo ha demostrado que tampoco la ahuyama, la batata, la yuca o el ñame son tan baratos. Un presupuesto familiar tampoco puede acceder fácilmente a los —ahora— tan bolivarianos tubérculos. Tal vez por eso mismo la muchacha de la radio también hablaba de sembrar y de cultivar en cada casa sus propias cosechas. Todos sabemos que eso es imposible. El futuro de la revolución está en la calle: el hombre nuevo debe comer basura.


Quizás llegue el día en que, en una cadena nacional, el Presidente diga que comer perrarina no es tan malo. Que se ha descubierto que las conchas del cambur son muy saludables. Que el cartón mojado con un poco de sal es alimenticio y le hace bien al corazón. Y saldrán, nuevamente, Delcy Rodríguez y Jorge Valero a repetir por el planeta que en Venezuela no hay hambre, que somos felices y no tenemos ninguna necesidad, que aquí —literalmente— comemos de todo.
La noticia de un bebé de 3 meses, fallecido esta semana en Ocumare del Tuy a causa de desnutrición, debería haber paralizado al país. Pero solo es un caso más, otra noticia repetida. Nada demasiado nuevo. Nada demasiado sorprendente. Es aterrador constatar que la tragedia se nos ha convertido en una rutina. Al negarla, el gobierno banaliza la realidad. Le quita peso, valor, dignidad. La despoja de su posibilidad de escándalo. El oficialismo ahora vive para ocultar el sufrimiento del pueblo.
“No hagas colas innecesarias”, dijo la muchacha de la propaganda en la radio. Esa es la voz del poder. No solo desconoce tu realidad, tu angustia; encima descalifica tu desesperación, tus intentos por enfrentar esa realidad, por salir de esa angustia. Para el gobierno, las colas son un caprichito, una mala crianza de aquellos necios que todavía no han entendido que ser pobre es bueno, que no hay nada como el ñame, que tener hambre nos hace mejores venezolanos.


Esta semana, sin embargo, hubo una manifestación diferente. Es un hecho que puede ser muy subversivo dentro del panorama simbólico del país. Fue una protesta por comida, según señala la noticia. Pero fue, además, frente a la casa de un gobernador. La gente trató de acercarse a la fachada donde reside el General retirado García Carneiro y comenzó a reclamar. El destino del hambre no tiene control. La gente sabe dónde viven los poderosos. El gobierno podrá negar la realidad, hasta que la realidad toque las puertas de sus casas. ¿Qué hay en la despensa del Gobernador? ¿Qué comen los ministros? ¿Qué hay en la nevera de Miraflores? ¿Una bolsita clap?


lunes, 13 de marzo de 2017

El pan le pone el sabor al sándwich Artesanal, de molde y amasado a mano es el ingrediente principal del nuevo festival que ofrece D.O.C. Restaurant


By ILEANA MATOS IMATOS@EL-NACIONAL.COM
12 DE MARZO DE 2017 12:31 AM
Los panes con los que se elaboran los sándwiches que integran el menú del nuevo festival de D.O.C. Restaurant son de zanahoria, miel y merey, de chicharrón, y de lairén. Los hacen María Belén Fagúndez y Néstor Cárdenas –panaderos fundadores del emprendimiento Four Hands Cooking–, son de molde, artesanales y amasados a mano.
“Inicialmente ofrecimos panes más tradicionales, redondos, de cáscara gruesa y hasta con almendras”, explica Fagúndez, quien reconoce que fue un reto cumplir con las exigencias del restaurante, más bien interesado en pan de molde elaborado con ingredientes 100% locales.
 ¿El resultado? Panes menos húmedos y más esponjosos que los industriales, con una excelente miga, “sellada y de alvéolo pequeño”, dice Cárdenas, quien destaca el gusto a maíz del que se elaboró con lairén –“tubérculo más rico en almidón que la papa y la yuca”–,  lo bien que se comporta el chicharrón en la fórmula elegida para la elaboración del pan de molde con su sabor, y el excelente resultado que dio el merey como sustituto de la almendra.
 Los sándwiches,  que aparecen en el menú con el nombre de “destapados” –solo llevan una rebanada, como los “abiertos” que se ofrecen en los mercados de los países nórdicos desde épocas en las cuales el alimento, cortado en lonjas gruesas, servía como plato–,  mezclan ingredientes provenientes de diversas regiones del país.
 ¿Sabores? Rosbif con pimienta de Guinea, brotes de mostaza, tomate, aderezo de vinagreta de pepinillo y flores comestibles; piraña –ingrediente que se incorporó recientemente a la despensa del local– con aguacate, rábano y semillas de amapola; setas con jamón tipo Parma, rúgula y flores; salteado de castañas de agua y espárragos, con vainitas chatas, tomate cherry y boconcini; y huevos benedictinos con rebanadas de cordero ahumado, brotes y polvo de cúrcuma.

El dato
Four Hands Cooking ofrece panes –canillas, campesinos, dulces y con el formato del que hace años se conoció como “pan de a locha”–, hojaldre, pastas y tortas, que deben encargarse con 48 horas de antelación, además de cursos y talleres de panadería y pastelería. Información: fourhandscooking@gmail.com y a través del IG @fourhandscooking


Como esta de moda lo "espiritual", comparto lo que dicen los seguidores de la Metafisica sobre la actitud que debemos tener cuando cocinamos


ACTIVIDAD CULINARIA
Por El AMADO Mahá Chohán
Cartas de Shamballa 8 de Mayo de 1960
Amados Hijos de Mi corazón:
Hay más de una manera de permitir que el Espíritu de Dios anime los cuatro cuerpos inferiores del hombre. Si, por ejemplo, pudieran ver las chispas de luz dirigidas desde las puntas de sus dedos, aun cuando están preparando y cocinando la cena, y la sustancia de su luz que entra en la comida, les sorprendería ver, cuánto de su energía de vida que han cargado en el pasado, están sirviendo ahora en la mesa.
Una de las actividades más importantes y menos comprendida de la vida, es que la radiación de los pensamientos y sentimientos que se involucran en la preparación de los alimentos, afecta a todo aquel que participe de ellos. Esta actividad de la preparación de los alimentos debería realizarse de manera pacífica, feliz y sin apuro.
Sería mejor que un individuo no comiera, a ingerir alimentos que han sido preparados bajo pensamientos y sentimientos de depresión o de cualquier otra presión externa destructiva, porque la vida de la corriente de vida que la prepara fluye al interior de esa comida, la cual es ingerida y de hecho se convierte en parte de la energía del receptor. En los países orientales, los gurús sólo comen alimentos preparados por sus propios chelas*, y ésta es la razón que explica tal comportamiento.
A aquellos de Mis chelas* que tengan la responsabilidad de preparar comida para sí y para otros, les sugiero que al tiempo que trabajan, carguen esta actividad con felicidad, paz, pureza, opulencia, salud y liberación, de manera que todos los que participen de ella sean elevados física y espiritualmente.
Amor y bendiciones,
El SANTO AEOLUS

 *Chela en la nomenclatura de la metafísica occidental es aquella persona que se ha entregado como discípulo para aprender, prácticamente, "los misterios ocultos de la Naturaleza y los poderes psíquicos latentes en el ser humano."

Los artífices del lado más dulce Hay quienes esperan con expectativa el momento del postre y es cuando entran en acción las destrezas de los chefs pasteleros. Aquí, cuatro cocineros encargados del dulzor en las cartas de distintos restaurantes de Caracas comparten los detalles de su oficio



By TODO EN DOMINGO
12 DE MARZO DE 2017 
LAS BUENAS MANOS DE MARIANA MONTERO
En el momento en el que Mariana Montero decidía a qué dedicarse luego de salir de bachillerato, escuchó de su papá un consejo distinto al que suelen oír sus colegas. “Me dijo: ‘Si cocinas y te gusta, por qué no lo ves como una alternativa’. Su vocación temprana era genuina y manifiesta. Yo empecé a cocinar desde muy pequeña porque me encanta comer”.
La decisión, además, no era de extrañar entre sus parientes. La antecede una estirpe de buenos sabores que hacía de su casa de la infancia un lugar de ricos postres habituales: su mamá, María Eugenia Montero, prepara tortas de dátiles o islas flotantes al igual que hiciera su tía y varias generaciones de sabores en la familia. Un tejido genético que llega hasta la manos de Montero, quien desde los 17 años comenzó a trabajar en distintos restaurantes y desde hace cinco es la artífice de los postres de restaurante Leal, el lugar en el que lidera las cocinas junto a su esposo y colega Edgar Leal.
Allí hay postres que han llegado a la carta para quedarse como el negro en camisa o el fondant de chocolate, con la tenacidad de quienes se saben con muchos fieles. El primero, una propuesta suya del postre tradicional venezolano que aparece en detalle en el libro rojo Mi cocina de Armando Scannone y que felizmente volvió a algunas cartas de restaurantes.
El periplo de Montero comenzó temprano en lugares como La Confiture y el restaurante Ara, siguió en escuelas como Ferrandi de París y el Centro de Estudios Gastronómicos (CEGA) en Caracas, donde quedó como instructora de postres. Luego, junto con Edgar Leal, llevó las cocinas de Cacao en Miami. Allí, cuenta, luego de quedar embarazada de su primer hijo, se mudó a la estación  de los postres para quedarse. En ese territorio hay ciertos códigos distintos a las fronteras de lo salado: “En la parte dulce todo es más medido. También más tranquilo.Necesitas más paciencia.Tienes que conocer muy bien las bases de todo para hacer un cambio”.En el terreno dulce de las indulgencias, las recetas son menos flexibles a la hora de aceptar cambios.“A veces cuando no se consigue algún ingrediente es preferible cambiar el postre”.

Pastelera en La Casa
En La Casa Bistró de Los Palos Grandes, la joven cocinera María Virginia Gaitán ha tenido un buen reto con mejor tutor: lograr los postres con sello venezolano que están en la carta. El chef Francisco Abenante le propone los platos para elaborar y solo cuando tras las pruebas llega al resultado deseado, salen a las mesas de este concurrido restaurante. “La tortas criollas las he aprendido acá. Cuando yo me gradué, no estaba tan arraigado este boom que hay ahora por la cocina venezolana”.
En los postres recurrentes que allí prepara está la torta de queso, la de pan —cuya receta heredara Abenante de una cocinera larense—, los golfeados del brunch de fin de semana, el quesillo de coco o el negro en camisa que “tiene la base en la receta de Scannone pero aquí le agregamos ponche crema”, cuenta ella.
Gaitán lleva 10 de sus 29 años dedicados a las cocinas, se graduó en la Academia de Artes Culinarias, pasó por varios restaurantes como Veranda y ahora también está a cargo de los distintos panes que se hornean a diario en La Casa Bistró.
Ante cada reto, procura antes salir a probar. “Cuando me tocó hacer los golfeados fui a comerlos en varios lugares como El Junquito”. En ese aprendizaje ha llegado a la certeza de que son sabores que la conectan con algo cercano. “Me recuerdan mucho a mi infancia. A lo que preparaba mi abuela que es andina. Ahora que estoy con el majarete me ocurre mucho”.


Nueva vida con postres venezolanos
Jorge Palacios lleva una existencia distinta a la que asumía tiempo atrás. Durante 26 años se dedicó a la industria farmacéutica, aunque siempre alimentó en casa la pasión por la cocina. Allí solía apelar a un cuaderno de contabilidad que ha llenado su mamá, ahora de 84 años de edad, con recetas por preparar.
Palacios solía ser el que preparaba las tortas de cuanta reunión de oficina hubiera, hasta que una amiga le propuso que las vendiera para poder comprarlas. Así comenzó, simultáneamente, a ofrecerlas: tortas “desnudas” o marmoleadas, con frutas o la criolla de queso. En especial una de ellas que ha sido carta de presentación: una esponjosa torta de chocolate que heredara de su hermana y la que ha versionado a su manera.
En 2010 tomó su primer curso de cocina en el Instituto Culinario de Caracas con el que empezó formalmente una nueva historia.Cuando en 2015 recibió la liquidación de su anterior trabajo, invirtió en el curso completo de cocina en esa escuela.En el examen final, la chef Mercedes Oropeza fue una de sus tutoras. La misma que cuando empezó a trabajar en Hajillo’s de El Hatillo a comienzos de este año lo llamó para que la apoyara con la carta de los postres.
Allí, Palacios asume el reto de elaborar postres como la torta de coco que aparece en el libro rojo Mi cocina de Armando Scannone que amerita varias capas que se rellenan de crema. También, el negro en camisa en la versión de Oropeza, con su literal camisa comestible. Y se prepara para tener en un futuro la torta san Joaquín del libro amarillo de Scannone. “Allí se quiere hacer la diferencia en postres venezolanos”, cuenta desde este nuevo reto. En su oficio, sabe, los rigores son esenciales. “En la pastelería tienes que ser muy preciso. Tengo una balanza digital y todo lo peso por gramos”. En el fragor de este nuevo comienzo, tiene esa certeza y el buen augurio de estar junto a Oropeza.


Vocación temprana por lo dulce
Yugleimis González no tuvo que pensar demasiado para dar con su vocación. Apasionada por los postres, desde los 14 años preparaba varias tortas a la semana que luego se servirían en fiestas de bodas o celebraciones de quinceañeras gracias a lo aprendido junto a su mamá, químico de profesión.
Ahora, a sus 23 años, González se dedica a elaborar e idear los postres que se sirven en el restaurante Malva, de Bello Campo, en Caracas, en el que comenzó luego de que estuviera clara su decisión de dedicarse a las cocinas. “Mientras estudiaba Derecho en la universidad hice una pasantía de seis meses en el restaurante Alto. La idea era que si me gustaba, me quedara”. Obvio: le gustó y se quedó. Luego estudió en el Instituto Culinario de Caracas y trabajó en El Comedor, donde conoció a José Antonio Casanova, el joven chef de Malva, que apenas abrió, la invitó a su brigada.
Su reto ahí ha sido proponer postres venezolanos con nueva mirada.
“Lo que nos planteamos es cómo darle la vuelta a los elementos que forman parte de platos como el bienmesabe”. El dulce de paleta de Carora lo conoció por lecturas y, tomando como base la idea, propusieron un postre propio coronado con granita de cocuy.
En el piso superior del restaurante, donde funciona la cocina, González toma las pinzas y coloca en el plato parte de los 17 ingredientes que lleva uno de los postres de la carta: la conserva. Así suma flores de sauco, brotes de remolacha, en un plato que también lleva polvos de piña o coco.
En su territorio no hay cabida a improvisaciones. “En la pastelería todo tiene un porqué. No arreglas un postre agregando más harina o huevos. Si te equivocas en lo dulce, es un fracaso”. Por ello, procura sonreír. “Es esencial la paciencia. Tener energía positiva y decir sí puedo. Aquí, si sigues paso a paso la receta, te va a salir”.

jueves, 9 de marzo de 2017

Claves de la espuma artesanal El movimiento de cerveceros artesanales del país ha evolucionado a su ritmo. Varios de ellos han apostado por convertir el hobby en su prioridad, sus fieles buscan más complejidad y hay encuentros para probarlas. Aunque las recetas sean foráneas, dejan clara su identidad venezolana. Aquí algunas pistas para disfrutarlas


Mauricio Villahermosa | @mauriciovillahermosa
 Cerveza Artesanal 

By ROSANNA DI TURI | RDITURI@EL-NACIONAL.COM / @ROSANNADITURI
05 DE MARZO DE 2017
Espuma en movimiento
Las cervezas artesanales en el país tienen tenaces defensores. Varios emprendedores han apostado por convertirlas en su prioridad, creando espacios acordes para elaborarlas. “Ahora hay mayor formalidad en los procesos. Más conciencia de ofrecer cervezas de calidad más allá de un hobby. Eso amerita invertir en buenos equipos y formación. Muchos han subido de nivel convirtiéndolo en pequeña empresa”, cuenta Alexander Jiménez, quien junto con su esposa Ileana Chávez y Gabriel Albahaca elaboran las cervezas Norte del Sur, ya llevan 19 estilos y estrenaron en El Hatillo lo que llaman La Birrería: un pequeño galpón donde las preparan, dan cursos y planean crecer para ofrecer un lugar donde probarlas. En la Asociación de Cerveceros Artesanales, que crearon en 2013, suman 120 miembros, pero ahí están entusiastas y fabricantes. “Hay 90 marcas inscritas aunque funcionando son 30. Cada vez hay mejores cervezas. Varias marcas han ganado reconocimientos afuera”, afirma Luis Parilli, quien preside la asociación y junto con otros tres socios elabora Birra Capital.
La sed de sus fieles
Quienes las buscan, ya las llaman por nombre y apellido y eligen más complejidad. “Ya no te piden una negra, sino una stout”, explica Daniel Álvarez, de cervezas Yaracuy. “Hay demanda de cosas distintas y más complejas. Cuando comenzamos, mucha gente pedía cervezas más suaves y nosotros de alguna manera comenzamos a adaptarnos. Pero esa etapa está superada y la gente busca más complejidad”, dice Harold Pérez de cerveza Cacri quien suma 16 estilos, aunque no todas las elabore de manera simultánea. “Hay cervezas que hacemos por temporada, como la de Navidad, con especias como canela y clavo de olor. O una que hice con mandarina”, acota Pérez. Si alguien quiere probarlas y no sabe cuál elegir, Luis Parilli, de Birra Capital, propone la sugerencia: “La recomendación para principiantes es comenzar por las menos amargas e ir probando hasta crear su criterio de cuál le gusta másš.
En todo el país
Las artesanales se multiplican en varias regiones y ofrecen alternativas en distintos lugares del país. En Mérida están los jóvenes pioneros de Mito que comenzaron en 2011 y han ganado dos reconocimientos internacionales. En San Felipe, Daniel Álvarez y su socio Daniel Del Cid elaboran en un pequeño galpón las cuatro alternativas de la cerveza que lleva el nombre de su estado: Yaracuy. En Margarita varios emprendedores proponen las suyas con sello regional: Miguel Soler, de Cerveza Artesanal del Caribe, ofrece una de ají margariteño y promete crecer.  En Trujillo, Hermann Pargas, uno de los creadores de Kuikas, invita, a través de su cerveza, a visitar Chejendé, su pueblo de origen. En Aragua, los emprendedores de Avalú proponen una de ají dulce. En Valencia y Puerto La Cruz también se multiplican. Tienen en común algunos rasgos aunque medie la distancia: pese a que las recetas sean foráneas, muchos buscan darle el sello de identidad. “Cuando la haces aquí es venezolana. Es fundamental el agua y quien las hace. Todos coincidimos en que hacemos con sello venezolano”, cuenta Alexander Jiménez. “Sí hay una coincidencia. Nos diferencian las ganas de hacerlo en un entorno adverso. Lo amamos más porque nos cuesta más hacerlas. Y nos ayudamos entre nosotros. Tenemos un chat con más de 80 cerveceros en el que intercambiamos ideas”, asegura Harold Pérez, publicista artífice de Cacri, una cerveza que elabora en Caracas desde 2013 y con la que ganó una medalla de oro en Kentucky.
Dónde aprender
La efervescencia de las cervezas artesanales en el mundo pemite que se comparta información por distintos medios para quienes tienen sed de aprender. También existen cursos locales que ofrecen los pasos para hacerlas y de donde muchos han salido con las ganas de un nuevo emprendimiento. En La Birrería, de los artífices de Norte del Sur, ofrecen un taller de ocho horas que organizan un sábado al mes. Y junto con la Universidad Simón Bolívar, ellos y otros cerveceros artesanales planifican un diplomado que comenzará siendo corto y promete crecer hasta 120 horas de cátedra.
Cómo conseguirlas
En la hermandad de las artesanales saben que una manera de ubicarlos es a través de las redes. “Cuando pocos comercializaban cosas por Internet, nosotros empezamos”, recuerda Harold Pérez. También hay restaurantes que han adoptado las suyas y las ofrecen en su carta, incluso con propuestas exclusivas para cada local. En Caracas hay lugares que las ofrecen como Hieylic en La Castellana y en La Muralla (El Hatillo).
Encuentros de burbujas
Cerveceros y sus fieles han ideado eventos para proponer varias alternativas en un solo lugar y al mismo tiempo, incluso cervezas de temporada que hacen para la ocasión. En noviembre de 2016, por ejemplo, se celebró en la plaza Alfredo Sadel de Las Mercedes la primera edición de Hop Festival (@hopfestivalve). Y varios cerveceros artesanales también crearon Beervana (@beervanave).
“Nosotros hacíamos encuentros entre cerveceros y mucha gente nos sugirió que por qué no hacer uno abierto al público. Al primero, en octubre de 2015, fueron 180 personas. Entre cinco marcas de cervezas podemos ofrecer hasta 45 estilos. Mucha gente va por las ediciones especiales”, cuentan en Norte del Sur, quienes para esas fechas hacen, por ejemplo, una cerveza madurada ocho meses en barricas.
Armonías posibles
A la hora de combinarcon comidas, hay alianzas clásicas con cervezas: hamburguesas, pizzas y parrillas, por ejemplo. Pero hay muchas combinaciones, menos comunes, que pueden resultar felices. “Las cervezas fuertes como las IPA (Indian Pale Ale) pueden ir bien con carne de cerdo. Las tipo HefeWeizen van bien con arroces y pescados. Una IPA, con quesillo criollo va muy bien. También las negras con chocolate de alto porcentaje de cacao”, enumera Ileana Chávez, de Norte
del Sur.
De cómo se hacen y conservan 
Las numerosas variantes de cervezas nacen de la conjunción de la cebada, lúpulo, agua y levadura. Sin embargo, en esa alquimia entran las variantes de cada ingrediente. “En la calidad es fundamental la materia prima, el proceso y la limpieza. Invertimos más tiempo limpiando que cocinando. En nuestro caso las maduramos en frío”, cuenta Daniel Álvarez, de Yaracuy. Esos esmeros se pueden perder si las botellas no se trasladan o almacenan bien. “Si se exponen al sol, se oxidan. Bien almacenadas y refrigeradas pueden durar hasta dos y tres años. Hay que meterlas en la nevera. Si se dejan afuera, las levaduras adormecidas pueden despertar”, completa Álvarez.
Por estilos
Quienes están en el mundo de la cerveza hablan con soltura de los distintos tipos. Entre ese universo hay infinidad de alternativas, aunque algunas fundamentales. Entre ellos están la blonde, “rubias refrescantes, con amargo de medio a bajo y notas afrutadas”, señala el equipo de Norte del Sur. Las pale, “con cuerpo medio que invitan a un amargor balanceado, los aromas pueden ser frutales o cítricos”. Las IPA, o Indian Pale Ale, altas en alcohol y lúpulo porque su origen fue desafiar los viajes oceánicos. “En estas se consiguen intensidad aromática  y contraste en boca. También están las stout o negras, “más robustas, densas, maltosas. Con notas a café, cacao y chocolate. Son cervezas de cierre en una comida”.
Distintas marcas
La mejor manera de seguir sus pasos es a través de redes sociales como Instagram. Cuando se sigue alguna, aparecen otras. Aquí, algunas direcciones de cervezas artesanales en el país:
@pissedesgottes, @cervezatovar, 
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La cocina del futuro se manejará desde los dispositivos móviles

La cocina del futuro se manejará desde los dispositivos móviles

Cocina futuro Owens Corning 428 feb 2017 - 17:10 
La conexión de la cocina a Internet y dispositivos (tablet, móvil, ordenador, wearables…) y los electrodomésticos inteligentes destacan como las principales innovaciones tecnológicas que transformarán la cocina del futuro a corto-medio plazo. Será un espacio interconectado, de ocio, trabajo, salud y de relaciones. Además, se profesionalizará con técnicas y aparatos propios de las cocinas profesionales.Estas son algunas de las conclusiones del informe “Global Kitchen: la cocina doméstica en la era de la globalización”, que ha presentado el Instituto Silestone, una publicación que recoge las principales tendencias, tanto de diseño como de uso, que la cocina tendrá en el futuro.
La conectividad y los electrodomésticos inteligentes permitirán no solo facilitar las tareas de compra, cocción y lavado; sino de relación con nuestro entorno, al poder utilizar elementos como la encimera para cocinar o hablar por teléfono o, incluso, para ver la televisión. Esto, además, llevará a una mayor profesionalización de la cocina doméstica, ya sea por el mayor acceso a equipamientos hasta ahora solo accesibles a la restauración como por la extensión de conocimientos y el creciente interés por la alimentación, la nutrición y el disfrute “foodie” de la población.

Las encimeras del futuro se podrán manejar desde dispositivos móviles, permitirán cocinar directamente sobre la superficie y actuarán como panel de control.Otras tareas que incorporarán serán el cálculo de peso y las propiedadesnutricionales de los alimentos, absorber líquidos y la autolimpieza.
En este sentido, Ignacio Martín, responsable del área de Telefónica dirigida a los hogares Inteligentes y uno de los expertos consultados asegura que “la inteligencia artificial hará que los electrodomésticos de la cocina sean capaces de actuar casi por si solos. La casa aprenderá cuándo tiene que realizar tareas rutinarias según los patrones de conducta de la familia”. Einav Gefen: Corporate Executive Chef en Unilever Food Solutions afirma que “la gran innovación en la cocina es el teléfono móvil y que esté conectada con el mundo”. Por su parte, Piero Pracchi, Brand & Digital Marketing – Senior Director en Whirlpool Corporation cree que “el Internet de las cosas será la próxima gran revolución en lacocina”.
La cocina, además de consolidarse como el centro neurálgico del hogar, estádestinada a convertirse en un espacio con otros usos. Así se consolida como espacio de relación y ocio familiar, siendo incluso lugar de trabajo; por lo que se va a integrar cada vez más con el resto de la vivienda. Será un espacio polivalente y se prevé su desaparición como estancia independiente. En su diseño se tendrá en cuenta no solo el aspecto estético y funcional sino también el valor emocional, y se potenciará su uso como espacio de relajación y bienestar.
Pero sobre todo, la cocina dentro de 25 años será un espacio de conexión con el entorno (hacer compra online, interactuar con el exterior, etc.), un espacio social y de salud (impulsado por la generalización de métodos de cocción más sanos, alimentos cultivados en casa o de kilómetro cero) y un espacio de relación con el resto de habitantes del hogar (espacio para socializar, trabajar, etc.).
Las encimeras del futuro permitirán cocinar directamente sobre la superficie, además de incorporar conectividad y actuar como panel de control. Otras tareas que incorporarán serán el cálculo de peso y las propiedades nutricionales de los alimentos, absorber líquidos y la autolimpieza.