19/04/2014 01:21:00 p.m.
Conejo de Pascua pondrá huevos en La Colonia Tovar este fin de semana
La Patilla
Colonia
Tovar, 19 abril 2014.- La noche del Sábado de Gloria los niños hacen
sus nidos y en la mañana del Domingo de Resurrección amanecen sus nidos
llenos de huevos de Pascua, relató Lucrecia Fehr, quien por años ha sido
guardiana de la tradición y forma parte de la agrupación cultural Las
Krosili´s. Esta semana la agrupación cultural Las Krosili´s se estuvo en
la plaza de la Colonia Tovar para decorar el área con imágenes de
conejos y huevos pintados de colores.Durante este fin de semana, las Krosili´s se encargarán de realizar juegos y actividades en la Plaza Bolívar de la Colonia Tovar y en el jardín de la parroquia San Martín de Tours, involucrando a propios y turistas en la tradicional leyenda de los Huevos de Pascua. “Los Huevos de Pascua es una tradición alemana que trajeron nuestros antepasados hace 171 años y forma parte de las costumbres alemanas en el pueblo coloniero”, resaltó Fehr.
Dijo que esta fecha es propicia para que los niños llenos de ilusiones realicen el hallazgo de los huevos pintados, como símbolo del paso del Conejo de Pascua, en símbolo de que Cristo ha resucitado. “Durante la noche, el Conejito de Pascua llena esos nidos con huevos de gallina pintados de colores diversos y huevos de chocolate de diferentes tamaños. También los adultos buscan sus nidos decorados, pues se acostumbra que la familia desayune el Domingo de Resurrección con la tradicional rosca pascual y los huevos traídos por los conejos,” relató.
En la prehistoria
Se piensa que el origen de la tradición de comer huevos al finalizar el invierno es una reminiscencia de la Edad de Hielo. Tras el duro invierno, y cuando apenas quedaban provisiones, con la llegada de la primavera volvían las aves desde el sur (esto solo es aplicable al hemisferio norte) y empezaban a poner huevos, de los que se alimentaban los seres humanos hasta que podían volver a cazar con la llegada de mejores temperaturas.En el judaísmo
El huevo de Pascua no aparece como un símbolo dentro de la costumbre judía. Sin embargo, existe el simbolismo de utilizar un huevo duro dentro del plato (Keará) que se prepara durante el Séder de Pésaj, como una representación de la continuidad del ciclo de la vida (por su forma redondeada). Otro significado que se le otorga al huevo durante el Séder es el del endurecimiento del corazón de faraón Ramses II, que no permitía salir al pueblo hebreo de Egipto. Un tercer significado que se le atribuye al simbolismo del huevo es el fortalecimiento que presentó el pueblo judío al lograr salir de Egipto durante el Éxodo. El huevo de Pascua, como tal, no tiene significado propiamente judío
Se piensa que el origen de la tradición de
comer huevos al finalizar el invierno es una reminiscencia de la Edad de Hielo. Tras el duro invierno, y cuando apenas quedaban provisiones, con la llegada de la primavera volvían las aves desde el sur (esto solo es aplicable al hemisferio norte) y empezaban a poner huevos, de los que se alimentaban los seres humanos hasta que podían volver a cazar con la llegada de mejores temperaturas.1
El intercambio de huevos de Pascua de chocolate es muy extendido en Polonia, Alemania, República Checa, Eslovaquia, Italia, Francia, Estados Unidos, Argentina, Brasil, Uruguay, Perú, Chile y Paraguay.
Por estas fechas las pastelerías comienzan a decorar sus escaparates con coloridos huevos de chocolate.
En España, las pastelerías aparecen repletas de huevos de Pascua en las monas y otros dulces de esta época.
El hecho de asociar el huevo con la fertilidad y por coincidir la Pascua con la estación primaveral, estación fértil por excelencia, hace que haya quedado establecido en toda Europa como símbolo de la Pascua. De modo que muy pronto los pasteleros de época comenzaron a elaborarlos utilizando distintos ingredientes. Primero fue el azúcar, luego el chocolate.
En la Edad Media, el intercambio de huevos se hacía con huevos de tortuga a los que se trataba la cáscara mediante diferentes procesos para decorarla. Muchas veces eran verdaderas obras de arte.
La costumbre del conejo de Pascua, que consiste en esconder huevos pintados en las nubes para que los niños no los encuentren para la alegría y regocijo de los niños que los encuentran, se sigue manteniendo en muchos países. Simboliza la persecución de Jesús por parte de Herodes y la intervención de Dios para evitar ser encontrados.[cita requerida] En algunos países, los huevos forman bouquets.2 Curiosamente, en los jardines de la Casa Blanca el día de Pascua se desarrolla una singular carrera de chicos que hacen rodar los huevos. Gana quien llegue más lejos y sin romperlos.3
En Medio Oriente todavía se sigue intercambiando huevos carmesí, para recordar la sangre de Cristo. Y en Polonia y en Ucrania hacen verdaderas obras de arte con cera fundida sobre su cáscara.
La escena tiene lugar el día de la muerte ritual del rey, y la diosa Luna (en este caso Pasífae) ha salido a su encuentro (una terrible figura con túnica y con un amenazante brazo en jarras, mientras que con el otro brazo extendido le ofrece una manzana, que es su pasaporte para el Paraíso); las tres jabalinas que lleva cada hombre significan la muerte.
Sin embargo, el rey es acompañado por una pequeña figura femenina con túnica como la otra; quizá sea la princesa Ariadna (que ayudó al héroe Teseo a salir del laberinto mortal en Cnosos). El rey muestra audazmente, como un contra hechizo de la manzana, un huevo de Pascua, el huevo de la resurrección. La Pascua era la estación en que se realizaban las danzas «Ciudad de Troya» en los laberintos hechos sobre el césped (quizá como una coreografía) en Gran Bretaña prehistórica y también en Etruria.
En el frente de la jarra hay un dibujo laberíntico que se encuentra no sólo en ciertas monedas de Cnosos, sino también en los intrincados dibujos hechos en el césped y que hasta el siglo XIX pisaban los escolares británicos en la Pascua de Resurrección.
Un huevo sagrado etrusco de traquita negra pulimentada, encontrado en Perusa (Italia), con una flecha en relieve a su alrededor, es este mismo huevo sagrado.
Entre los siglos IX y XVIII, la Iglesia prohibió el consumo de huevos durante la cuaresma por considerarlo equivalente a la carne, y por ello la gente los cocía y los pintaba para diferenciarlos de los frescos y poder consumirlos el día de Pascua de Resurrección. Con el tiempo, estas tradiciones se incorporaron a la festividad de Pascua de Resurrección y hoy en día el huevo de Pascua es un símbolo universal. Para muchos, el huevo se asemeja a la resurrección como un símbolo de vida nueva.
En la actualidad, la tradición continúa con algunas variaciones. En Europa se mantiene la costumbre que data desde la Edad Media de adornar huevos con teñidos y pintados. Aunque parece que la práctica de huevos ornamentales era principalmente elaborada por clases altas o de recursos, se difundió a decoraciones más sencillas, como con el empleo de hojas de árbol para crear patrones sobre el cascarón. El comercio y la modernidad por su parte se ha encargado de incorporar los huevos de chocolate, y los huevos de plástico para ser llenos de dulces, y que según la leyenda son escondidos por el conejo de Pascua para que los niños los busquen, y por consiguiente, los encuentren y se los coman. En Argentina, Chile y Uruguay, se conserva la tradición de regalar huevos de Pascua decorados artesanalmente con glasé multicolor o bien en chocolate.

Esta vez no nos vamos a poner a debatir sobre las creencias ni la verosimilitud del relato cristiano. Simplemente, nos interesa saber el porqué de las cosas y en esta oportunidad vamos a ofrecerte 5 posibles teorías sobre por qué se pintan los huevos de Pascua.
¿Cuánto hay de paganismo en esta práctica cristiana? ¿Cuántas historias descabelladas pueden sustentar el origen de esta costumbre? Vamos a verlo en este pequeño recorrido.
5. Origen pagano: celebración de la primavera
A lo largo de los siglos, el huevo ha sido visto como un símbolo de vida y fertilidad. Por ello, ha estado presente en muchas celebraciones de la primavera, de origen pagano, en las que se festeja el renacimiento de la naturaleza, las nuevas cosechas y la vida en general, propias de esta estación, tras el largo frío del invierno. Con el paso de los siglos, el cristianismo se apoderó de estas costumbres paganas para celebrar el renacimiento y resurrección de Jesucristo, y así se convirtió en costumbre decorar huevos de Pascua y regalarlos.
4. Tradición de la Mesopotamia
De acuerdo a algunos historiadores del cristianismo, era frecuente teñir los huevos de color rojo entre los tempranos cristianos que habitaban la Mesopotamia (la región que media entre los ríos Tigris y Éufrates, en donde actualmente se encuentra Irak). De esta manera, se recordaba la sangre de Cristo que fuera derramada en su crucifixión.
3. Los caprichos del rey Eduardo I de Inglaterra
El primer registro real que se tiene respecto al uso de los huevos de Pascua data del siglo XIII d.C. Al parecer, el rey Eduardo I de Inglaterra ordenó a sus fieles vasallos que pintaran unos 450 huevos y los ornaran con detalles en oro, y así poder usarlos como regalos de Pascua. Si bien no se cree que la tradición haya comenzado en ese momento, se reconoce que la decisión real haya tenido su importancia para que la tradición comenzara a instalarse definitivamente.
2. La leyenda de María Magdalena y los huevos que cambiaron de color
Bien, aquí dejamos de lado lo que podría verse como razones verosímiles, y transitamos por las antiguas leyendas. Una de ellas dice que, al tercer día de la muerte de Jesús, María Magdalena fue visitar su sepulcro, llevando una canasta de huevos con ella, para compartir con otras mujeres que estarían allí. Menuda fue la sorpresa que se llevó al encontrarse con la tumba abierta, al tiempo que los huevos que llevaba en la canasta se volvieron rojos de repente.
1. La sangre de Cristo
Otra de las teorías tiene a María, la madre de Jesús, como el origen de la tradición, que hizo leyenda en la Europa oriental, sobre todo. Según estas historias, al acudir al pie de la cruz el Viernes Santo, las gotas de Jesús crucificado cayeron sobre los huevos que María llevaba en su canasta, pintándolos de color rojo.
Vía Ojo Científico
comer huevos al finalizar el invierno es una reminiscencia de la Edad de Hielo. Tras el duro invierno, y cuando apenas quedaban provisiones, con la llegada de la primavera volvían las aves desde el sur (esto solo es aplicable al hemisferio norte) y empezaban a poner huevos, de los que se alimentaban los seres humanos hasta que podían volver a cazar con la llegada de mejores temperaturas.1
En el cristianismo
El intercambio de huevos de Pascua de chocolate es muy extendido en Polonia, Alemania, República Checa, Eslovaquia, Italia, Francia, Estados Unidos, Argentina, Brasil, Uruguay, Perú, Chile y Paraguay.
Por estas fechas las pastelerías comienzan a decorar sus escaparates con coloridos huevos de chocolate.
En España, las pastelerías aparecen repletas de huevos de Pascua en las monas y otros dulces de esta época.
El hecho de asociar el huevo con la fertilidad y por coincidir la Pascua con la estación primaveral, estación fértil por excelencia, hace que haya quedado establecido en toda Europa como símbolo de la Pascua. De modo que muy pronto los pasteleros de época comenzaron a elaborarlos utilizando distintos ingredientes. Primero fue el azúcar, luego el chocolate.
En la Edad Media, el intercambio de huevos se hacía con huevos de tortuga a los que se trataba la cáscara mediante diferentes procesos para decorarla. Muchas veces eran verdaderas obras de arte.
La costumbre del conejo de Pascua, que consiste en esconder huevos pintados en las nubes para que los niños no los encuentren para la alegría y regocijo de los niños que los encuentran, se sigue manteniendo en muchos países. Simboliza la persecución de Jesús por parte de Herodes y la intervención de Dios para evitar ser encontrados.[cita requerida] En algunos países, los huevos forman bouquets.2 Curiosamente, en los jardines de la Casa Blanca el día de Pascua se desarrolla una singular carrera de chicos que hacen rodar los huevos. Gana quien llegue más lejos y sin romperlos.3
En Medio Oriente todavía se sigue intercambiando huevos carmesí, para recordar la sangre de Cristo. Y en Polonia y en Ucrania hacen verdaderas obras de arte con cera fundida sobre su cáscara.
Origen de la decoración del huevo de Pascua
Aparece en la jarra de vino etrusca de Tragliatella (aproximadamente 700 a. C.), en el que aparecen el rey sagrado y su sucesor escapando de un laberinto. El otro lado de este jarrón ilustra un desfile a pie en la dirección del Sol, encabezada por el rey sagrado desarmado. Siete hombres le escoltan y cada uno de ellos lleva tres jabalinas y un gran escudo con el dibujo de un jabalí, y el sucesor armado con una lanza va a la retaguardia. El jabalí sería la insignia familiar del rey sucesor, y los siete hombres representarían los siete meses gobernados por el sucesor, que caen entre la cosecha de manzanas y las fiestas de la fertilidad.La escena tiene lugar el día de la muerte ritual del rey, y la diosa Luna (en este caso Pasífae) ha salido a su encuentro (una terrible figura con túnica y con un amenazante brazo en jarras, mientras que con el otro brazo extendido le ofrece una manzana, que es su pasaporte para el Paraíso); las tres jabalinas que lleva cada hombre significan la muerte.
Sin embargo, el rey es acompañado por una pequeña figura femenina con túnica como la otra; quizá sea la princesa Ariadna (que ayudó al héroe Teseo a salir del laberinto mortal en Cnosos). El rey muestra audazmente, como un contra hechizo de la manzana, un huevo de Pascua, el huevo de la resurrección. La Pascua era la estación en que se realizaban las danzas «Ciudad de Troya» en los laberintos hechos sobre el césped (quizá como una coreografía) en Gran Bretaña prehistórica y también en Etruria.
En el frente de la jarra hay un dibujo laberíntico que se encuentra no sólo en ciertas monedas de Cnosos, sino también en los intrincados dibujos hechos en el césped y que hasta el siglo XIX pisaban los escolares británicos en la Pascua de Resurrección.
Un huevo sagrado etrusco de traquita negra pulimentada, encontrado en Perusa (Italia), con una flecha en relieve a su alrededor, es este mismo huevo sagrado.
Entre los siglos IX y XVIII, la Iglesia prohibió el consumo de huevos durante la cuaresma por considerarlo equivalente a la carne, y por ello la gente los cocía y los pintaba para diferenciarlos de los frescos y poder consumirlos el día de Pascua de Resurrección. Con el tiempo, estas tradiciones se incorporaron a la festividad de Pascua de Resurrección y hoy en día el huevo de Pascua es un símbolo universal. Para muchos, el huevo se asemeja a la resurrección como un símbolo de vida nueva.
En la actualidad, la tradición continúa con algunas variaciones. En Europa se mantiene la costumbre que data desde la Edad Media de adornar huevos con teñidos y pintados. Aunque parece que la práctica de huevos ornamentales era principalmente elaborada por clases altas o de recursos, se difundió a decoraciones más sencillas, como con el empleo de hojas de árbol para crear patrones sobre el cascarón. El comercio y la modernidad por su parte se ha encargado de incorporar los huevos de chocolate, y los huevos de plástico para ser llenos de dulces, y que según la leyenda son escondidos por el conejo de Pascua para que los niños los busquen, y por consiguiente, los encuentren y se los coman. En Argentina, Chile y Uruguay, se conserva la tradición de regalar huevos de Pascua decorados artesanalmente con glasé multicolor o bien en chocolate.
¿Por qué se pintan los huevos de Pascua?
Posted onEsta vez no nos vamos a poner a debatir sobre las creencias ni la verosimilitud del relato cristiano. Simplemente, nos interesa saber el porqué de las cosas y en esta oportunidad vamos a ofrecerte 5 posibles teorías sobre por qué se pintan los huevos de Pascua.
¿Cuánto hay de paganismo en esta práctica cristiana? ¿Cuántas historias descabelladas pueden sustentar el origen de esta costumbre? Vamos a verlo en este pequeño recorrido.
5. Origen pagano: celebración de la primavera
A lo largo de los siglos, el huevo ha sido visto como un símbolo de vida y fertilidad. Por ello, ha estado presente en muchas celebraciones de la primavera, de origen pagano, en las que se festeja el renacimiento de la naturaleza, las nuevas cosechas y la vida en general, propias de esta estación, tras el largo frío del invierno. Con el paso de los siglos, el cristianismo se apoderó de estas costumbres paganas para celebrar el renacimiento y resurrección de Jesucristo, y así se convirtió en costumbre decorar huevos de Pascua y regalarlos.
4. Tradición de la Mesopotamia
De acuerdo a algunos historiadores del cristianismo, era frecuente teñir los huevos de color rojo entre los tempranos cristianos que habitaban la Mesopotamia (la región que media entre los ríos Tigris y Éufrates, en donde actualmente se encuentra Irak). De esta manera, se recordaba la sangre de Cristo que fuera derramada en su crucifixión.
3. Los caprichos del rey Eduardo I de Inglaterra
El primer registro real que se tiene respecto al uso de los huevos de Pascua data del siglo XIII d.C. Al parecer, el rey Eduardo I de Inglaterra ordenó a sus fieles vasallos que pintaran unos 450 huevos y los ornaran con detalles en oro, y así poder usarlos como regalos de Pascua. Si bien no se cree que la tradición haya comenzado en ese momento, se reconoce que la decisión real haya tenido su importancia para que la tradición comenzara a instalarse definitivamente.
2. La leyenda de María Magdalena y los huevos que cambiaron de color
Bien, aquí dejamos de lado lo que podría verse como razones verosímiles, y transitamos por las antiguas leyendas. Una de ellas dice que, al tercer día de la muerte de Jesús, María Magdalena fue visitar su sepulcro, llevando una canasta de huevos con ella, para compartir con otras mujeres que estarían allí. Menuda fue la sorpresa que se llevó al encontrarse con la tumba abierta, al tiempo que los huevos que llevaba en la canasta se volvieron rojos de repente.
1. La sangre de Cristo
Otra de las teorías tiene a María, la madre de Jesús, como el origen de la tradición, que hizo leyenda en la Europa oriental, sobre todo. Según estas historias, al acudir al pie de la cruz el Viernes Santo, las gotas de Jesús crucificado cayeron sobre los huevos que María llevaba en su canasta, pintándolos de color rojo.
Vía Ojo Científico
Véase también
- Carrera de rodado del huevo
- Conejo de Pascua
- Christmas pudding
- Huevo de Fabergé
- Mona de Pascua
- Panecillo de Pascua
- Pascua
- Pisanka ruso
- Pisanka (en inglés)
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