Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

lunes, 11 de abril de 2016

Panaderías, molineros y gobierno concilian cifras Según el convenio suscrito por el sector público y el privado, tres buques traería al país el Ministerio de Alimentación a través de Corpoex y los otros tres Monaca, Cargill y Calsa, cada uno por un costo de $ 15.000.Dificultades en la adjudicación de divisas ha dificultado la operación.

Panaderos
    • IVONNE AYALA
    • El Universal 11 de abril de 2016 
  • Caracas.- La industria panadera requiere de al menos 100 mil toneladas de harina de trigo al mes para satisfacer la demanda del país durante ese lapso de tiempo, por lo que han propuesto al Ejecutivo que se analicen mecanismos para que éste se estabilice en el tiempo, y así conjurar la incertidumbre que se cierne sobre el sector cuando se reduce la existencia  de materia prima en el territorioSe tenía previsto el arribo de  seis buques cargados con 177.500 toneladas de  harina de trigo panadera y aquella que se utiliza para elaborar pasta alimenticia,  cuya contratación a principios de marzo acordó el Ministerio de Alimentación tramitar, pero ello no ocurrió.
    En marzo llegaron alrededor de 50.000 tm y esta cantidad del producto,  sumada al buque con 30.000 tm que acaba de atracar en Puerto Cabello, suman 80.000 toneladas, cuando  cada mes se requieren 100.000 tm, dijo la  fuente.
    Según el convenio suscrito por el sector público y el privado, tres buques traería al país el Ministerio de Alimentación a través de Corpoex  y los otros tres  Monaca, Cargill y Calsa, cada uno por un costo de $ 15.000.Dificultades en la adjudicación de divisas ha dificultado la operación.
    Entre tanto, el 10 de marzo, el presidente del gremio harinero, Tomás Ramos, aseguró que para garantizar el pleno abastecimiento del mercado venezolano deben estar disponibles en el país 100.000 toneladas en inventario, 100.000 en tránsito y otras 100.000 en trámite. Solo ello neutralizará los sobresaltos que atraviesa el sector y la población que consume los productos que se expenden en las 11.000 panaderías del país.
    Representantes tanto el sector molinero como el panadero han solicitado al Ejecutivo suspender, al menos temporalmente, la presentación obligatoria de la Guía de Movilización, requisito fundamental para el traslado de productos para su distribución por todo el territorio, se nos dijo.
    Se añade que el trámite retrasa el traslado de insumos por el país "y  es algo que debe considerarse, en pro de que el proceso avance con mayor dinamismo". Piden que la  Guía pueda autorizar la movilización de los camiones solo con la cédula y el RIF de los involucrados".
    Los importadores y procesadores de harina de trigo proponen que se abra la posibilidad de que las empresas molineras puedan articular, con cierta independencia, la importación de los insumos para agilizar los procedimientos.
    Alza del producto
    El aumento del pan en los expendios no tiene que ver únicamente con el irregular suministro de la harina de trigo panadera, aclaró la fuente consultada, "lo que ocurre es que se ha venido estabilizando el precio del producto porque estuvo regulado durante cuatro años y ahora fluctúa de acuerdo a los incrementos que sufren los insumos que se utilizan para hacerlo. Lo demás se mueve de acuerdo  a las alzas de  inflación. Para su elaboración se utiliza levadura, de la que se consumen en el país 8.500 toneladas, grasas y otros insumos, también costosos como la harina de trigo panadera. Todos se importan", aseguró nuestro vocero.
    Por su parte, el ministro de Alimentación, Rodolfo Marco Torres, informó el jueves 7 de abril que el inventario de trigo panadero "se encuentra al 100% para cubrir la demanda del mes de abril".
    El titular sostuvo una reunión con el  presidente de la empresa molinera Monaca, Henry Castro y representantes de Fevipan, para revisar el "inventario en tránsito próximo a llegar a Venezuela, y cubrir la demanda del mes próximo mes de mayo", se aseguró desde el Ministerio de Alimentación.
  • IVONNE AYALA
  • El Universal 11 de abril de 2016 

domingo, 10 de abril de 2016

Comenzaron temprano en el exigente oficio de las cocinas y aunque tienen menos de 35 años, ya suman hasta una década en esa labor.

La apuesta de los jóvenes chefs venezolanos

Daniel Saldivia de Amapola restaurante ubicado en Los Palos Grandes | Todo en Domingo
Daniel Saldivia de Amapola restaurante ubicado en Los Palos Grandes | Todo en Domingo
Comenzaron temprano en el exigente oficio de las cocinas y aunque tienen menos de 35 años, ya suman hasta una década en esa labor. Proceden de distintas regiones del país, se han formado con buenos maestros, varios asumen el reto de tomar las riendas de restaurantes y coinciden en confiar en sabores con identidad venezolana

Daniel Torrealba, “el Llanero” porque nació y creció en Acarigua, acaba de cumplir 30 años de edad al fragor de un reto importante. El 12 de febrero se estrenó al mando de la cocina de El Asador en Las Mercedes, en una casona de dos pisos capaz de recibir a más de 150 comensales. En ese nuevo local, que se suma al grupo de Leal restaurante y Leal bar, el joven que a los 22 años decidió estudiar cocina, tuvo claro que la propuesta era con sello venezolano sin restricciones a la hora de aprovechar las técnicas que maneja. Y lo hace con una convicción sin fisuras. “La única manera de sentirse pleno es hacer lo que a uno le gusta. Y esta es mi comida favorita, solo que en el ámbito profesional se refina el gusto. Nuestra cocina es compleja y no hay nada que se parezca más a lo que somos que lo que comemos. Por eso el objetivo de este lugar es que los venezolanos se sientan orgullosos de sus productos”.
En las cocinas de Amapola restaurante, en Los Palos Grandes, Caracas, Daniel Saldivia cocina similares convicciones a los 28 años. “Soy venezolano rajado. Yo tomé esta onda de la cocina venezolana gracias a mis maestros. Uno comienza por inercia, pero luego te das cuenta de que todo parte de esos sabores. Si lo hacen los italianos, ¿por qué no nosotros?”. Salvidia es de Barquisimeto, estudió cocina en el INCES y comenzó en el oficio al lado del chef Francisco Abenante. A los 20 trabajaba con él en El Círculo de Barquisimeto, luego junto a Mercedes Oropeza en su catering y con esos maestros de excepción llegó a la encomienda que tiene hoy: luego de un año en las cocinas de Amapola, las chefs Irina Pedroso y Mercedes Oropeza le dieron la venia para proponer los platos de la nueva carta, con el gusto de los sabores de acá que los distingue.
En el centro de Caracas y desde enero, Juan Hernáez, de 25 años, y Gabriel Castañeda, de 26, asumieron el reto de asociarse y asumir el mando de las cocinas de Café Veroes, en la hermosa Casa de la Historia de Fundación Polar. Allí, con su propio sello, siguen la trayectoria cocinada en este sitio de sabores venezolanos.
Aunque no llegan a los 30, ambos tienen varios años en las cocinas. Castañeda, de San Cristóbal, comenzó a trabajar en un restaurante a los 14 años, para luego estudiar cocina en el Centro de Estudios Gastronómicos, CEGA. Hernáez, por su parte, comenzó a los 16 en el INCES para luego pasar también por la escuela creada por José Rafael Lovera. “Nuestra propuesta no es de cocina venezolana clásica. Aquí no vas a conseguir polvorosa grandota ni asado típico. Aprovechamos técnicas para proponer esos sabores de manera distinta”. La polvorosa se sirve como una lasaña abierta, y preparan un asado negro de ossobuco. “Es lo que sentimos debemos hacer, creer en lo nuestro”.
A fuego lento
Para llegar a la responsabilidad de comandar una cocina estos jóvenes comenzaron temprano a aceitar esa pasión. “De pequeño, en el tiempo libre, agarraba el libro rojo de Scannone y me ponía a hacer tequeños”, cuenta Torrealba. Un trasplante de médula ósea le impidió seguir la carrera de Agronomía. Y a los 22 años decidió estudiar cocina junto a Héctor Romero, en el Instituto Culinario de Caracas. “Hoy en día no me imagino haciendo otra cosa”.
En Mérida, cuando tenía 4 años de edad, Alejandra Gibert proponía unos helados de su autoría a los vecinos y a los 6 los invitaba a desayunar sus creaciones. Ahora, a los 34 años, lleva cuatro a cargo de su propio restaurante Pra pra, que regenta junto a su esposo. Ella, que estudió arquitectura, decidió hacer un master en Barcelona, España, y allí aprovechó para formarse en la Escuela Hofmann en la pasión perdurable por las cocinas. De regreso a Mérida, decidió apostar por un local diseñado por ellos con buen gusto, donde comenzó a elaborar “una comida de mercado” con productos cercanos de la despensa merideña. “Algo de lo que me siento muy orgullosa es haber propuesto la trucha en formas distintas, como el ceviche; eso abrió la puerta de un producto tan icónico”.
“Para tener criterio debes pasar por lo menos 10 años en las cocinas”, asegura Beto Puerta, joven cocinero a cargo, desde diciembre, de Santo Bokado, en Altamira. Él, a sus 30 años, calcula que lleva 13 en el oficio. Se formó en Caracas. Hizo pasantías en lugares como El Bulli en España y ahora tiene una propuesta que aprovecha elementos de la cocina latinoamericana, en general, y venezolana, en particular. 
 En la formación de estas nuevas generaciones han sido clave los buenos maestros. Tanto Juan Hernáez como Gabriel Castañeda, ahora juntos en Casa Veroes, estuvieron en las cocinas del restaurante Alto, bajo las directrices del chef Carlos García. De allí optaron por breves pasantías en el exterior: Castañeda junto a Martín Besategui en el País Vasco. Hernáez junto a Mauro Colagreco en Mirazur.
Daniel Torrealba también trabajó en el restaurante Alto mientras estudiaba cocina, pasó la prueba de los 20 kilos de cebollas cortadas en juliana del primer día y allí comenzó su intenso periplo: fue jefe de cocina de Astrid & Gastón en Caracas, estuvo en Mohedano y Leal, junto a Edgar Leal, y ahora es parte del grupo con propuesta propia. Desde ya comienza a crear su cátedra. “Para este equipo es importante aprender las técnicas de la cocina venezolana. Que si se hace un bollo pelón, sea excelente. Yo les pregunto: ¿son venezolanos y no saben hacer una catalina? Luego de esa reflexión, ya el compromiso no es conmigo, es con ellos mismos”. 

Amadas y temidas desde la noche de los tiempos, desde que el hombre empezó a conocer sus propiedades, las setas, esos seres ni animales ni vegetales que en primavera, pero sobre todo en otoño, brotan en campos y bosques solo tienen un secreto: el conocimiento.

Tiempo de setas

 Hoy se ven en los mercados setas todo el año | foto: cortesía
Hoy se ven en los mercados setas todo el año | foto: cortesía
Son, como dijo el novelista español Wenceslao Fernández Flórez, “hijas de la lluvia”: para que broten ha de llover y ha de escampar, antes de que empiecen las heladas del comienzo del invierno. Unas buenas setas son uno de los mejores placeres de estaciones tan pródigas en ellos, como el otoño y la primavera, pero hay que recordar que solo exigen una cosa: el concocimiento 

Amadas y temidas desde la noche de los tiempos, desde que el hombre empezó a conocer sus propiedades, las setas, esos seres ni animales ni vegetales que en primavera, pero sobre todo en otoño, brotan en campos y bosques solo tienen un secreto: el conocimiento.
 Hay que saber muy bien si pueden ser fuentes de placer gastronómico, un bocado de dioses, o si son un medio seguro de pasaportar al otro mundo a quien se atreva a ingerirlas. No hay trucos: una seta comestible siempre será comestible, una seta tóxica siempre será tóxica, y una seta letal siempre será letal. Esta es la norma general, aunque haya alguna excepción, las morillas, por ejemplo, que en crudo son tóxicas y cocinadas no solo no lo son, sino que son un bocado delicioso.
 Pero en caso de duda absténganse, no vayan a convertirse en bocado de dioses en el sentido que dio a esta expresión el emperador Nerón cuando su madre envenenó a su tío Claudio con unas amanitas mortales; los romanos, entonces, hacían dioses a sus césares cuando morían. Jueguen, pues, sobre seguro, y no echen a la sartén todo lo que encuentren en el monte: solo aquello de lo que no tengan ninguna duda.  Es más, en caso de duda, déjenlas donde están. Si van a buscar setas –los catalanes llaman a esto caçar bolets, cazar setas– procuren ir con un experto  hasta que lo sean ustedes.
 Ya hemos mencionado la forma más sencilla de preparar unas setas: la sartén. Habitualmente se aderezan con sal, un poquito de ajo y una chispita de picante, no demasiado para no anular su sabor propio. Un breve paso por la sartén les va muy bien a casi todas, pues su alto contenido en agua hace que muchas veces huelan y sepan a agua estancada, como a moho, cosa que desaparece con un calentón prudente.
 Se llevan muy bien con el huevo revuelto, al punto que cada cual prefiera; en mi caso, bastante suelto. Y hay donde elegir. Las más comunes hoy son dos cuyo nombre, en algunos lugares, sirve para designar cualquier seta. Hemos mencionado, en catalán, los bolets, palabra que viene del latín Boletus, que significa sencillamente seta. La tan apreciada Boletus edulis significa, tal cual, seta comestible. Champiñón, del francés champignon. Esa palabra, en francés, designa cualquier seta, como en versión española sucede en no pocos países americanos. Sin embargo, el champiñón por antonomasia es el que recibe ese nombre, normalmente con el apellido "de París". Es la seta más cultivada del mundo, y aunque suele tomarse al ajillo, está estupenda simplemente cortada en finas láminas verticales y servida así, sin más, con un ligero aliño de ensalada, mejor sin punto ácido: aceite y sal.
 Hoy se ven en los mercados setas todo el año. Cultivadas. Además del champiñón, la seta de ostra –mal llamada de cardo: es de la familia, pero no tiene nada que ver– y, cómo no, el shiitake, seta que los japoneses aprecian muchísimo y que yo, personalmente, regalo a los súbditos de su majestad imperial: me recuerda muchísimo al plástico.
 Es primavera en el hemisferio boreal, tiempo de mi seta favorita, la seta de San Jorge; y es otoño en el hemisferio austral, tiempo de un montón de deliciosas setas. Son, como dijo el novelista español Wenceslao Fernández Flórez, “hijas de la lluvia”: para que broten ha de llover y ha de escampar, antes de que empiecen las heladas del comienzo del invierno. No se priven. Iníciense en la micofilia, o en la micofagia. Sean, eso sí, prudentes. Pero unas buenas setas son uno de los mejores placeres de estaciones tan pródigas en ellos como el otoño y la primavera.

Cuando nos hemos iniciado en el consumo del vino y queremos profundizar, nos parece difícil; por comodidad o por solidaridad con nuestros padres o abuelos, nos quedamos en vinos de algún país, zona o cepa; pero para saber de vinos hay que catar todos los vinos posibles y disfrutarlos percibiendo sus características, para adquirir en el tiempo, un buen entrenamiento de nuestros sentidos

Profundicemos en el conocimiento y consumo del vino

autro image

Cuando nos hemos iniciado en el consumo del vino y queremos profundizar, nos parece difícil; por comodidad o por solidaridad con nuestros padres o abuelos, nos quedamos en vinos de algún país, zona o cepa; pero para saber de vinos hay que catar todos los vinos posibles y disfrutarlos percibiendo sus características, para adquirir en el tiempo, un buen entrenamiento de nuestros sentidos. Podemos separarlos en vinos del nuevo mundo y vinos europeos. En los del nuevo mundo, seleccionemos regiones de excelentes vinos como Napa Valley en Estados Unidos, McLaren Vale en Australia, El Cabo en Sudáfrica, Mendoza y Patagonia en Argentina, Valle del Maipo en Chile, entre otras; y busquemos los vinos identificados por las cepas utilizadas en su elaboración. Por ejemplo si escogemos “Syrah”, podemos encontrar vinos de Australia, Sudáfrica, Estados Unidos, Chile, Argentina y Venezuela, principalmente. La idea sería catarlos, diferenciando y caracterizando sus cualidades; cada vino, aún elaborado con la misma cepa, tendrá características diferentes, aportadas por los diversos climas y suelos donde se cultiva. Luego continuemos con otras cepas importantes como Chardonnay, Sauvignon, Chenin, en blancas; y Merlot, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot, Malbec, Carménère y Tempranillo, en tintas.
Si se trata de vinos europeos, lo ideal es escoger vinos de la más alta categoría, como los que posean “Denominación de Origen”, en caso de España, son muy importantes los tintos de Rioja, Ribera del Duero, Navarra, Priorato; y los blancos Ribeiro, Rueda, Jerez y Penedés. En vinos italianos son ideales los de “Denominazione di Origene Controllata”, como los Chianti, Brunello di Montalcino, Barolo, Bardolino, Valpolicella, Amarone, Friuli y otros. En vinos portugueses, los que posean “Denominação de Origem” como Oporto, Bairrada, Dao, Alentejo y otras. En los vinos franceses, los que posean “Appellation d’Origine Controlée”, como por ejemplo Chablis, Poully-fuisse, Sancere, en blancos y Saint-Emilion, Pauillac, Graves, Margaux, Pomerol, Fleurie, Marsault, Vosne-Romanee, en tintos. En unas cuantas denominaciones, podemos encontrar desde vinos sencillos a vinos muy complejos y costosos; la idea es probar y seleccionar los que más nos gusten.
Es importante profundizar en el mundo del vino, recordando siempre que el vino se entiende mejor desde la copa, apreciándolo y por supuesto disfrutándolo.

Amapola ofrecerá un menú de seis platos para rendirle homenaje a Armando Scannone, por su trabajo de recopilación y sistematización de las recetas que garantizarán a las nuevas generaciones –y a las que vendrán– la preservación de nuestros sabores. Lo dice Irina Pedroso, propietaria del restaurante e integrante de su equipo de cocina, junto con Mercedes Oropeza y Daniel Saldivia, encantada de ofrecer el festín que lleva por nombre El legado de don Armando. “Lo toma del libro de la periodista Rosanna Di Turi, que nos acompañará en el conversatorio que complementará el servicio, y en el que también participa Mercedes; contarán sus experiencias en la cocina de Scannone, desde sus oficios”.

Armando Scannone recibe agasajo con su propio menú

Se ofrecerá en Amapola, restaurante en donde se cocina con sus recetarios | Fotos @comeresblog
Se ofrecerá en Amapola, restaurante en donde se cocina con sus recetarios | Fotos @comeresblog
El festín incluirá galantina de gallina y torta de coco, dos de los platos preferidos del autor de Mi cocina a la manera de Caracas

Amapola ofrecerá un menú de seis platos para rendirle homenaje a Armando Scannone, por su trabajo de recopilación y sistematización de las recetas que garantizarán a las nuevas generaciones –y a las que vendrán– la preservación de nuestros sabores. Lo dice Irina Pedroso, propietaria del restaurante e integrante de su equipo de cocina, junto con Mercedes Oropeza y Daniel Saldivia, encantada de ofrecer el festín que lleva por nombre El legado de don Armando. “Lo toma del libro de la periodista Rosanna Di Turi, que nos acompañará en el conversatorio que complementará el servicio, y en el que también participa Mercedes; contarán sus experiencias en la cocina de Scannone, desde sus oficios”.
El menú comenzará con una galantina de gallina. Será la entrada fría y su receta aparece en el primer libro del autor, Mi cocina a la manera de Caracas, al que todos conocen como “libro rojo”,  explica Oropeza, quien reconoce la exigencia del plato en cuanto a preparación e ingredientes y asegura que está entre las preferidas de Scannone. “La acompañaremos con un chutney y dará paso a otro plato exitoso, la crema de auyama y mandarina, entrada caliente cuya receta pertenece al ‘libro azul’,  segundo recetario de don Armando”.
¿Principales? Asado negro, plato bandera de Amapola, que se servirá con torta de plátano y arroz de cilantro, responde Saldivia, antes de que Oropeza explique la preparación que le sigue: pescado en reducción de fondo de carne de res, creación de Scannone que forma parte del libro amarillo –el tercero– que se acompañará con vegetales sudados y al que la cocinera califica como maravilloso. “Cada vez que lo sirvo quedo como una reina”, dice.
El condumio finalizará con dos postres del “libro rojo”: buñuelos de yuca con melado de papelón y torta de coco, la preferida de Scannone, cuatro capas que guardan crema entre ellas, cubiertas de merengue espolvoreado con coco rallado. Una torta tan blanca como una nube.
La cita
El menú se ofrecerá el próximo sábado 16 de abril, a partir de la 1:00 pm. El conversatorio, a cargo de Mercedes Oropeza y Rosanna Di Turi –quien ofrecerá a la venta su libro, El Legado de don Armando, a un precio especial– comenzará a las 6:00 pm. Durante el evento se proyectarán las imágenes del documental Don Armando, de Jonathan Reverón.
Reservaciones: 283 3680

Presenza 2016 es el compendio más completo de la gastronomía italiana en el país. Elaborada por iniciativa de la Cámara Venezolana Italiana de Comercio, su segunda edición –con la gran Sophia Loren en portada– incluye locales de Caracas, Valencia, Maracay, Margarita y Los Roques.

Gastronomía italiana en el país

La guía está a la venta en las grandes librerías capitalinas
La guía está a la venta en las grandes librerías capitalinas
Son 250 locales reseñados y a ellos se suman las secciones especiales, como la del café, a cargo de Pietro Carbone

Presenza 2016 es el compendio más completo de la gastronomía italiana en el país. Elaborada por iniciativa de la Cámara Venezolana Italiana de Comercio, su segunda edición –con la gran Sophia Loren en portada–  incluye locales de Caracas, Valencia, Maracay, Margarita y Los Roques.
Son 250 locales reseñados y a ellos se suman las secciones especiales, como la del café, a cargo de Pietro Carbone; la de licores y destilados, que ofrece un catálogo de más de 200 productos italianos –industriales y artesanales– presentes en los anaqueles locales; y los datos de la Organización Internacional de la Pasta sobre el ingrediente.
La guía está a la venta en las grandes librerías capitalinas, en las que integran el circuito de TecniCiencias, en locales dedicados a la gastronomía italiana, y en las sedes de Caventi de todo el país.

A partir de junio D.O.C. Restaurant invitará a un chef a su cocina una vez al mes y el primero de la lista es Marc Provost

Maletas Vacías, el nuevo proyecto de D.O.C.

Los únicos ingredientes foráneos que usará trío para preparar almuerzos y cenas serán aceite de oliva y pimienta negra
A partir de junio D.O.C. Restaurant invitará a un chef a su cocina una vez al mes y el primero de la lista es Marc Provost.Lo dice  Jean Paul Coupal, propietario del local, quien recuerda la trayectoria de su invitado: “Trabajó en El Gazebo, restaurante de su padre Robert, quien trajo a Caracas la cocina francesa de vanguardia, y en Le Petit Bistro de Jacques, con Jacques Bouvet, que había sido jefe de sala del local paterno”.
A Provost, que vive en República Dominicana, le seguirán Jean Jacques Burnod –primer chef de Le Gourmet– y Alain Letort, único chef francés que aún cocina en Caracas. Los únicos ingredientes foráneos que usará trío para preparar almuerzos y cenas serán aceite de oliva y pimienta negra.
“Vendrán al país con las maletas vacías”, dice Coupal, quien usó estas dos últimas palabras para dar nombre a su nuevo proyecto, con el que pretende demostrar que la materia prima que ofrece el país, muy variada y de altísima calidad, garantiza excelentes resultados. ¿Más? Talleres y cursos para jóvenes cocineros, de la mano del trío de invitados, a quienes acompañarán a los que fueron sus aprendices: los chefs venezolanos Francisco Abenante, Mercedes Oropeza, Paul Launois y Edgar Leal.