Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

martes, 31 de octubre de 2017

La langosta reaparece con nuevos platos Polvorosa, canoles y tacos enriquecen el menú en preparaciones que se complementan con frutas, especias y vegetales


Por ILEANA MATOS | IMATOS@EL-NACIONAL.COM
29 DE OCTUBRE DE 2017 12:02 AM
La polvorosa es novedad en el menú de temporada de langosta que comenzó a principios de mes en D.O.C. Restaurant. Exige una masa quebrada que se rellena con la carne del animal, enriquecida con un guiso que lleva además de ají margariteño, el bisque que se elabora con el caparazón del crustáceo. Lo explica Álvaro García, jefe de cocina del restaurante, que también incluyó en la carta canoles rellenos con reina –de langosta por supuesto y con aguacate y mayonesa de cilantro– y un trío de tacos, uno de remolacha, otro de espinaca y el tercero sin añadido alguno.
“Todos se cubren con trozos de langosta –tempurizada,  acevichada o grillada–, puré de caraotas negras y encurtido de vegetales y hojas de cilantro”, agrega el cocinero, que complementa la carta con platos que, sin ser tradicionales, ya ha ofrecido, con éxito, en años anteriores. Son el roll con chips de papa y de ocumo chino, el carpacho con naranjas martinas yaracuyanas, pimienta de Guinea y berros de agua, el ceviche con queneles de batata y mermeladas de frutos amazónicos, el tiradito, las ensaladas con caqui –que también  está de temporada– y con burrata, y el risotto de langosta.
¿Más? Las preparaciones en las que el ingrediente se combina con pasta –linguini, con tomate cherry y bok choy, excelente sustituto de la albahaca, penne rigate con setas y salsa bechamel, y canelones, que ofrece la langosta combinada con champiñones y pasata, y horneada en escudilla. 
No faltan los platos tradicionales: bisque, al grill con mantequilla de echalot y al thermidor, gratinada con queso tipo parmesano de Puerto Cumarebo. Tampoco los que ofrece Arábica Café, local hermano del restaurante –empanadas, panini y huevos benedictinos con salsa holandesa y lonjas de langosta– pero sí uno que siempre gustó: dos colas de langosta, una de Los Roques y otra de Los Testigos, que permitía descubrir las diferencias de textura y sabor enre ellas.
¿La razón? “Aún no tenemos noticias de la langosta de Los Testigos”, asegura Jean Paul  Coupal, quien recuerda que hasta 2016 los pescadores de ambos archipiélagos se esforzaban porque sus langostas fueran las primeras en llegar a las cocinas de Caracas.
“Este año esa carrera no despertó interés, pues se prefiere aprovechar la demanda que tiene el producto en las islas del Caribe donde se paga en divisas y al precio justo”, dice el restaurador, con quien coincide Mauricio Soler, biólogo marino y profesor  de Ciencias Ambientales de la Universidad Marítima del Caribe, que no deja de mencionar la importancia que tiene para la sostenibilidad del recurso el respeto por la veda que lo protege por parte de los pescadores locales.
La cerveza

Casa Coronarias elaboró la cerveza que armoniza con  los platos de langosta que ofrece D.O.C. Restaurant esta temporada. Es de color dorado, corona de espuma blanca, suave carbonatación, aroma a orégano orejón y leves tonos en boca de cúrcuma blanca, ingredientes que llegan de Finca Frutícula San Martín, en Yaracuy.

Buen Beber Miro Popic


29 DE OCTUBRE DE 2017 12:32 AM | ACTUALIZADO EL 29 DE OCTUBRE DE 2017 10:47 AM
Oremus Tokaj 
Precio: Alto       
Distribuye: Di Masi C.A.
Telf.: (0212) 237 7053
El vino dulce, en su máximo nivel, es un vino de culto reservado para unos pocos. Entre los grandes nombres en esta categoría está el Tokaj de Hungría. Por 400 años fue el vino preferido por la aristocracia europea. Con la llegada del comunismo la producción vinícola decayó notablemente y hubo que esperar la caída del muro de Berlín para que las cosas comenzaran a recuperarse. Hoy, gracias a inversiones extranjeras serias, con criterio de excelencia, el vino de Tokaj está en camino de alcanzar el sitial que le corresponde.
La bodega española Vega-Sicilia inició un proyecto ejemplar cuando adquirió una vieja propiedad llamada Oremus y hoy se ubica entre los mejores vinos del mundo. Son vinos blancos dulces, elaborados mediante un riguroso proceso cuando las uvas se enferman con botrytis, lo que permite aprovechar al máximo el azúcar residual sin que pierda acidez. Se trabajan por separado, las uvas sanas sirven de base, y luego se le adiciona la fermentación de las uvas enfermas, hasta obtener el grado de dulzor expresado enputtonyos, que es una medida específica.
El vino superior se conoce como essenzia, tiene solo 3 grados y 450 gramos de azúcar por litro. Tuve oportunidad de probarlo en una visita a Oremus, y creo que nunca olvidaré esa experiencia única, casi milagrosa. Si son amantes de los vinos dulces, hay todavía algunos tokaj de Oremus en el mercado. Son costosos, pero les aseguro que son más económicos que en la propia Hungría.


Con sabor maracucho Carlos Hernández Coll, cocinero





Por MAGALY RODRÍGUEZ
29 DE OCTUBRE DE 2017 12:57 AM | ACTUALIZADO EL 29 DE OCTUBRE DE 2017 10:12 AM
Los platos de Carlos Hernández Coll son de todo menos tímidos. Nunca piden perdón por su autenticidad. Este cocinero zuliano, con 19 años de carrera al cinto –formado en el Instituto Culinario de Caracas, y forjado en cocinas como las del restaurante Sibaris, el hotel J.W. Marriott en Caracas, el Kristoff de Maracaibo y más recientemente en el Intercontinental de esa ciudad–, centra su propuesta en rescatar los productos y la memoria del estado en el que nació, con todo el desparpajo y el sabor que encierran. Así, sin complejos, fue como instaló un carrito de mandocas en el lobby del cinco estrellas, que ha resultado el furor.
“Apelo al sentimiento nacional, que es algo a lo que todos siempre nos podemos aferrar”, explica Hernández, quien también tiene una licenciatura en Ciencias Políticas en la Universidad Rafael Urdaneta. Criado entre cocinas de restaurantes –sus padres, arquitectos, los diseñaban–, este chef recurre a los platos que recuerda, en una síntesis de la despensa zuliana con las técnicas contemporáneas. Considera que, de la cocina venezolana, la zuliana es una de las que combina más sabores. Es autóctona y está orgullosa de serlo. En esa fortaleza “trimollejúa” se apoya. “No paramos, tratamos siempre de inventar y estamos preparando unas sorpresas, ahora que viene la Feria de la Chinita”, adelanta.
Sin embargo, reconoce que no siempre fue así. “Llevo ocho o nueve años aprendiendo a ser maracucho. A veces nos pasa que por mucho libro y pasantía en Europa uno se distrae, pero los sabores de la infancia nunca se olvidan. Un buen arroz con pollo, un patacón, una hamburguesa bien hecha… Hacer una mandoca o un tumbarrancho no significa que no sea gourmet. Cocino desde lo que siento y me gusta jugar con esa memoria del comensal, porque al maracucho le gusta echar broma y es fosforescente, vivo, hace lo que le da la gana. Me gusta representar esa rebeldía en nuestra forma de cocinar”. En las redes comparte su Warisyorlava. “A los cocineros siempre les preguntan ‘what is your love?’. Yo lo transformé como me sonó, que es lo que hacemos los maracuchos con el inglés”, dice con gracia. “Así llamo yo al sentimiento con el que trabajo, ese con el que respetas el producto local y le das importancia a que uno es todo y todo es uno”. Esta filosofía la expresa en talleres, en los que invita a replantearse los ingredientes y sacarles el máximo provecho.
Su forma de afrontar la crisis pregona la calidad. “A pesar de que la situación no sea fácil, estamos abocados en ofrecer el mejor servicio posible. Procuramos que la relación precio-valor sea real, que las cosas estén bien hechas, en atender a la gente no por una propina sino para que se vayan contentos”. No sabe si los cocineros venezolanos que han probado suerte en otras tierras regresarán. “Pero muchos de los que se quedaron aportan tanto… Lo que promuevo es recuperar el valor del esfuerzo, el sentido de pertenencia, aprovechar lo que tenemos”, afirma el chef. “Yo no me quiero ir. Sueño con una Venezuela en la que pueda salir de mi trabajo en la noche e irme a mi casa caminando, echando vaina. Que los restaurantes, las escuelas, las tiendas, las bibliotecas, todo esté full. Quiero estar ahí cuando eso pase. Me veo en ese país y estoy trabajando para eso”.

Ayudar desde las cocinas Francisco Abenante. Chef



Por ROSANNA DI TURI | RDITURI@EL-NACIONAL.COM
29 DE OCTUBRE DE 2017 12:58 AM | ACTUALIZADO EL 29 DE OCTUBRE DE 2017 10:12 AM
Hace tres años se estrenó La Casa Bistró en Los Palos Grandes, donde el chef Francisco Abenante ha constatado el poder de convocatoria de los sabores propios. “Aquí pusimos lo que somos en primer plano, sin complejos. Y la gente se conecta emocionalmente”, dice quien es parte de un gustoso movimiento que, pese a crisis y adversidades, se cocina a fuego lento: la reivindicación con orgullo de platos e ingredientes que hablan de Venezuela. “Ya la gente se refiere con respeto a la cocina venezolana, que es rica y exuberante. En las escuelas, los estudiantes presentan exámenes con esas recetas. Eso no ocurría hace diez años y se ha logrado pese a toda esta situación”.
Hace un año, Abenante inició lo que ahora suma numerosas buenas voluntades. Lo que es Barriga llena corazón contento empezó a partir de una conversación con David Akinin, en la que se preguntaban cómo ayudar. Pensaron hacer sopas para repartir. Y esa fue la génesis de esta fundación, que sigue creciendo. Varios restaurantes, entre los que se cuentan La Casa Bistró, Alto, Lola, La Esquina, Sur de J.W Marriot, La Sibilla y la barra de la Unimet han elaborado por más de 70 semanas sopas para los niños del hospital J. M. de los Ríos y otras instituciones, como ancianatos. El hospital ya cuenta con servicio regular de comidas y actualmente evalúan cómo reorientar la iniciativa. “Estamos buscando alianzas para llevar las sopas a colegios donde están niños escolarizados que lo necesitan”.
En el camino, Abenante madura la idea de que ese esfuerzo solidario y plural evolucione. “Me gustaría un esquema que involucre a las comunidades. Donde cocineros compartamos lo que sabemos en preparaciones, almacenaje de alimentos. Eso, con la idea de que la ayuda no sea sencillamente un regalo, sino que se trasforme en oportunidades. Lograr que la gente sea gestora de sus realidades es la solidaridad verdadera. Mi sueño es que la fundación sea un foco que cambie realidades y le dé herramientas a la gente”.
De esa iniciativa ha llegado a una convicción. “Ayudar en más fácil de lo que uno se imagina. Se puede, por ejemplo, compartir lo que uno sabe y hace. Colaborar con presencia y conocimiento. Hay que ayudar a que la gente sea responsable de su realidad, que se convierta en actor y deje de ser una ficha. Ese es el verdadero cambio de conciencia”. Por ello tiene claro la actitud que se debe asumir en tiempos difíciles: “La optimista. Las derrotas están en nuestra cabeza. Hay que conquistar desde lo más pequeño”.

Apoyar el emprendimiento y a los futuros cocineros Sumito Estévez, chef



Por ROSANNA DI TURI |@ROSANNADITURI
29 DE OCTUBRE DE 2017 01:00 AM | ACTUALIZADO EL 29 DE OCTUBRE DE 2017 10:05 AM
Este mes, el restaurante El langar de Sumito, en La Asunción, isla de Margarita, cumplió un año. Desde esa apuesta, en un entorno retador, Estévez pone sobre la mesa su reflexión. “El balance es básicamente positivo en medio de esta tragedia. No tenemos ganancias, pero tampoco pérdidas. Contamos con el mismo equipo con el que comenzamos y eso nos permite funcionar como una orquesta que ha logrado 98 recetas al año. Y hemos alcanzado reconocimiento”, comparte el cocinero, que fue invitado a Chile hasta noviembre por el Centro de Innovación Gastronómica, para generar “cápsulas de educación y pensamiento para la cocina”.
En la isla, Estévez y su esposa Sylvia Sacchettoni han sido motor de una labor social que comenzó con su escuela de cocina -el ICTC, ubicado en la Asunción-. Esa iniciativa tomó dimensiones propias en la Fundación Fogones y Banderas, que divide sus esfuerzos en dos caminos: con formación y apoyo a emprendedores gastronómicos y con un programa de becas para quienes desean estudiar cocina, anhelo que pasó a requerir de una inversión importante para lograrse. De ese camino, Estévez comparte las buenas nuevas de una iniciativa que se agradece. “Hemos apoyado 52 emprendimientos. Y esa metodología se transformó en un diplomado de emprendimiento gastronómico apoyado por la Universidad Católica Andrés Bello, que ahora también se impartirá en Valera”, cuenta quien ha logrado ir alcanzando metas gracias a una red de alianzas. “En un entorno tan rudo, los emprendedores necesitaban un espacio para vender esos productos. Y hace poco nos cedieron un local en el nuevo centro comercial Mercado la Isla. Allí, próximamente, ofrecerán lo que hacen. Ahora mi sueño es tener un lugar comunitario donde puedan elaborarlos”.
De las becas a futuros cocineros también puede mostrar un buen resultado. “Tenemos acuerdos con siete escuelas del país porque la idea es que estudien en sus lugares de residencia. Y hemos conseguido patrocinio para más de 30 becados”. Desde esos esfuerzos con frutos que multiplican herramientas para otros, Estévez tiene claro el deseo compartido por millones: “Necesitamos tener un país normal. Tenemos que cambiar las condiciones”.


Trabajar desde el cacao y el chocolate María Fernanda Di Giacobbe, chocolatera y chef

Por ROSANNA DI TURI @ROSANNADITURI / FOTOGRAFÍA: GUSTAVO BANDRES @GUSTAVOBANDRES
29 DE OCTUBRE DE 2017 01:29 AM | ACTUALIZADO EL 29 DE OCTUBRE DE 2017 10:01 AM
María Fernanda Di Giacobbe es una multiplicadora de buenos anhelos con beneficios en plural. La creadora de Kakao bombonería, Cacao de origen y lugares como Soma café, estrenó este año en Río Caribe de Paria un taller escuela en el que se elaboran chocolates desde la barra y se difunden las herramientas para lograrlos. “Allí llega gente de Caripe o Ciudad Bolívar. Todos los días hay gente aprendiendo”.
Quien mereció el premio de la primera edición del Basque Culinary World Prize para chefs del mundo con iniciativas de impacto social, no descansa y dio con el lugar con historia personal para crear allí el taller que apoyará emprendedores con los fondos logrados en ese galardón. Será en el local donde tiempo atrás comenzara su historia de sabores en mesas públicas con La Paninoteca. “Allí tendremos 90 metros cuadrados reservados a laboratorio y 60 metros a aula de clases. También habrá una tienda.  La idea es que las emprendedoras que se han formado con las alianzas de Trabajo y Persona, el Fondo Social Miranda o la Fundación Macuare, lleguen a otro nivel”. 
 La suma de esfuerzos de esas iniciativas, en las que Di Giacobbe ha sido aliada, ha logrado darle las bases a más de 8.000 emprendedoras para que logren sus propias empresas trabajando el chocolate. Ahora Di Giacobbe se empeña en que tengan un lugar donde avancen en ese conocimiento. “Lo más importante es sacar a la gente el ‘no’ de la cabeza. El no puedo porque no tengo dinero, por ejemplo”.
En ese camino, este año ha propuesto encuentros en el Trasnocho Cultural, situado en Paseo Las Mercedes. Varios lunes aprovechan que cierra su local Soma café para, con un grupo de empeñados en el buen chocolate venezolano,  orientar a quienes se inician en estos emprendimientos para mejorar sus tabletas y empaques. Los que alcanzan un nivel superior pueden ofrecer sus creaciones en uno de los puestos de venta que están en la antesala de los teatros.
Tras estas apuestas está la visión desde el arraigo, el sentido social, la convicción de alcanzar los logros con trabajo y el cacao venezolano cómo fuente de progreso. “El cacao es una guía. Siempre nos ha hablado, pero no lo hemos escuchado. Es identidad, es tradición, es economía”. En el camino plural por recorrer hay mucho por hacer.  “Yo creo que tenemos que revisar nuestros valores. No hay porqué tratar de ser vivos ni decir que no hay oportunidades. Aquí hay que trabajar”.

Platunique: laboratorio de ideas gastronómicas En la lista de empresas con las que colaboran figuran Bodegas Habla; Castillo de Canena, casa de tradición olivarera desde 1780


Por ILEANA MATOS | IMATOS@EL-NACIONAL.COM
29 DE OCTUBRE DE 2017 12:02 AM
Platunique es el primer y único laboratorio de ideas gastronómicas registrado en la Oficina Española de Patentes y Marcas. La iniciativa es de Nella Ruggiero y Edy Costero, periodistas, ella, venezolana y él, español, interesados en ofrecer planteamientos gastronómicos novedosos a partir de la historia de cada producto y persona con los que trabajan, y a través de las relaciones que establecen entre marcas amigas.
En la lista de empresas con las que colaboran figuran Bodegas Habla; Castillo de Canena, casa de tradición olivarera desde 1780;  Flor de sal d’Es Trenc, “la sal de Mallorca”; Ginebra Bulldog;  Fudi&Co, empresa costarricense relacionada con el café y comprometida con la sostenibilidad ambiental;  Acaramhelados, heladería española 100% artesanal, y Apartaco Gastronomía y Experiencias de Venezuela, restaurante que atiende a sus comensales en un apartamento localizado en la calle Luchana de Madrid, en el que la chocolatera venezolana María Fernanda Di Giacobbe presentó recientemente Río Cacao, su nuevo proyecto.
“Allí estaban los representantes de Acaramhelados que se enamoraron del proyecto  y que ya tienen entre sus planes elaborar un helado de chocolate con cacao venezolano”, comenta Costero, tan interesado como su socia en que Platunique se involucre con emprendimientos gastronómicos venezolanos de calidad, como Apartaco, que en apenas tres meses ha logrado tal éxito que no ha habido tiempo para su presentación oficial a los medios de comunicación, de lo cual se hará cargo –faltaba más– Platunique.
“Será en enero o febrero, después de las fiestas navideñas”, asegura Ruggiero, encantada con la acogida que ha tenido el restaurante y segura de que no será el único proyecto venezolano en España con el que se involucrará su laboratorio de ideas.
“Apartaco es un buen ejemplo de las propuestas que nos interesan, esas que por su calidad hacen la diferencia y despiertan el interés de marcas dispuestas a crear la sinergia que necesitamos en Platunique para ofrecer perspectivas gastronómicas solidarias y visibles que beneficien a esos proyectos que hacen la diferencia”.