Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

miércoles, 12 de julio de 2017

La comida callejera de Zulia se abre camino en el Caribe Las arepas que más gustan son las tradicionales y el menú se complementa con una parrilla de pollo, carne y longaniza, que se adereza con la tradicional guasacaca

Por ILEANA MATOS | IMATOS@EL-NACIONAL.COM
09 DE JULIO DE 2017 12:02 AM
El yoyo, nombre que le dan los maracuchos a uno de sus platos más populares, elaborado con  plátano maduro y relleno con cerdo, pollo o res, ha gustado en Santiago de los Caballeros, ciudad dominicana elegida por el chef zuliano Néstor Colina para abrir La Arepería, su restaurante, en el que ofrece todos los platos de la cocina callejera zuliana.
“El yoyo también lleva jamón, queso, tomate y lechuga, ingredientes que se añaden después del rebozado que exige esta preparación, que se adereza con kétchup, mostaza y salsa tártara casera”, explica el cocinero, que llegó a Santiago de los Caballeros hace seis meses sin esperar la rápida aceptación que ha tenido su propuesta gastronómica en República Dominicana.
A los comensales del país caribeño también les ha gustado el tumbarrancho –que como el yoyo se rellena con las carnes mencionadas,  que también llevan los niños dormidos  –bolitas de plátano rellenas de guiso de pollo– y  las empanadas operadas.
¿Más? Cachapa con carne, que es como gusta a los dominicanos, asegura el cocinero, y una ración de arepitas rellenas con nata, queso y caraotas, que incluye una dulce de anís.
Otro renglón destaca en el menú de La Arepería: Las arepas más famosas, que reúne la Reina Pepeada, la Catira, la Sifrina y la Pelúa, pabellón y pernil. “Son las que más conocen los dominicanos que viajan a Venezuela, casi siempre a Caracas y por negocios”, dice Colina, que no dejó por fuera la Santa Bárbara –de asado, con queso y pico de gallo–  y la parrillita, de carne, pollo y longaniza, con queso de mano y guasacaca “como se hace en Venezuela”.
El dato

La Arepería está en el número 18 de la calle 10 del  Sector Villa Olga de Santiago de los Caballeros, en República Dominicana

GASTROETC Sello venezolano en Food Network



Por ROSANNA DI TURI RDITURI@EL-NACIONAL.COM @ROSANNADITURI WWW.GASTRONOMIAENVENEZUELA.COM.VE
09 DE JULIO DE 2017 12:03 AM
Grace Ramírez tiene una ascendente historia de sabores marcada por la determinación. A estas alturas puede preciarse de haber publicado un bien logrado libro de su autoría, bautizado La Latina, editado por Penguin Random House, y de ser la presentadora de Destinos con sabor, serie de 16 capítulos para Food Network Latinoamérica, que se transmitió hasta el pasado 3 de julio y que posiblemente consiga nueva etapa. 
En esa prolífica carrera han sido cruciales los sabores venezolanos con los que creció. Aquellos que su abuela, entrañable para ella, convertía en celebración familiar donde se sumaban hasta 50 personas a la mesa dominguera de su infancia en Caracas. “Esos tiempos marcaron mi vida”, contaba en una reciente visita al país, donde despidió a la abuela que encaminaría su destino. De padres venezolanos, la joven que nació en Miami y creció en Caracas, vivió luego una existencia itinerante en varias naciones de Latinoamérica junto a su madre. “Cuando me fui a vivir a Miami para estudiar Comunicación y trabajar, siempre llamaba a mi abuela para que me explicara cómo hacer el pabellón o cualquiera de sus recetas”. En Florida trabajó en MTV, donde fue productora y directora durante una década. Luego apostó por Nueva York con la determinación de trabajar en Food Network, aunque esa decisión implicara el riesgo de una aventura y una espera en la que devoró sus ahorros. Conoció finalmente a un asistente del chef Bobby Flay, celebridad del canal. Y la contrataron, aunque empezó otra vez como asistente. “Trabajé duro y allí estuve tres años hasta llegar a ser directora del show”. En el primer Master Chef de 2008 decidió concursar entre 60.000 personas. Y quedó. “Seguro voy a ganar, me dije.  Y nada que ver. Era mucha presión”. Anhelaba hacer el pabellón de su abuela, pero en el segundo show salió con una recomendación de Gordon Ramsay, que tomó en serio: estudiar cocina. Ganó una beca y fue alumna del French Culinary Center. En ese momento hizo pasantías con el reconocido  Mario Batali en Eataly.
Junto a su esposo venezolano se mudó una temporada a Nueva Zelanda, donde dio clases de cocina, enseñó a hacer arepas y la llamaron para ser jurado del programa The kitchen rules. Un paso determinante para su decisión de escribir una obra que honrara los sabores que heredó de su abuela. “En todas las editoriales me decían que antes debía ser famosa”. El programa surtió efecto, y comenzó a elaborar La Latina, un libro en el que comparte platos de este país, como la carne mechada, el  asado, el quesillo o las mandocas. “Busco hacerlos accesibles y que puedan ser replicables en otras fronteras”. Allí sumó las recetas latinoamericanas que pedía a sus amigos del continente. El texto se distribuyó en Nueva Zelanda, Australia y Reino Unido para multiplicar allí esos sabores. “Mi sueño es hacerlo en castellano. Este libro tiene la fuerza de mi abuela”.
De vuelta en Nueva York logró ser la presentadora de la serie que recién se transmitió, Destinos con sabor, en la que recorre varios países de Latinoamérica mostrando desde los restaurantes encumbrados hasta los más accesibles. “En este continente se está viviendo un gran momento gastronómico. Y si bien Perú y México lideran el movimiento, allí vamos todos con ellos”.    
*En Instagram está como @chefgraceramirez. Su libro La Latina se consigue a través de Amazon 

martes, 11 de julio de 2017

La insignia gastronómica de Venezuela


La insignia gastronómica de Venezuela
11 Julio, 2017
La gastronomía venezolana sin duda es uno de los principales recursos e insignia en Venezuela. Es increíble como aun declarándonos en crisis el crecimiento y auge que este sector alcanza en cuanto a calidad, servicio y creatividad.
Sin embargo, muchas veces ponemos en estela de juicio disfrutar de estas mieles, en vista a la situación país, sin tener en cuenta que es un mercado que sigue en pie, teniendo como motor sus empleados quienes dependen de los restaurantes, cafés o bares donde trabajen.
Es por ello que nace el Foro: Oportunidades gastronómicas en tiempos de crisis, que tuvo lugar el sábado 09 de julio en el JW Marriot Ccs, de 9:00am a 12:00pm donde se reunieron ponentes como: el barista Pietro Carbone; el presidente de la Asociación de Sommeliers de Venezuela, Leo D´Adazzio y la sommelier Dayana Medina; José Hernández, gerente general del JW Marriott; el chef del restaurante Alto, Carlos García; el experto en franquicias en Venezuela, Argenis Carpio; el investigador gastronómico y fundador de TodoUnChef, Merlin Gessen; el chef y asesor Pocho Garcés, los chefs Egidio Rodríguez Daniel Torrealba y la periodista Ligia Velásquez, directora del portal bienmesabe.com quién estuvo en el programa “Turismo en Línea” conversando con Reinaldo Pulido al respecto.
Velásquez asegura que “en tiempos de crisis hay que seguir trabajando para asegurar el país que queremos” además considera que es necesario hablarle a la gente de lo que desde el área de la gastronomía se trabaja para buscar soluciones, sin hablar de emprendimiento sino de recomendaciones. Expresa que es un espacio para el entendimiento y el respeto de quienes aún en crisis pueden y quieren disfrutar de escapes.
Por su parte el Barista Pietro Carbone afirma que “la noticia de mañana va a ser que hay un país posible” de ese mismo modo pronostica que hay un país por cambiar, donde hay que motivar el factor humano de esta industria. Agrega que lo ha obligado a trabajar directamente con sus productores para poder explicarles que existen maneras posibles de llevarlo a cabo y salir de la crisis. “El empleado, el productor y el cliente se unen en país posible desde el entendimiento”.
Mas adelante se unió a la conversación el chef Carlos García, quien hizo extensiva su invitación a dicho foro por dar a conocer las experiencias, el día a día de la gastronomía en Venezuela y hacer saber que los ha hecho mantenerse en el país inclusive en los tiempos que se viven. Del mismo modo asegura que el sector de la restauración moral y sentimental está muy afectado incluso hasta el criticar si se sale a disfrutar, “aún en las guerras más crudas, había movimiento en los restaurantes y debemos rescatarlo”.

Edición:Franck Armas/Via: Anggie Oliveros

Camarero surcoreano triunfa dibujando cuadros famosos en la crema del café

11 Julio, 2017
El camarero surcoreano Lee Kang-bin está llevando el arte del café a un nuevo nivel: crea imitaciones en miniatura de cuadros famosos en la crema que cubre el líquido de las tazas que sirve en su cafetería del centro de Seúl.
Con minuciosas pinceladas de pequeñísimas brochas, Lee, de 26 años, recrea “La noche estrellada” de Vincent van Gogh y “El grito” de Edvard Munch usando la crema espesa teñida con colorante alimenticio sobre las tazas de café.
El resultado del meticuloso proceso de 15 minutos es una taza de café frío de 10.000 won (7,70 euros) que ha hecho que Lee consiga miles de seguidores en su café y a través de la web.
“Una vez dibujé ‘La noche estrellada’ y parecía tan especial como el famoso cuadro encima de un café. Después de eso, muchísimas personas pidieron ese café”, dijo Lee, al tiempo que copiaba una imagen de su teléfono.
“Los clientes me suelen pedir que dibuje sus obras de arte favoritas”, añadió.
En su perfil de Instagram donde publica fotografías y vídeos de lo que él llama “creamart” (“arte en nata”), Lee dice que él nunca aprendió a dibujar. Empezó a preparar café cuando tenía 17 años, durante el servicio militar obligatorio, y lo disfrutaba tanto que compró una máquina de café y abrió su primera cafetería para exsoldados en un campo cerca de la frontera con Corea del Norte.

Fuente Tomada de El panorama


viernes, 7 de julio de 2017

Nuestro primer vino de maíz

TAL CUAL 24-06-2017
MIRO POPIC @miropopiceditor

Más que vino, era algo parecido a lo que hoy llamamos cerveza
El relato de la bebida en Venezuela está signado por un curioso determinismo histórico como fenómeno ajeno a nuestra voluntad, donde las condiciones en que se produce escapan a cualquier decisión razonada y todo parece curiosamente preestablecido, con el azar ausente, donde los porfiados hechos nos liberan de toda culpa.
Comenzó un día viernes del 3 de agosto de 1492, media hora antes de la salida el sol, cuando el Almirante Cristóbal Colón zarpó del puerto fluvial de Palos de la Frontera con sus tres naves y 129 tripulantes navegando el río Tinto rumbo a la mar océano. Para hacerlo más sencillo.
Si quien nos descubrió salió de un puerto llamado Palos surcando aguas alusivas al color del vino, nada de raro tiene que para un venezolano el irse de copas se defina como caerse a palos y el estar bebido como estar paloteado. Ni que el color de nuestra selección nacional de fútbol sea el del vino tinto.
No podemos culpar a Colón ni a los hispanos de haber introducido en el territorio las bebidas alcohólicas. Estas ya existían incluso desde antes de que se inventaran las arepas. Que se haya equivocado en su interpretación, es otra cosa, pero de que a todo el mundo le gustara echarse unos tragos de vez en cuando, de eso no hay duda.
En la bitácora de su tercer viaje, cuando toca por primera vez tierra firme continental, agradece que en su primer contacto "...
hicieron traer pan y de muchas maneras frutas y vino de muchas maneras blanco y tinto, más no de uvas: debe él de ser de diversas maneras, uno de una fruta y otro de otra... y parece que aquel que lo tenía lo traía por mayor excelencia y lo daba en gran precio".
Equivocadamente a ese primer trago en el nuevo continente lo llamó vino, aunque estaba consciente de que no era de uva, como el vino castellano que guardaba en las bodegas de sus naves, sino de alguna fruta o de una simiente que hace una espiga como una mazorca llamada maíz.
Más que vino, era algo parecido a lo que hoy llamamos cerveza, alcohol producido con la fermentación de un cereal.
Américo Vespucio, en su recorrido por las costas orientales de nuestro país, en 1499, tuvo oportunidad de navegar las aguas de la península de Paria y, en uno de esos desembarcos, cuenta que "nos dieron de beber tres suertes de vino, no de uvas, sino hecho con frutas como la cerveza, y era muy bueno".
Simón del Verde, amigo de la familia Colón, en una carta donde cuenta el tercer viaje del almirante, insiste en que encontraron en tierra firme, "una nación de mejor condición que las halladas hasta ahora; tienen viviendas buenas y cómodas, muchas comidas, y también vinos blancos y tintos, pero no de uvas".
Son abundantes y documentados los testimonios posteriores de los escribidores de Indias donde dan cuenta de la transformación del maíz en bebida alcohólica a la que eran aficionadas las grandes mayorías, no solo con fines ceremoniales sino simplemente como diversión y compensación por las amarguras de la vida.


TAL CUAL 01-07-2017
Igual que en todas las demás culturas del mundo, lo consideraban un milagro
¿A qué sabría ese vino de maíz que bebían nuestros antepasados antes de la llegada de los europeos? Galeotto Cey es uno de los pocos, si no el único, en describirlo, diciendo que tardó diez años en probarlo y que luego de una enfermedad se vio obligado a hacerlo: "es como beber vinagre aguado, o para explicarlo mejor, enjuague de bocal de dos días".
Obviamente su referencia gustativa era el vino de uvas por lo que la cata comparativa no procede y su observación tiene más un valor testimonial que organoléptico.
Cey es el primer reportero que vivió in situ los inicios de la conquis-ta y el poblamiento hispano en Venezuela. En su relato nos habla de cómo los indígenas preparaban chicha del mismo maíz con que hacían las hallacas: "De este grano hacen los indios además una bebida, del mismo modo que la de raíz de yuca, y de otra forma asan el maíz sobre una tortera, después lo muelen un poco y lo ponen a cocer con agua, y un poco de pan, del de las hallacas, masticado, y luego de bien hervido lo ponen en ciertas vasijas a reposar, y al cabo de dos o tres días está listo para beber: lo que sale primero, claro, lo llaman algunos "carato" otros "pichi-puro" y otros "chicha", a lo que resta que es como agridulce llaman "mazzato".
Así como hoy tenemos diferentes vinos, unos cotidianos, otros de reserva, y los grandes crus franceses, la chicha indígena podía ser para consumo diario o para actividades ceremoniales. El jesuita italiano Felipe Salvador Gilij, quien fue misionero en la Provincia de Venezuela por die-ciocho años desde 1748, y escribió el valioso Ensayo de Historia Americana, se refiere a esta bebida diciendo que una es buena para embriagar y otra solo para aplacar la sed. De la primera anota dos clases: "la una, diremos así, diaria y la otra de fiesta, la una trivial, y la otra noble.
He aquí la ordinaria buena, que se hace de maíz machacado. A las mujeres, como yo decía, corresponde prepararla". Para la fermentación del grano empleaban dos tipos de levadura, una hecha con batata dulce cocida y otra más peculiar de saliva humana: "Mientras se cuece por las indias la indicada cocción están al lado de ella dos mujeres, jóvenes por lo general, las cuales a dos carillos mastican granos de maíz para llenar una totuma, la cual se vacía después, y se mezcla dentro de la olla, como dijimos, batatas cocidas y machacadas. Cosa más repugnante no puede pensarse. Y sin embargo estas bebidas son tenidas allí por sabrosas... Yo probé más de una vez la una y la otra chicha, y no sabría a cuál de las dos dar preferencia".
Siglos antes de que el científico francés Louis Pasteur estudiara los procesos de fermentación y la acción de los organismos vivos, antes, mucho antes de que se inventara la palabra levadura, nuestros primeros compatriotas sabían que el azúcar de las frutas y los cereales podía convertirse en alcohol para ser bebida de múltiples maneras, aportando momentos de felicidad a los afortunados que lograban acceder a ella. Igual que en todas las demás culturas del mundo, lo consideraban un milagro que había que agradecer a los dioses. No podía ser de otra manera.

BUEN BEBER Hécula Monastrell-BUEN BEBER Señorío de Bocos Roble


Por MIRO POPIC
02 DE JULIO DE 2017 12:02 AM
Junto a las grandes marcas de vinos existen ciertas etiquetas de producción limitada con vida propia y razones suficientes para coexistir en un mercado cada vez más reducido. Corresponden, generalmente, a productores medianos y pequeños provenientes de zonas no tradicionales. ¿Les dice algo Yecla, por ejemplo? Es una denominación de origen ubicada al norte de la provincia de Murcia, más famosa por sus toros que por sus vinos. Curiosamente sus vinos se venden más en el extranjero (80%) que en España (20%). ¿Les dice algo monastrell? Pues, es la uva tinta más cosechada en Yecla, con 85% del viñedo. ¿Les dice algo Castaño? Es la bodega más grande de la región murciana. Es una bodega relativamente joven, familiar, enfocada en la innovación y tecnologías de punta. Uno de sus tantos vinos es el Hécula Monastrell 2014, un tinto joven de media crianza, marcado por la presencia de uva madura, con breve paso por madera, pero sin alterar su frutalidad, casi para mascarlo, fresco, amable, intenso dentro de su juventud, expresivo. Vino que rompe con la memoria que uno tiene de los tintos españoles de otras zonas más antiguas y tradicionales. Ni mejores ni peores que otros, simplemente vinos diferentes, que uno aprecia cuando anda en busca de algo nuevo para salir de la monotonía del tempranillo. Los importadores se especializan en este tipo de productos, apostando por la diferencia, cosa que se agradece.
Precio: medio
Distribuye: Euroamericana de vinos C.A.
Teléfono: (0241) 415 1430

Todo en Domingo

Por MIRO POPIC
09 DE JULIO DE 2017 12:02 AM
Revisando vinos españoles en el mercado encuentro que cada vez hay menos etiquetas. Por ejemplo, las que tienen que ver con la D.O. Ribera del Duero, no son más de diez, y eso que se trata de una de las más prestigiosas de España. Obviamente domina Rioja, con casi 50%, seguida de Navarra, con 25%, lo demás no pasa de la media docena. Los grandes vinos, los de nombre, no figuran, lo cual no quiere decir que no se consigan buenos vinos aunque no tengan una imagen internacional desarrollada. Más todavía si hablamos del río más vinícola de la península ibérica, tanto en España como en Portugal: el Duero. Lo más reciente de esa región en nuestro país es la bodega Señorío de Bocos, no es la más famosa pero sus vinos están a la altura de lo que uno espera de ella. 81% del viñedo del Duero es tinta del país, como llaman allá a la tempranillo. En la base de la pirámide está el Señorío de Bocos Roble, un tinto joven con paso de seis meses en barrica de doble uso, color rubí intenso, tonos de frutos rojos maduros, equilibrado en boca, fresco y fácil de beber, ya hecho. Hacia arriba le sigue el Señorío de Bocos Crianza, con su añejamiento de 24 meses (12 en barricas), un vino especiado, de buena estructura y cierta complejidad, para saborear despacio, casi masticándolo. La selección sigue hacia arriba, pero estos dos me parece se ubican entre las opciones razonables, ajustada a su precio en origen, más el montón de impuestos que aquí se paga por cualquier vino. Recomendables sin ninguna duda.
Precio: medio
Distribuye: MarFran C.A.
Telf.: (0212) 941 0265

sábado, 1 de julio de 2017

A través de la web se revelarán los andares de la arepa Nuestro plato emblemático conquista al mundo con sus sabores y de eso conversarán cocineros, expertos y emprendedores el lunes 3 de julio, a partir de las 8:30 am, en La arepa conquista, evento que se realizará en la Mega Sala Digital Movistar de la Fundación Telefónica

El Nacional 30 DE JUNIO DE 2017
La Arepa Conquista es el título del evento organizado por Producciones Milsabores en alianza con la Mega Sala Digital Movistar de Fundación Telefónica, durante el cual se ofrecerán 8 conferencias web que además de contar la historia del plato más emblemático del recetario venezolano y su evolución como símbolo del patrimonio gastronómico, revelarán sus andanzas por el mundo y su manera de conquistar paladares fuera de nuestras fronteras.
Después de una breve introducción, a cargo de la periodista Ileana Matos, responsable de Comer y Beber, página de gastronomía del diario de El Nacional, Ana Teresa Sanz hablará desde Colombia, sobre el servicio de catering que ofrece en Bogotá, cuyo plato fuerte son las arepas venezolanas y colombianas. También hará referencia a su trabajo como editora, en conjunto  con P.A.N. Internacional, gerencia responsabilidad de Juan Matos, el segundo invitado, quien hará un recuento del éxito que tuvo La Ruta de la Arepa –celebrada recientemente en Madrid, con la participación de alrededor de 30 restaurante que ofrecieron su arepas con rellenos poco tradicionales– y de mercado mundial de la harina de maíz.
Federico Tischler, reconocido chef venezolano residenciado en Baltimore, participa en La arepa conquista con la experiencia de White Envelope, su arepera en la ciudad estadounidense, que en apenas seis meses ha conquistado los paladares locales. Le siguen Luis Manuel Córdoba y Verónica Hernández, que ofrecen el plato en un foodtruck que lleva por nombre The Arepa Republic, en Toronto, y Ana Meche Pisani, que desde Buenos Aires hablará sobre Locos por las Arepas, “mapa arepa” que reúne a areperos de todo el mundo.
Daniela Baland, que también ofrece el plato en Francia a través de su emprendimiento, Ají Dulce, también contará su experiencia, como lo hará Lisbet Hernández, desde Atlanta, donde ha ganado reconocimiento gracias a la arepa –su “sifrina” fue reseñada por la guía Zagat– y ha recibido a cantidad de famosos, entre ellos al chef Anthony Bourdain.
La Arepa Conquista está dirigida a personas de habla hispana de todo el mundo, sobre todo historiadores, expertos en pan, gastrónomos, cocineros, chefs, periodistas, escritores, profesores y estudiantes de cocina, emprendedores, amas de casa y personas interesadas en el capital gastronómico de Venezuela. La entrada es libre pero la sala solo tiene capacidad para 60 personas. Los interesados en participar a través de la web podrán conectarse a @1000sabores o @improductora en Instagram.

Información adicional: milsabores@gmail.com