Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

lunes, 15 de mayo de 2017

Arepas por el mundo MIRO POPIC


TAL CUAL 13-05-2017
MIRO POPIC @miropopiceditor

Las razones del interés mundial por la arepa ¿a qué se debe? Mi tesis es que es producto de la migración forzada de millones de compatriotas que han debido buscar fuera de nuestras fronteras las oportunidades que aquí se les niegan
Trajo cola mi escrito de la semana pasada sobre la arepa en el mundo, al menos por los comentarios recibidos a través de las redes sociales. De todo tipo, desde si es de origen colombiano o venezolano, hasta poner en duda los motivos de la migración venezolana actual. Aprovecho entonces para puntualizar algunos hechos que requieren de mayor espacio para su interpretación.
Desde el río San Lorenzo en Canadá hasta el río Negro en la Patagonia el maíz era el principal ingrediente de la dieta diaria prehispánica. Se consumía transformado en comida elaborada de distintas maneras, desde tortillas hasta humitas, pero sólo en Venezuela adquirió la forma de arepa, voz cumanagota derivada de erepa que era como los indígenas del oriente venezolano llamaban al maíz y que luego se aplicó en todo el territorio para designar el pan que muchas veces no era acompañante de nada, sino la propia y única comida, tal como hacían las clases populares europeas con el pan de centeno, de cebada o de avena. La arepa era la comida.
Sobre la venezolanidad de la arepa no hay duda alguna, ya Fernández de Oviedo y Valdés daba cuenta en sus escritos que la arepa o erepa era del "dominio orinóquico de Venezuela", mientras en la costa ecuatoriana de Portoviejo lo comían en forma de "tortillas", según lo reconoce el historiador colombiano Víctor Manuel Patiño.
También en Colombia y en Panamá la arepa es importante (y diferente), no sólo por su consumo compartido, sino por alimentar a la Gran Colombia creada por Bolívar en 1819, dándole unidad alimentaria al nacimiento de esas naciones, hermanadas por el cordón umbilical de maíz, aunque cada una las prepare a su propio estilo.
Las razones del interés mundial por la arepa ¿a qué se debe? Mi tesis es que es producto de la migración forzada de millones de compatriotas que han debido buscar fuera de nuestras fronteras las oportunidades que aquí se les niegan. Un informe del Banco Mundial revela la cantidad en 521.620 emigrantes venezolanos para 2010.
Cifras de organismos no gubernamentales estiman que para 2015 el número se triplicó. Son más de dos millones de venezolanos los que han abandonado el país en los primeros tres lustros del siglo XXI y hoy se encuentran diseminados en los cinco continentes.
Se trata de una emigración selectiva formada en su mayoría por profesionales o grupos de posición económica estable, contrario a lo acontecido con grupos sociales de otros países latinoamericanos.
Muchos han debido dedicarse a tareas ajenas a su profesión y, con o sin experiencia, han encontrado en el negocio de la comida una buena manera de subsistir honestamente.
También profesionales de la cocina están trabajando en restaurantes y hoteles en diferentes partes del mundo, pero son más los ajenos al oficio quienes se han arriesgado con emprendimientos por cuenta propia.
Nuestra arepa ha comenzado a rodar por el mundo y es posible que dentro de algunos años sea referencia alimentaria obligada en muchas partes, tal como hicieron los emigrantes italianos con la pasta napolitana a partir de 1850, o los mexicanos recolectores de frutas que cruzaban el río Grande con su tacos y enchiladas, o los chinos que llegaron con sus lumpias a San Francisco en la época del oro.

Misión Gula de Miro Popic
Ha llegado el momento de la arepa en el mundo
05-05-17


Mientras entre nosotros la arepa se pone cada vez más cuadrada, por el mundo está cada vez más redonda y avanza a gran velocidad como nueva opción alimentaria para los nuevos consumidores que se acercan a ella. Este conocimiento mundial que vive hoy nuestro pan de maíz, se inscribe principalmente en el contexto de las cocinas étnicas con que los grupos migrantes dan a conocer nuevas opciones culinarias en las sociedades a las que se incorporan. Muchas de estas iniciativas surgieron originalmente para satisfacer las necesidades de los propios venezolanos a medida que adquieren representatividad poblacional. En la mayoría de los casos, el público se amplió no solo a los paisanos y vecinos, sino a otras comunidades deseosas de experimentar lo exótico, dejando de ser tendencia para transformarse en costumbre.
Tuve oportunidad de conversar estos días con dos grandes profesionales de la cocina en nuestro país cuya actividad culinaria en el exterior gira en torno a la arepa. Estuvo en Caracas cocinando en el restaurante de Edgar Leal, Marc Provost. Para quienes no lo conocen, es hijo del cocinero francés Robert Provost, conductor del legendario restaurante Gazebo, emblema de la cocina pública caraqueña en la década de los 70 del siglo pasado. Marc llegó en esos años para trabajar junto a su padre y luego continuó sus propios proyectos, como el famoso Bistrot de Jacques, hasta que tuvo que salir al exterior ante la deteriorada economía que vivimos. Marc Provost emigró a República Dominicana donde ha continuado con éxito su carrera, y lo ha hecho a la manera nuestra. Francés de origen y formación, todo indica que debería haber montado un restaurante francés, la cocina de mayor prestigio mundial, pero no es así. El nuevo restaurante de Provost en Santo Domingo es ¡una arepera venezolana! Así será de fuerte el arraigo a nuestro pan de maíz desarrollado por Marc en sus más de treinta años viviendo y cocinando entre nosotros.
Un poco más al norte, en el imperio mismo, otro cocinero venezolano, Federico Tischler, ha iniciado otro proyecto centrado cien por cien en nuestra arepa. Conozco a Federico desde que lo vi friendo tequeños cuando era estudiante en la escuela de cocina de Helena Ibarra en San Bernardino, y me consta su dedicación, estudio y trabajo en todo lo que hace. Su avanzada propuesta de arepas tanto conceptual como comunicacionalmente hablando, se llama WhiteEnvelopeArepaBar, en Baltimore, Maryland, Estados Unidos. Alejada de lo folklórico costumbrista, sin posicionamiento étnico, la oferta se centra en las bondades del maíz y su presentación tradicional de pan redondo relleno con múltiples opciones pensadas para el gusto norteamericano, pero sin renunciar a sabores propios como ají dulce, cilantro, quesos blancos frescos, etc. La respuesta ha sido muy positiva y ya están trabajando en aumentar presencia en otras ciudades del estado, incluso más allá. El 90% de la clientela es local, formada por familias, que repiten una y otra vez, muestra de que le gustan las arepas a su manera, como Frank Sinatra.
¿Ha llegado el momento de la arepa? Internacionalmente, sí. Localmente no, porque ni siquiera tenemos materia prima para elaborarlas. Por ahora. 
Misión Gula de Miro Popic
El poder de la arepa como símbolo de resistencia
15-09-13



Desde sus orígenes Venezuela fue un país polarizado y los pobladores de este inmenso territorio se dividían entre los comedores de yuca y los comedores de maíz. Si usted era aborigen del oriente y las márgenes del Orinoco, comía yuca. Si era de occidente y de las laderas andinas, comía maíz. Todo el que quiera hacer una análisis de lo que está pasando ahora, tiene que comenzar por entender esta dicotomía alimentaria que ha sido el principal baluarte de resistencia ante todo lo que nos llegó luego de 1498. Seguimos comiendo arepas tal como lo hacían nuestros antepasados.
Cuando el tirano Lope de Aguirre arengó a sus tropas diciéndoles que no podían ser vencidos por esta gente de casabe y arepa, sabía de qué hablaba pero no le sirvió para nada. Perdió la guerra. Algo parecido le ocurre hoy a McDonald’s.


PRIMER PLATO
El primer gran enfrentamiento fue con la comida.
Ocurrió entre el maíz y el trigo, dos de los grandes granos universales. El español llegó con su pan de bizcocho y aquí lo recibimos con arepas, a las que llamaron pan de maíz. Si nosotros hubiéramos con- quistado Europa, al pan lo llamaríamos arepas de trigo. Cuando se intenta definir la cocina venezolana se habla de su condición mestiza. Pero, en rigor, ¿no son mestizas todas las cocinas? El mestizaje no es exclusivo ni suficiente ya que es algo compartido con todas las cocinas del continente y no alcanza para resaltar su carácter diferenciador frente a ellas, además de que todas las cocinas del mundo tienen elementos ajenos a sus orígenes que las convierten también en mestizas en mayor o menor grado. Ese mestizaje se da principalmente en el uso de ingredientes que se incorporaron a la dieta diaria que luego de quinientos años nos parecen propios, pero igual ocurrió con lo que llevaron los conquistadores al viejo mundo.
Una arepa no puede ser tildada de mestiza por más que le agreguemos caviar o foiegras y llevamos unos cuantos miles de años preparándolas de la misma manera.
Más que mestizaje aquí se produjo una coexistencia compartida de alimentos y cocciones donde todos aportaron lo suyo sin renunciar a muchos de sus gustos adquiridos, obligados por el sagrado principio de que ante cualquier dificultad no se come lo que se es sino lo que se puede.


SEGUNDO PLATO
El maíz tiene un sabor único, una textura dúctil que se adapta a todo tipo de cocción. Se consume horneado, frito, hervido, asado, sirve de aperitivo, como guarnición y plato principal, como acompañante, como aceite, como almidón para espesar salsas, dulce o salado, y hasta transformado en whisky. Unos tienen más proteína, los más duros, otros son más blandos y se usan en las harinas mientras que los más dulces acumulan más azúcar que almidón y son de granos translúcidos.

El maíz es el más grande de los granos, es de pericarpio duro por lo que los primeros consumidores tuvieron que idear tratamientos especiales para facilitar su consumo. El proceso de transformación permite la liberación de una serie de moléculas aromáticas distintivas que se identifican con cierto tipo de uvas, frutos del bosque, notas de violetas y especias. Cuando el maíz se muele se transforma en harinas, sémolas y polentas y se masifica y facilita su consumo en múltiples preparaciones. Los granos triturados son una mezcla de almidón, proteínas, aceites, emulsionantes y otros componentes de las paredes celulares que amasados se convierten en una masa cohesiva, moldeable, con que se hacen las tortillas, los tamales y los chips que se comen en casi todo el mundo, pero sólo en Venezuela se transforma en arepas.


TERCER PLATO
La arepa es un baluarte patrimonial profundamente arraigado en la cultura venezolana, con extensiones a otras áreas como el deporte o la política, de gran significado no sólo alimentario sino metafórico, representativo de todo lo que somos o podemos ser, sinónimo de alimento en general, el pan nuestro de cada día, pero no de trigo, de maíz. Los antropólogos, además del territorio, reconocen al idioma, la religión y la comida como los elementos cohesionadores de un pueblo. Con la Conquista impusieron un idioma, el castellano, una religión, la católica, pero no pudieron arrebatarnos la pasión por las arepas que venimos comiendo desde mucho antes que existieran esa lengua y esa creencia. La arepa es símbolo de resistencia irreductible, factor de permanencia, principio y fin de unidad.


POSTRE
Pienso que la única derrota que podemos proporcionar al imperio es con las arepas. Es más, ya lo hicimos. Cuando uno entra a un McDonald’s, el rey de la hamburguesa, en cualquier parte de Venezuela y se encuentra con la oferta de arepas con perico o queso para el desayuno, ¿quién es el vencedor?

#OpinionEN En vino, ¿hablamos de cata o degustación? por Guillermo Vargas Por El Nacional - Marzo 19, 2017


Ingeniero agrónomo, máster en Viticultura y Enología, profesor universitario y catador Internacional es el enólogo que durante dos décadas y desde sus inicios estuvo a cargo de los vinos de Bodegas Pomar. Sigue allí como asesor y figura clave en los recorridos de @clubpomar


19 de marzo de 2017 12:15 AM 
En lengua castellana los términos cata y degustación del vino suelen confundirse a pesar de que se trata de dos cosas distintas y de objetivos diferentes que no significan, conceptualmente, lo mismo. La cata es  un estricto análisis sensorial, y la degustación el acto de probar los vinos para complacer nuestros sentidos.
Vale la pena citar la definición de los padres de la enología moderna, Jean Ribéreau-Gayon y Emile Peynaud: “Catar es gustar con atención el vino para apreciar su calidad, someterlo a nuestros sentidos, principalmente al gusto y al  olfato, conocerlo buscando y expresando sus cualidades y defectos, estudiarlo, analizarlo, describirlo, juzgarlo y clasificarlo”.
Es una definición estricta que abarca el análisis sensorial del vino realizado por un experto para tomar decisiones en cuanto a su elaboración, crianza y cuidado en bodega, o para juzgarlo en concursos. El catador es un profesional que ha desarrollado sus sentidos para detectar las cualidades y defectos del vino y registra sus apreciaciones de forma individual y en estricto silencio, requiriendo de la mayor concentración posible. Se pueden catar varios vinos en cada sesión y no se le ingiere para evitar perder sensibilidad y objetividad en decisiones o juzgamientos. La cata se realiza a ciegas, es decir, sin tener información sobre los vinos que analizamos, para evitar el efecto de sugestión.
La degustación, por su parte, es un evento que se realiza por placer y que no exige ser un experto para efectuarla. Se aprecian los vinos acompañados de ciertos canapés o abrebocas para buscar el mejor equilibrio entre aromas y sabores. En ella, las botellas están a la vista y pueden compartirse opiniones sobre cepas, zonas y añadas. Se le da protagonismo al vino enfocando los sentidos especialmente al que degustamos.
Para quienes se inician en el consumo del vino es preferible que disfruten primero de las degustaciones, por países, cepas, zonas y bodegas, para luego ingresar como aficionados al tema de la cata. Es deseable realizar previamente cursos específicos pues conocer de vino no es fácil aunque sí un verdadero placer.
Amerita buena observación, catar muchos vinos para conocerlos desde la copa, observándolos, disfrutándolos y dejando que ellos mismos se expresen en toda su plenitud, educando nuestros sentidos. Empecemos pronto porque la vida es muy corta y son muchísimos vinos.
Qué es una cepa de vid para el vino por Guillermo Vargas


May 25, 2016
Por Guillermo Vargas
En viticultura, llamamos “cepa” al tronco o parte estructural y leñosa de una planta de vid, de donde brotan los sarmientos, con sus hojas y frutos; no obstante el término –cepa- en español y –cépage– en francés, lo usamos para señalar las vides cultivadas, que presentan características morfológicas y fisiológicas similares y generan un mismo tipo, llamado técnicamente “variedad”, que le da al vino el carácter, constituido por su aroma, sabor y estructura.
Estas cepas son el resultado de una gran evolución de la especie Vitis vinífera L., iniciada unos 6.000 años antes de Cristo en el Cáucaso, región cercana al Mar Negro, donde aparecieron las primeras vides; éstas fueron llevadas a Mesopotamia, Fenicia, Egipto, y luego a Creta y Grecia, continuando hacia las actuales tierras de Italia, Sicilia, Norte de África, Portugal, España y Francia, terminando su viaje entre los siglos I y V de nuestra era, en Gran Bretaña, Dinamarca y Europa Central.
Fue así que la vid estuvo plantada en variados suelos y climas, sufriendo adaptaciones, mutaciones, cruzamientos naturales y una gran selección por parte del hombre, quien escogió las mejores, en cuanto a su adaptación, producción y calidad del vino -bebida fermentada proveniente de las uvas- lo cual produjo una gran variabilidad dentro de la especie, generándose muchos tipos que hoy representan las variedades de vid o cepas, nativas de diversas zonas europeas.
Las cepas de vid para vino cultivadas actualmente en el mundo, provienen casi exclusivamente, de cepas nativas de Francia, España, Italia, Portugal,  Alemania y países de Europa Oriental, las cuales han sido introducidas desde allí, a países como Estados Unidos, Canadá, Sur África, Nueva Zelanda, Australia, México, Argentina, Chile, Brasil, Uruguay, entre otros, y a zonas tropicales de países como Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Brasil, India y Tailandia, entre otros; donde conforman los viñedos para vino de esos países.
Estas cepas, cultivadas a nivel mundial, conservan sus características morfológicas, fisiológicas y organolépticas, porque se propagan solo por multiplicación vegetativa, es decir, por estacas, injertos y micro tejidos, para conservar su pureza genética en el tiempo.
Algunas conocidas son Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot Noir, Syrah, Petit Verdot, Malbec, Tempranillo –tintas- y Chardonnay, Sauvignon, Malvoisie, Chenin Blanc y Macabeo –blancas- entre otras.
Fotografía tomada de www.bolsillofinanzas.com

Apoyar a las fundaciones que ayudan a alimentar a quienes más lo necesitan Por Rosanna Di Turi - Abr 14, 2017


Por Rosanna Di Turi (@Rosannadituri)
Son tiempos en los que la solidaridad es más justa y necesaria que nunca. Aquí los detalles de varias iniciativas y fundaciones que ayudan a quienes más lo necesitan. Los aportes de todos son necesarios en esta cruzadas esenciales siempre, pero más aún en estos momentos.
Padrinos y galletas por Fundana 
En Fundana se han dedicado a la noble tarea de proteger a niños del maltrato y el abandono en una cruzada admirable y constante. En la Villa Los Chiquiticos les ofrecen cobijo y cuidados. Hay varias maneras de apoyar esta labor. Tienen la figura de “padrino” para personas naturales o para empresas, que ayudan a costear la estadía de un niño en la villa. Además, en esta fundación se propusieron ayudar también a las madres y mujeres vulneradas por la violencia doméstica. Por ello crearon un centro para atenderlas, y en el que elaboran las galletas Tikiticas, que sirven para la autogestión. Allí les proporcionan también las herramientas para que consigan la autonomía lejos de sus agresores.
*Para más información sobre el programa de los Padrinos se puede llamar al (0212) 257 0782/ 257 9110 o escribir a fundana@fundana.org ó donacionesfundana16@gmail.com. En la web: www.fundana.org. En Facebook: Fundana     Twitter: @ffundana. Instagram: @fundana_fundacion
*Las galletas Tikiticas se consiguen en supermercados, Farmatodo y Paradas Inteligentes. Se pueden hacer pedidos al mayor a través de galletastikiticas@gmail.com.
 Barriga llena corazón contento 
La idea surgió del chef Francisco Abenante junto a David Akinin y luego consiguió receptividad en varios restaurantes de Caracas: preparar sopas, reconfortantes y gustosas, que alimenten cuerpo y ánimo de los niños del J. M. de los Ríos, sus acompañantes y parte del personal del hospital. También las llevan al Hogar Madre Teresa de Calcuta donde cuidan a personas de la tercera edad. Cada día de la semana, de lunes a domingo, le corresponde a un restaurante prepararlas y llevarlas. En la propuesta participan La Casa Bistró, La Barra de la Universidad Simón Bolívar, La Esquina Caracas, Restaurante Alto, La Sibilla y Elisa Bermúdez de la cuenta en Instagram @lovelygourmet.
*El centro de acopio para quienes quieran contribuir con insumos e ingredientes es La Casa Bistró. Está en la tercera avenida con cuarta transversal de Los Palos Grandes, Caracas. Para aportes monetarios se puede escribir al email: barrigallenacorazóncontento@gmail.com. Instagram:@barrigallenacorazoncontento_ve  
 Comparte por una vida 
El 6 de abril de este año, Ana Isabel Otero decidió crear una iniciativa para ayudar a los niños del hospital J. M. de los Ríos que, además de superar los embates de sus enfermedades, se estaban acostando sin comer. Activó entonces una benigna espiral, que luego se transformó en la Fundación Compartir por una Vida. ¨Lo que empezó por darle fórmula a 30 bebés que no tenían que comer, se convirtió en un compromiso diario de alimentar a más de 100.000 niños¨, ha compartido Otero. Cumplieron un año y ya su aporte llega a 35 hospitales y 6 casas hogares. Cuentan con 66 centros de recolección dentro y fuera de Venezuela.
*Se pueden donar fórmulas infantiles de todo tipo, Pediasure, cereales, compotas. Tienen centros de acopio en el país, como el edificio de El Nacional en Los Cortijos, la tienda Melao del C.C. Sambil o Merey en El Pedregal, en Caracas. En las redes sociales están los sitios donde se pueden depositar las provisiones. Teléfono: (0212) 203 3840. En Instagram y Facebook: @comparteporunavida. En la web: www.comparteporunavida.com  
La cruzada de Uma
Fundación Uma cumplió la mayoría de edad y sigue en su propósito de ayudar a quienes más lo requieren. En San Diego de los Altos tienen una casa hogar donde dan cobijo y cuidados a 27 niños; en Las Tejerías tienen La Ciudad de la Alegría, hogar para personas de la tercera edad; y los primeros domingos de cada mes salen con sus voluntarios en la actividad “Comedor de la esperanza”, a repartir alimentos en las calles de Caracas.
*Para ayudar se puede dar una contribución mensual bajo la figura de ángel guardián. Las empresas también pueden colaborar y ellos ofrecen a cambio talleres para los empleados. En la sede de Chacao reciben donativos, como alimentos o ropa en buen estado, y en su tienda ofrecen artículos para quienes quieren contribuir comprando un regalo con propósito. También se puede ser voluntario. En la web: www.fundacionuma.org. En Instagram: @fundacionuma. Email: info@fundaconuma.org. Teléfono: (0212) 267 6746. La sede está en la calle Adrián Rodríguez, quinta Guadalupe, frente a Protección Civil de Chacao.
La cruzada de los Leones
Este 2017, la Asociación Internacional de Clubes de Leones cumple un siglo de fundada y sólo en los dos últimos años suman más de 100 millones las personas que han recibido su ayuda. En varias regiones del país hay clubes que llevan a cabo una labor social. En la actualidad mantienen activa la campaña “Mitigar el hambre” y cada club ejecuta actividades para colaborar con quienes lo necesitan.

*Se puede apoyar al Club de Leones más cercano. En Caracas se contacta por clgeneralmonagas@gmail.com

El emprendimiento de truchas con recetas nórdicas en Mérida Por Rosanna Di Turi - Abr 24, 2017

Por Rosanna Di Turi (@Rosannadituri)


Fotografía Javier Volcán (@jdvolcan) 
Juan Gaviria es biólogo, profesor universitario y 33 años de su existencia los consagró al Jardín Botánico de Mérida, que fundó y cuidó durante tres décadas. Una vez jubilado estrenó nuevos esmeros. El gusto por el pescado lo llevó a ensayar una receta escandinava que le apasionaba. “En Europa descubrí el gravlax, hecho con pescado que ha sido curado, especialmente salmón”. Solo que en su caso volteó hacia la cercana trucha merideña.
Comenzó a hacerlo en su casa de Mérida gracias a un curado en frío con sal y especias. Luego, en 2015, decidió convertir esa delicia casera en un emprendimiento que lleva junto a su socio Juan Jorge Quintero, quien venía de una carrera en hotelería.  Desde entonces, proponen la línea de Lox bajo el sello de Almas de la comarca que no sólo está en Mérida: también se consigue en Caracas.
“El pescado tiene que estar fresco”, dice Gaviria y aprovechan la trucha arcoíris que consiguen en el pueblo andino Santo Domingo. Tras un procedimiento lleno de paciencia, la curan en sal, eneldo, enebro, pimienta y tres días de espera para lograr su Lox Clásico. Tienen otra propuesta, bautizada Nova Scotia Lox, con trucha ahumada al frío y sin especias, que elaboran a bajas temperaturas  ¨simulando el frío de los acantilados escoceses. El proceso puede durar 320 horas”, cuentan sobre el trayecto desde que adquieren el pescado fresco hasta que logran estas propuestas. Lo hacen artesanalmente entre ambos y con la ayuda de la mamá de Juan Jorge. ¨Nos encargamos de todo desde que la trucha sale del agua y se extraen las espinas con pinzas. Luego se prensan con peso durante tres días, se orean, se ahúman en frío y se filetean. El único proceso donde usamos una máquina es el empacada¨ cuenta Quintero. Luego de envasadas al vacío, es parte de platos como los que prepara Néstor Gutiérrez en la posada Xinia y Peter de Mérida. En sus esmeros han llegado hasta Caracas y son parte de las recetas de los chefs Carlos García en Restaurante Alto y del Francisco Abenante en La Casa Bistró. También están en Malva y La Esquina.
Recientemente  apostaron por nuevas variantes como el Jerky, que amerita tres meses de preparación, ¨Se elabora con las barriguitas de las truchas. Las curamos, ahumamos en frío, se dejan secar durante 90 días y lleva melaza. Tiene un paso de ahumado en caliente. Su sabor es más intenso y cercano a los embutidos¨, comparte Gaviria. A eso se suma también el Indian Candy en el que las truchas son ahumadas en caliente con melaza. Incluso tienen por temporada –que va de noviembre a abril- un ¨caviar de trucha¨ con huevas envasadas de estos pescados.
Juan Quintero y Juan Gaviria. Fotografía Cortesía Almas de la Comarca
Todo esto lo logran en La Cava que estrenaron en La Mucuy Alta, en el Parque Nacional Sierra Nevada. Allí, además ofrecen recorridos y degustaciones para grupos de 8 a 15 personas que reserven previamente. Gaviria sabe que es parte de una avanzada distinta: “Creo que hay un movimiento de emprendedores que está surgiendo con principios diferentes. Que disfrutan lo que hacen, se basan en la generosidad y saben que hay que tener límites para ser sostenibles. Ahora nuestro reto es agregar valor al producto local”. Desde Mérida, lo hacen y multiplican.

*Instagram @lox.ve y @almasdelacomarca. En Caracas se consiguen en Licoteca de La Castellana. También en Galanga del Mercado de Chacao y Al Fresco en La Trinidad. En Mérida están en Antojitos de Belensate, La huerta de Naty y Toscana la Tienda

La arepa tiene una versión para el gusto de Baltimore Federico Tischler quiere demostrar que la arepa es una comida completa y que no todo lo que se hace con maíz es un taco

Por ILEANA MATOS | IMATOS@EL-NACIONAL.COM
14 DE MAYO DE 2017
De la reina pepiada lo único que no gustó a los clientes de White Envelope –la arepera que Federico Tischler abrió en Baltimore hace casi seis meses– fue la mezcla de temperaturas: guiso frío y arepa caliente. El cocinero resolvió el inconveniente al sustituir la pechuga desmechada por cuadriles de pollo, que macera en buttermilk y pimienta cayena, y rostiza antes de aderezarlo con  aguacate y puré de guisantes, que también usa, combinados con tapioca, para elaborar la corona de su reina.
Las 10 arepas que ofrece White Envelope se identifican en el menú con su nombre en español y una frase en inglés. La reina pepiada es The Queen and her Crown; la de asado negro –de costilla y no muchacho, con puré de plátano especiado, polvo de tostón y encurtido de lechosa verde– Paint it Black, como la canción de los Rolling Stones; y la Rompecolchón, de camarón y calamar en salsa de tomate y naranja, The Mattress Breacker.
¿Más? La Vegano Venezolana o Venezuela Does Vegan, de caraotas con puré de auyama y jalapeño, y auyama curada en vinagreta de limón; la Parrillita Callejera o Street Food Grill, con cebolla, pimentón, yuca, aguacate y chimichurri; y Una Raya Más o The Curried Skate, rellena con guiso de raya, pescado que en Baltimore se conoce como skate fish– leche de coco, aguacates y encurtidos de zanahoria bebé. 
La lista continúa con las de queso blanco fresco –El Chicharrón o The Crackling, que se adereza con cebollas rojas encurtidas y cilantro, y la Morcilla o Holy Bloody, con nata, aguacate y salsa de jalapeño– y con dos arepas que rinden tributo: El Cerdo Ilustrado o The Literate Pig, y Las cabras de Eva y José o Eva & José’s Goats.
La primera, de paleta de cerdo, con mayonesa de limón, rúcula y tomate fresco, es un homenaje al fotógrafo venezolano Luis Brito; la segunda, rellena con queso de cabra con hierbas, rúcula y tomates, cherrys confitados y verdes fritos,  a los dos reconocidos queseros artesanales de Turgua.
¿Postres? Se elaboran con el sobrante del día: torta de arepa, con pasitas y dulce de lechosa –como si fuera la de pan tradicional–, y tapas de arepitas dulces de anís entre las cuales se ofrece una mezcla de arepa quemada con infusión de café con leche, explica Tischler, empeñado en romper el mito de que la arepa es solo para el desayuno –“es una comida completa”, insiste– y en demostrar a los estadounidense que no todo lo que se hace con maíz es taco.
El dato

La dirección de White Envelope es R. House, 301 W 29th St, Baltimore, MD 21211, y su página web www.weeatarepas.com

domingo, 7 de mayo de 2017

GASTROETC El regreso de El Comedor

Mauricio Villahermosa/ mauriciovillahermosafotografia@gmail.com
Gastroetc
Por ROSANNA DI TURI/ RDITURI@EL-NACIONAL.COM/ @ROSANNADITURI
07 DE MAYO DE 2017 12:01 AM
En la casona de Chuao, en Caracas, donde funciona el Instituto Culinario de Caracas, se revivió la dinámica de El Comedor a cargo del chef Héctor Romero. Este espacio, donde el chef ha cocinado una propuesta de cocina venezolana actual, volvió con dinámicas distintas luego de una pausa de año y medio. Comenzaron de nuevo en marzo, su idea es proponer dos eventos al mes, en los fines de semana que anuncien por sus redes. El próximo lo organizan para el 14 de mayo a propósito del Día de las Madres. “Será un menú dirigido de siete platos como un recorrido por distintas regiones del país”, cuenta Romero.
En este regreso, recuerda, procuran engranar con mayor énfasis esa dinámica al programa de esta escuela de cocina. Mientras atienden a las visitas, quienes allí se forman en este oficio prueban sus destrezas en cocina, sala y organización. “Los muchachos se ocupan de todo y es como una pasantía”, recuerda Romero, que en este regreso también se acompaña de jóvenes egresados, que habían trabajado en El Comedor, han tenido ya experiencia extrafronteras y están de vuelta como Juan Sebastian Pérez y Cristian París. En este retorno pueden plantear platos probados y aprobados allí  o nuevos, aprovechando la despensa local y desde la propuesta de cocina venezolana contemporánea que ha sido el sello de este espacio.
*Los eventos en El Comedor los anunciarán por sus redes: @comedoricc
Hay que reservar previamente a través de reservacionescomedor@gmail.com
Está en Chuao, Caracas. Teléfono: (0212) 435 1038.

BUEN BEBER 
Miro Popic
Kopke Tawny
Los colores del vino van más allá del blanco, rosado y tinto. El blanco, por ejemplo, puede ser verdoso, amarillo pálido o intenso, dorados, ámbar, pero nunca blanco. De los rosados hay unos tan pálidos como un pétalo de rosa o intensos tonos color salmón. De los tintos, los hay casi negros o claretes como se llamaron los primeros que se hicieron en España. Con los vinos de Oporto ocurre algo más complejo, en los que no reflejan la uva sino el añejamiento y las tonalidades que van adquiriendo con el tiempo. A pesar de ser vinos portugueses, los nombran en inglés: ruby y tawny, llamados así por sus tonos cromáticos que van adquiriendo al paso por madera. ¿Por qué en inglés? Porque fueron los británicos quienes desarrollaron el vino de Oporto luego de pelearse con los franceses que dejaron de venderles vinos de Burdeos.
De aquella época aún sigue un vino de nombre raro para ser portugués: Kopke. Es el más antiguo vino de Oporto y está desde 1638.
Sus creadores fueron dos hermanos alemanes con ese nombre. En su historia pasó por muchas manos y actualmente pertenece a un grupo bancario poderoso ligado a capital venezolano. El Kopke Tawny es un oporto sencillo que ilustra el potencial de los vinos generosos, envejecido en roble, con aromas de vainilla, frutos secos, muy equilibrado, sin mayor complejidad, que funciona como complemento ideal para cualquier postre venezolano, desde un empalagoso bienmesabe hasta uno de chocolate, en el que tanto el vino como la comida se enriquecen mutuamente. Una armonía garantizada que funciona como regla matemática.
Precio: medio
Distribuye: Casa Oliveira
Tfn.: (0212) 238 5380


Reflexiones a fuego vivo


Reflexiones a fuego vivo
En tiempos de la posverdad, el congreso gastronómico que impulsa Andoni Luis Aduriz en la capital donostiarra celebró una década con un plato servido de posiciones controversiales
Por IVANOVA DECÁN GAMBÚS | @IVANOVADECAN
07 DE MAYO DE 2017 12:32 AM
“Los humanos somos animales gobernados por el sabor. Somos presa de lo que comemos. La comida nos caza”, sentenció Bee Wilson el pasado marzo en el auditorio del Basque Culinary Center, durante su ponencia en Diálogos de Cocina. Con estas afirmaciones, la historiadora británica le hincaba el diente al evento que, organizado por la asociación de cocineros Euro-Toques, el restaurante Mugaritz y el BCC, surgió hace diez años con el fin de propiciar intercambios interdisciplinarios con la cocina como eje. 
La lista de ponentes de esta edición auguraba sustanciosas lecturas y texturas. Y no defraudó. Prominentes profesionales de diversas áreas del conocimiento plantearon juicios y cuestionamientos sobre desarrollos, derivaciones, –y distorsiones–, en torno a la cocina, práctica ancestral e indefectible protagonista en la sociedad del siglo XXI.
Ningún celebérrimo chef subió al escenario para hacer demostraciones de sus platos ante un público fanatizado por la gastronomía. Más bien se les vio sentados en primeras filas, atentos, escuchando. En este foro, las frases no compusieron recetas, sino que fueron acicates para sacudir conciencias y refrendar la necesidad de pensar, en singular y en plural, el presente y el futuro de la cocina.
Comida en palabras. Las incógnitas que los organizadores pusieron en la mesa sirvieron de menú para la discusión: ¿La verdad importa? ¿Qué entendemos por comida hoy? ¿Cocinero el que cocina? ¿Qué es un restaurante? ¿Qué quiere un comensal? ¿De qué se alimenta el hambre? ¿Puede la tecnología abrir el código de la gastronomía?
Cuando la realidad es sustituida por lo que se quiere escuchar, entramos en el terreno de la posverdad. Es preciso cambiar la narrativa y conmover a la gente con historias, de hechos ciertos, que lleguen al corazón. “Tenemos que encontrar nuevos significados en un mundo de viejas palabras”, decretó Ruth Reichl, porque nunca como ahora hemos tenido tanta necesidad de saber la verdad de todo lo que se cuece al calor de la comida.
Se come todo aquello identificado como comestible, aunque se engañe al consumidor ofreciendo productos que son otra cosa. El carácter omnívoro del ser humano ha terminado por prevalecer ante el conocimiento cierto de lo que consume. Frente a ese escenario, Wilson exhortó a aprender a comer de nuevo y asumir la comida como conocimiento, como fuente de placer, pero también de nutrientes.
Desde el lenguaje, Héctor Abad propuso un acercamiento distinto a la comida y verbalizó la necesidad de comprender lo que denominó la gramática gastronómica. “La gastronomía es un lujo, como el erotismo y la literatura”, expresó antes de concluir que la sintaxis es esencial en todo banquete.
¿Cocineros o celebridades? Escenas de restaurantes, donde la preparación y el servicio de comidas estaban a cargo de robots, sirvieron a Andoni Luis Aduriz como recurso visual y boutade para “mostrar” que cualquiera podía cocinar. ¿Acaso un robot no cocinaba? No obstante, para los chefs Dominique Crenn y Jair Téllez, la verdadera cocina debe ser un vínculo de comunicación con el comensal y debe generar historias. Historias que, al decir de Aduriz, se erigen en el sexto sabor.
No le tembló la voz a Martín Caparrós para expresar que los cocineros han pasado a ser artistas y la cocina dejó de ser un oficio para convertirse en vocación. “El poder de los secretos de cocina fue reemplazado por el poder de lo imposible”, dijo el escritor argentino, ya que los chefs del siglo XXI hacen una cocina que solo ellos pueden hacer y a la cual tienen acceso unos pocos cuando el hambre es el día a día de muchos.
La exposición mediática de los cocineros, los roles que asumen en una sociedad donde la audiencia los convierte en marcas, motivó un llamado de alerta del publicista español, Toni Segarra. La necesidad de aprender a gestionarse como marca, administrando el caos, se escuchó casi como un mandamiento que seguramente le llegó a más de uno.
Esta edición de Diálogos de Cocina consolidó su perfil como muro de contención para proteger, a la gastronomía y a sus protagonistas, de la autocomplacencia. Sin duda, un momento de nitidez frente a las luces de la fama que enceguece.
El Dato
Ponentes, resumen y entrevistas en: www.dialogosdecocina.com

FRASES
Algunos mordiscos
 “La comida se ha convertido en una batalla enorme que nos divide cada vez más. Una de las razones principales por las que Donald Trump ganó es porque la economía agraria se ha desmoronado en el país… En muchos sentidos, fue la comida la que eligió a Donald Trump”.
Ruth Reichl, escritora y crítico de gastronomía
“La comida no está para darnos cariño o quitarnos el aburrimiento. Hay otras cosas para eso” / “Las dietas meten a la gente en esquemas insanos de ‘fracaso o éxito’. Sientes vergüenza si te das un gusto. Como si cometieras un pecado. Y esto nunca había llegado hasta este punto”.
Bee Wilson, historiadora de la alimentación
“Tener hambre no es lo mismo que tener apetito” / “Los herejes de hoy -como Andoni-  son los obispos culinarios de mañana”.
Héctor Abad, escritor y periodista
“Ahora no te preguntan qué quieres comer, sino qué no puedes comer” / “Los chefs están en un momento grave de banalización. Es una situación compleja, porque cuando más construyen, por un lado, más destruyen por otro”.
Toni Segarra, publicista
“El término chef es como una chaquetilla: le entra a cualquiera”. 
Andoni Luis Aduriz, chef
“Reivindico el ‘no restaurante’ como el restaurante que no tiene, necesariamente, que complacer el paladar del comensal. La cocina y la creatividad nos valen para hacer a la gente más consciente de lo que come. La cocina es también una herramienta para satisfacer otros tipos de hambre”. 
Dani Lasa, cocinero e investigador de gastronomía
Como comensal, “no me gusta que el que tengo al lado saque una foto a una croqueta. Ya sé que estoy solo en esto. Piensen en unas esposas cuando vean a alguien hacer una foto a una croqueta. Hoy se sacan fotos para triturar la realidad”.
Harkaitz Cano, escritor y poeta
“La obsesión por comer sano no es un desorden personal, es una industria (…)  Hay que redefinir el comer correctamente enfocándonos en el placer”.
Steven Poole, escritor y periodista
“El periodismo gastronómico es más gastronómico que periodismo, lo cual no es bueno. Contamos lo que pasa en la mesa, tomamos lo que nos dan. Hacer periodismo es indagar” / “Los chefs tienen que pagar el precio de cobrar esos precios. Ahora lo llaman responsabilidad social. En mi época se llamaba caridad” / “La peor vergüenza de la humanidad es que sea capaz de producir comida y que haya hambre. El hambre suele ser ajena. Solo se solucionará si pensamos en ello como si fuera un problema nuestro”.

Martín Caparrós, escritor y periodista

Andoni Luis Aduriz es, sin lugar a dudas, uno de los chefs más influyentes de nuestro tiempo. Ha apostado siempre por la evolución y la interdisciplinariedad en la cocina, y ello le ha llevado a atravesar las fronteras de lo establecido, a ser un rebelde tras los fogones. 
Aduriz posee una actitud multidisciplinar, fomentando la unión entre la innovación en la cocina y los más diversos sectores que demuestra, entre otros, con su pertenencia al Patronato de la Fundación Basque Culinary Center y al Consejo de Tufts Nutrition de la Universidad de Tufts, un grupo formado por líderes internacionales de diversos sectores que comparten un interés por la nutrición y salud. Andoni consigue crear puentes entre mundos sin aparente relación como medio para enriquecer su propia disciplina, prueba de ellos es su trabajo junto al centro de investigación marina y alimentaria AZTI y el Imagineering Institute, un instituto de investigación sobre Internet y nuevas tecnologías. Su participación en actividades teatrales con la Fura dels Baus y la promoción del documental Mugaritz BSO o CAMPO A TRAVÉS lo demuestran, y son ejemplo de su versatilidad como creador y una actitud valiente ante los límites preestablecidos. Sin duda, el objetivo de Aduriz es el de seducir mediante una experiencia que abarque todos los sentidos.
Pero algo así no se consigue de la noche a la mañana. Andoni Luis Aduriz nació en 1971 en Donostia, uno de los ejes principales de la gastronomía vasca. Fue en la capital guipuzcoana donde cursó sus primeros estudios de cocina -en la Escuela de Hostelería- y donde el joven Andoni, tras un recorrido bastante fallido por el mundo académico, empezó a expresarse a través de sabores y texturas. Fue entonces cuando Aduriz comenzó a cultivar su amor por la Nueva Cocina Vasca y por los productos de la tierra. Al acabar sus estudios, marchó a Catalunya a trabajar en El Bulli, local de otro de los grandes de la cocina: Ferrán Adriá. Esta experiencia le abrió un mundo de posibilidades entre los fogones.
Fue en 1998 cuando comenzó su apuesta más arriesgada y satisfactoria: abordó en solitario el proyecto de Mugaritz, que desde el año 2006 cuenta con dos Estrellas Michelin. Mugaritz se ha convertido en sinónimo de I+D, y allá la palabra restaurante está desterrada. "Es algo más", tal y como el propio Aduriz reconoce.
Mugaritz, que cierra durante cuatro meses al año para dedicarlas íntegramente a la creatividad en la restauración, “es un sitio en el que hasta damos de comer”. El lugar, ese roble en la frontera, ofrece al chef un lienzo sobre el que derramar su incansable creatividad, además de ser un espacio rodeado de tradición y producto local. Aduriz consigue en Mugaritz la perfecta combinación entre vanguardia y cocina tradicional vasca. La transgresión en los fogones ha llevado al restaurante de Aduriz a cosechar innumerables éxitos: desde el año 2006 se mantiene entre los diez primeros restaurantes del mundo según la revista Restaurant
Como parte de la socialización de su idea de la cocina, Andoni Luis Aduriz ha impartido cursos formativos en la Universidad del País Vasco, la Universidad de Deusto, el Centro de Formación de Alain Ducasse en Francia y en la escuela The Culinary Institute of America en Estados Unidos, entre otros.
En el campo de la divulgación, el cocinero va un paso más allá. Además de los citados cursos, Aduriz también ha participado en diversas conferencias científicas, por ejemplo, fue parte del Congreso de Psicología Cognitiva organizado por el Basque Center on Cognition, Brain and Language o el Congreso de Atención Primaria. Asimismo, fuera de la Comunidad Autónoma Vasca, el chef fue ponente en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Alicante y en el Congreso Unión Internacional de Bioquímica y Biología Molecular de Sevilla y formó parte del ciclo de conferencias El futuro X venir, sobre los cambios que se vislumbran para un futuro próximo organizado por Fundación Telefónica. Toda su actividad como formador, basada siempre en su experiencia, le ha valido para ser un referente, un guía que ha estimulado equipos de trabajo de muy diversas áreas de actuación.
El chef, además, es asesor de Healthouse Las Dunas en Estepona (Málaga), del grupo Kiluva, desde 2014. De esta manera, con el objetivo de aunar cocina de élite y creativa con una alimentación nutritiva y dietética, Aduriz diseña las cartas de cada estación a medida para cada tratamiento que ofrece el complejo: adelgazamiento, antiestrés, antiaging y detox, además de trabajar diferentes propuestas para los programas específicos de reducción de peso. 
Pero hablar solo del aspecto laboral de Andoni Luis Aduriz sería un notable error. Su lado más humano se ve representado en sus acciones, por supuesto, siempre relacionadas con la comida. El cocinero impulsa de forma anual iniciativas gastronómicas que tienen como único objetivo recaudar dinero para asociaciones como Asteamur, Fundación L'ataxie de Charlevoix-Saguenay, Starlight Children's Foundation AustraliaUNICEF y tantas otras.
La combinación entre el abordaje de nuevas disciplinas a la hora de enfocar la cocina y su incansable cuidado del producto le han valido a Andoni Luis Aduriz innumerables reconocimientos desde los inicios de su carrera:
-Premio Nacional de Gastronomía (2002).
-Euskadi de Gastronomía al mejor restaurador según la Academia Vasca de Gastronomía (2003).
-Premio "Chef's Choice Award", de las manos de los cocineros que completan la lista de St. Pellegrino (2006 y 2012).
-Premio Eckart Witzigmann (2012).
En su labor didáctica, algunos de sus proyectos se han plasmado en papel. Aduriz es autor o coautor de los siguientes libros:
-La joven cocina vasca (1996). Ixo editorial
- El mercado en el plato (1998). Ixo editorial
Tabula Huevo(2000). Ixo editorial
Foie Gras(2002). Ixo editorial
Tabula Bacalao (2003). Montagud editores
Clorofilia(2004). Ixo editorial
Txikichef(2006). Hariadna editorial
Bestiarium Gastronomicae(2006). Ixo editorial
Tabula 35 mm(2007). Ixo editorial
Diccionario Botánico para Cocineros(2007). Ixo editorial
La botánica del deseo(2008). Prólogo de la edición en castellano del libro de Michael Pollan
Las primeras palabras de la cocina(2009). Ixo editorial
Los Bajos de la Alta Cocina(2009). Ixo editorial
El Dilema del Omnívoro(2011). Prólogo de la edición en castellano del libro de Michael Pollan.
El Gourmet Extraterrestre(2011). Editorial Planeta
Larousse Gastronomique(2011).Editorial Larousse. Edición revisada y prologada por A. Luis Aduriz
Innovación abierta y alta cocina(2011). Ediciones Pirámide
Mugaritz - A Natural Science of Cooking- (2012). Editorial Phaidon Press
Cocinar, comer, convivir(2012). Ediciones Destino
Las recetas de mi casa (2013). Ediciones Destino.
Cocinar para vivir (2015). Ediciones Destino. 

sábado, 6 de mayo de 2017

Tartaleta de caimito Este un fruto poco usual en los mercados



 Por EL NACIONAL
30 DE ABRIL DE 2017 A punto de finalizar su temporada el caimito despierta interés entre los comensales de Café Arábica desde que Diana Peñaloza, responsable del menú dulce del local, lo ofrece en tartaleta. “Su sabor dulce complementa al de la crema pastelera que exige esta preparación”, explica la pastelera, antes de aclarar que no prepara más de tres al día pues la pulpa de esta fruta se oxida rápidamente y la tartaleta pierde atractivo.

El caimito es fruto poco usual  en los mercados caraqueños, pero sí se ofrece en el chino de El Bosque, adonde llega procedente de la localidad larense de Humocaro Alto.

La cocina venezolana aviva la industria editorial Libros El Nacional publicó cuatro nuevos títulos que ya están a la venta y que serán presentados en el IX Festival de la Lectura organizado por Cultura Chacao




Por ILEANA MATOS | IMATOS@EL-NACIONAL.COM
30 DE ABRIL DE 2017 
Los recetarios de cocina venezolana despiertan interés, dentro y fuera del país, entre lectores decididos a incorporar a sus mesas platos emblemáticos del país. Lo dice Rosa Alexia Guerra, gerente de la Unidad de Libros El Nacional. “Se han editado más de 1.000 publicaciones relacionadas con gastronomía –propias o a través de coleccionables ofrecidos a través del diario El Nacional– y durante los últimos 4 años, el trabajo se ha enfocado en 3 líneas editoriales: cocina de autor, práctica y regional, que se ha convertido en símbolo de identidad del país”.
A finales de 2006 la editorial publicó cuatro nuevos títulos, reimprimió el mismo número –entre ellos la cuarta edición de Ceviches, de Víctor Moreno, y la tercera de La vuelta a la isla en 80 platos, de Rubén Santiago–, además de los dos primeros libros de siete, de la colección Cocinar en Blanco y Negro, Sabores de Guayana y Sabores de Oriente.
Una de las novedades de la editorial es Paria sabe a chocolate, de Tamara Rodríguez, cocinera que reunió para este recetario 40 platos en los que destaca el sabor y el aroma del cacao de Sucre. Otra es Las recetas de María Fernanda Di Giacobbe, compuesto por 7 capítulos. Cada uno de ellos se identifica con una parte de la vida de esta cocinera, reconocida con el Premio Basque Culinary World Prize 2016 y con el Gran Tenedor de Oro 2016, que otorga la Academia Venezolana de Gastronomía.  Vladimir Viloria, reconocido catador de vinos y destilados, es el autor de las novedades restantes: El ron, esa melaza que ríe, “modesto reconocimiento a los hombres y mujeres que hacen posible el mejor ron del mundo”, dice-  y Vivir el vino, prologado por Armando Scannone.
Todos –añade Guerra– serán presentados durante el IX Festival de la Lectura, que organiza Cultura Chacao y del cual aún no se tiene fecha precisa aunque sí se sabe que será antes de finalizar el mes de junio.

En Blanco y Negro
Libros El Nacional también imprimió los dos primeros títulos de la Colección Cocina en Blanco y Negro: Sabores de Guayana y Sabores de Oriente. El primero reúne más de 30 recetas de preparaciones típicas de Angostura y de El Callao;  el segundo 60, de Anzoátegui, Nueva Esparta y Sucre. Fueron recopiladas, respectivamente, por los cocineros Juan Carlos Sayalero y Pedro Castillo,  y a la lista se incorporarán este año Sabores de Los Andes y Sabores de Zulia. “Esta colección tiene como fin mostrar la riqueza del recetario y la despensa regional,  y despertar el interés entre jóvenes cocineros por los platos que definen la geografía del país”, afirma asegura Rosa Alexia Guerra, gerente de la Unidad de Libros El Nacional.
El dato

Los libros están a la venta en las principales librerías del país y pueden adquirirse a través de www.librosenunclick.com plataforma digital de libros venezolanos