Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

domingo, 30 de julio de 2017

Enrique Limardo: El chef venezolano que sirve chucho en Baltimore Al frente de Alma Cocina Latina, describe lo que hace como "cocina participativa, de columna vertebral venezolana, redescubrimiento latinoamericano e inspiración global".


La pasta con salsa de tomate, preparada por hambre y a falta de algo más, es el primer plato que recuerda haber elaborado el chef venezolano Enrique Limardo, quien hoy está al frente de los fogones de Alma Cocina Latina, en Baltimore, Estados Unidos.
Esos juegos infantiles en compañía de su abuela paterna, Mercedes Limardo, marcaron la memoria gustativa, que ahora expresa en una propuesta venezolana con pinceladas multiculturales Enrique Limardo.
El paso por las aulas de la Facultad de Arquitectura de la Universidad José María Vargas, los estudios en el Instituto de Diseño de Caracas o los de pintura con Federico Brandt, solo sirvieron como ingredientes en la alquimia culinaria que cristalizó en la formación profesional de Limardo en la Escuela de Hotelería y Turismo de Sant Pol de Mar en  Barcelona, España.
Los dos años de estudio fueron una experiencia de descubrimiento y encuentros memorables con los grandes nombres de la cocina española de vanguardia, proceso que lo llevó a las cocinas del Celler de Can Roca, considerado uno de los mejores restaurantes del planeta, en esos momentos y hoy en día.
El amor, ya en ese momento Limardo había decidido compartir vida y cocina con Tatiana Mora, y la falta de liquidez lo trajeron de vuelta a la patria. A su regreso iniciaron una primera cocina pública: Paprika, con marcada influencia catalana y que al poco tiempo cerró sus puertas.
Poco después encendieron fogones en el memorable Yantar, Limardo afirma que allí “se fue creando y moldeando un estilo muy particular en el que empecé asociando las columna vertebral catalana que había aprendido y redescubriendo mi propia memoria gustativa que había olvidado por años, conceptualizando en un estilo de cocina venezolana contemporánea universal, fusionando técnicas e ingredientes”.
El cierre de este ciclo llegó al momento de apagar definitivamente los fogones de Yantar, para iniciar nuevos proyectos, con lo que se dedicó por unos años al trabajo como chef privado, hasta que recibió, de parte de su colega y amigo Carlos García, la invitación a formar parte de un proyecto que viene gestándose en los Estados Unidos, específicamente en Baltimore.
 
Irena Stein es la impulsadora de esta propuesta que se convirtió en Alma Cocina Latina y que, explica el cocinero venezolano, “estuvo cosechando por mucho tiempo. Ella tiene dos cafés aquí  en la ciudad de Baltimore, pero su necesidad creativa  la impulso a aventurarse en el concepto de un restaurante como tal,  mucho más formal”.
Alma es un restaurante latino, de concepto y raíces 100% venezolanas, sin descartar todo el abanico y las posibilidades culinarias que nos ofrece el resto de los países  de América Latina” insiste el chef venezolano, hablando desde Baltimore.
“La mía es una cocina participativa, de columna vertebral venezolana, de redescubrimiento suramericano y de inspiración global” explica, y lo demuestra con preparaciones como Raviolis de chucho, uno de los grandes favoritos de los comensales del  local  y que ha merecido el reconocimiento de críticos culinarios como Tom Sietsema del diario Washington Post.
Estos raviolis son la versión personalísima que el chef hace del tradicional pastel de chucho del oriente venezolano: “Elaboramos masa de plátano  caramelizado que rellenamos con guiso de raya y luego napamos en  salsa de queso telita y, como eso siempre se acompaña de una ensalada, se sirve con una hecha en polvo”, describe.
Otro de los platillos populares de Alma, y que representa la esencia de la propuesta de Enrique Limardo, son los Médanos de Falcón, con una ambiciosa combinación: caraotas sofritas con coco, chicharrón de papel de arroz, “salicornea”, bicuyes –que son las flores del ágave de donde sale el cocuy- en escabeche, polvo de queso de año, crema de leche de cabra y aguacate fresco. Todo logra una explosión de sabores y de texturas para homenajear la zona más desértica de nuestro país.
Con una clientela variopinta, y de diversas procedencias étnicas, Alma Cocina Latina, de la mano de Limardo, continúa fortaleciendo su propuesta. Por segundo año consecutivo ha sido seleccionado entre los mejores restaurantes de esa ciudad norteamericana.
El chef asegura que “vienen nuevos proyectos para continuar mostrando las maravillas de la cocina venezolana”.
No en balde el Washington Post definió a Enrique Limardo, junto a Irena Stein, como los mejores embajadores de Venezuela en Estados Unidos.

El pollo y el whisky se confabulan en Washington
El cocinero venezolano Enrique Limardo, chef de Alma Cocina Latina, creó el menú de Chicken + Whiskey, donde el plato estrella es el ave a la brasa 
Por ILEANA MATOS | IMATOS@EL-NACIONAL.COM
30 DE JULIO DE 2017 12:20 AM
Chicken + Whiskey sorprende a los comensales con el sabor de su pollo en brasa. También con los contornos con los que se acompaña y con la forma de asarlo: como se hace en las polleras venezolanas, insertado en una vara que no deja de dar vueltas, en horno de carbón. Lo explica Enrique Limardo, cocinero venezolano que no ha dejado de ganar fama en Estados Unidos. Primero en Baltimore, como chef de Alma Cocina Latina, y ahora en Washington D.C., gracias al menú que desarrolló para este local, que abrió sus puertas el pasado 30 de junio por iniciativa de Star Group Restaurant.
 “Es pollo orgánico y se marina en cerveza, ajo y vinagre por 12 horas”, agrega el chef ejecutivo de Chicken + Whisky, orgulloso de que sus sugerencias  hayan dado resultado en este restaurante, iniciativa de uno de sus socios, convencido de que el futuro de la gastronomía está en los sabores de Latinoamérica. 
 Inicialmente el plan estaba orientado hacia los sabores peruanos pero a Limardo no le llevó mucho tiempo demostrar que valía la pena incluir el del pollo en brasa al estilo venezolano.
La combinación de sabores ya despertó interés entre una clientela que también valora los contornos elegidos para acompañar al plato estrella del local. La lista está compuesta por arepitas de chicharrón, tajadas de plátano en dulce al estilo caraqueño, yuca frita, ensalada rallada, caraotas y guasacaca.
 ¿Más? La única arepa del menú, que lleva por nombre La Reina del Chicharrón, y que se rellena de pollo esmechado, con trozos de piel crujiente, mojito, aguacate y mayonesa; alitas, que se ofrecen en tres sabores, uno de ellos a chipotle ahumado; sándwiches y  sopa;  un plato chifa –fideos de arroz, pollo y camarón, mango, maní, plátano verde y menta fresca– y, por supuesto, ensaladas, una de ellas de  quinoa, pepinos y queso tofu.
 ¿Whiskys? La lista suma 66 tipos, que pueden disfrutarse de distintas maneras, incluso como ingredientes de cocteles old fashion de la casa, explica Limardo, quien no deja de recordar a quien pregunta por la armonía elegida para el pollo en brasa y sus contornos,  conque en Venezuela, como en el resto del Caribe, el destilado es la armonía que más gusta para acompañar el plato.
El dato
Localizado en el 1738 de la calle 14, Washington D.C.
Teléfono (202) 667 2456. Horario: Domingo a jueves, de 11:00 am a 11:00 pm; viernes y sábado de 11:00 am a 3:00 am.

IG: chickenandwhiskey

miércoles, 26 de julio de 2017

La globalización de la arepa y la diáspora culinaria


Misión Gula de Miro Popic
La globalización de la arepa y la diáspora culinaria
TAL CUAL 14-07-17 pag.14



Si Venezuela está en boca de todos a nivel mundial, la verdad es que por muchas de esas bocas han pasado unas cuántas arepas. Bien por curiosidad, bien por adicción, nunca como ahora se había comido tanta arepa en diferentes lugares del mundo y sus degustadores, en su inmensa mayoría, no son compatriotas expatriados sino ciudadanos de cualquier parte interesados en probar algo diferente que les parece exótico, atractivo, sustancioso. Este es el primer paso del duro andar de la cocina venezolana para consolidar una presencia universal que apenas comienza. Un paso humilde pero contundente que reivindica la raíz indígena de nuestro quehacer alimentario y la solidez del grano madre americano como estructurador de identidades.
He podido comprobar en distintos escenarios internacionales el desembarco de la arepa en mercados, plazas y pequeños puestos de comida. Es aun temprano para elaborar conclusiones, pero hay constantes que se repiten y nos sirven de argumento para futuras evaluaciones más complejas debidamente documentadas.
Lo primero es que estos hacedores de arepas, en su gran mayoría, un 90%, no son cocineros de oficio. De los diez entrevistados, solo uno es un profesional de la cocina, el resto tiene formación universitaria y encontré ingenieros, la mayoría, contadores públicos, arquitectos, programadores, gente de teatro, etc. Muy pocos habían hecho arepas antes de salir al exterior empujados por las circunstancias, aunque todos sí las comían en casa elaboradas por sus madres y abuelas. Fue un aprendizaje a distancia reforzando por el vínculo con la cocina familiar, verdadero cordón umbilical que nos une al sabor que nos identifica como pueblo.
Si bien todos comenzaron preparando los rellenos tradicionales con la sazón criolla, luego tuvieron que ir adaptando las cocciones y aliños a las preferencias de la gente local donde en cada ciudad hay particularidades que respetar para poder captar las preferencias, sobre todo ante tanta competencia de cocinas étnicas más difundidas. Esto se da, especialmente, en materia de aliños y condimentos. Igualmente tuvieron que incrementar el tamaño y las porciones para hacer de cada propuesta una comida completa. Algunos nombres se mantienen adaptados al idioma del país anfitrión respetando la descripción de los componentes de cada preparación. ¿Cómo traducir, por ejemplo, reina pepeada?
Una de las fortalezas de la arepa es que se trata de corn bread, pan de maíz. Esta palabra mágica es el gancho que atrae a muchos que nunca han visto ni oído hablar de la arepa y lo primero que preguntan es si realmente se trata de una preparación gluten free. Cada vez es mayor la cantidad de personas que optan por una dieta sin gluten (DSG) donde quedan excluidos productos que se preparen con trigo, centeno, cebada y avena, así como sus derivados. El posicionamiento del concepto de pan en las culturas occidentales es poderoso y encontrarse de repente, en cualquier mercado, con un pan que sea diferente y sano, atractivo y fácil de consumir, además de sabroso, es una verdadera bendición.
¿Gusta la arepa? (continuará)

¿Qué pasa cuando se produce un cava a diez mil kilómetros de Cataluña?

BUEN BEBER
María Codorníu Sur




Por MIRO POPIC
23 DE JULIO DE 2017 12:02 AM
¿Qué pasa cuando se produce un cava a diez mil kilómetros de Cataluña? Pues, esto: María Codorníu Sur. Viene de la Bodega Séptima, ubicada en Mendoza, Argentina, en la zona Luján de Cuyo, uno de los tantos emprendimientos internacionales que mantiene el grupo Cordorníu, para llevar por el mundo su experiencia de siglos produciendo vinos, ya que comenzaron en 1551, y también para aprender de los nuevos terruños donde se encuentran. Conozco las dos bodegas, la de San Sadurní, en España, y esta de Mendoza, y puedo decir que ambas son ejemplares, modelos de gestión humana y profesional. Muchas son las diferencias entre sus vinos, sobre todo por las uvas que emplean en cada uno de ellos. Mientras el cava lo trabajan con uvas catalanas, para llamarlas así, como xare-lo, parellada y macabeo, especialmente, mientras en otras zonas como California o Mendoza emplean las tradicionales de los espumantes franceses. El método es el tradicional de segunda fermentación en botella. Este espumoso María Cordorníu Sur es 100% chardonnay con uvas procedentes del Valle de Uco, a 1350 msnm, fermentadas en parte en roble francés, de burbujas persistentes y finas, aroma de manzanas y tostados, cremoso en boca, de cierta complejidad, sin duda uno de los más elaborados espumosos argentinos. Su producción es limitada y entre las burbujas del mercado local su escogencia es casi un deber. Está en un excelente rango precio/calidad y no creo que exista mucho inventario. No digan que no se los sugerí.

Tardes de postres venezolanos


GASTROETC
Tardes de postres venezolanos
Por ROSANNA DI TURI RDITURI@EL-NACIONAL.COM @ROSANNADITURIWWW.GASTRONOMIAENVENEZUELA.COM.VE
23 DE JULIO DE 2017 12:04 AM
“El venezolano es muy dulcero”, constata la chef Mercedes Oropeza, que ahora lidera las cocinas de Hajillo’s en El Hatillo. Por ello se agradece que en restaurantes que han apostado por ofrecer propuestas de cocina con identidad local incluyan postres con sello venezolano en sus cartas, tengan reposteros a cargo para elaborarlos y ofrezcan la posibilidad de ir en las tardes a disfrutarlos, cuando el antojo, los tiempos cortos y el ánimo invitan a hacerlo. “Nosotros trabajamos con los postres caraqueños del libro rojo de don Armando Scannone. Como allí tengo un abanico de posibilidades tan amplio, voy por temporadas. Tuve recientemente el de coco con bienmesabe. Ahora es la época de guanábana y rellenamos la torta María Luisa con mermelada de esa frutaš, comparte Oropeza, quien trabaja junto a Jorge Palacios para sugerir postres que se pueden probar en las tardes sin necesidad de que sean únicamente el final del almuerzo. A esa lista se suma el ineludible dulce caroreño de paleta a su manera. En los dominios de La Casa Bistró en Los Palos Grandes, liderada por el chef Francisco Abenante, ofrecen su versión del majarete, la torta de coco, los golfeados que ahora preparan a diario y la emblemática torta de pan. En Moreno, liderado por el chef Víctor Moreno, el chef pastelero  Fersen Izaguirre prepara opciones como el necesario bienmesabe  o el chocolate puyao con siete texturas. Como abren corrido, es posible pasar a merendar en las tardes sin previa reserva. En los dominios del restaurante Alto también es posible probar postres simbólicos, como su Tierra de cacao, elaborados por la joven repostera Betania Ramírez. Y en Receta, en el Centro San Ignacio, ofrecen la alternativa con postres como los Médanos de Coro, que se pueden acompañar con servicio de té. Por su parte, en Malva, situado en Bello Campo, hay quienes se acercan en las tardes solo por la carta de postres que incluye opciones como el Trípico # 3 con guayaba arazá y confitura de ruibarbo. En todos los casos hay que tener presente el horario de cierre vespertino que varía según el restaurante.
*Señas en Instagram: @hajillos, @lacasabistro @morenocaracas
@Restaurantalto, @Recetarestaurante, @Malvarest
Fotografía Liliana Martínez @unapizcadelili

Los platos tradicionales conquistaron a los comensales caraqueños encantados con preparaciones caseras incorporadas a menús de restaurantes por el interés de cocineros que devolvieron a las mesas públicas la herencia gastronómica de la ciudad, con innovaciones y nuevas técnicas



Caracas no pierde el sabor
Los platos tradicionales conquistaron a los comensales caraqueños encantados con preparaciones caseras incorporadas a menús de restaurantes por el interés de cocineros que devolvieron a las mesas públicas la herencia gastronómica de la ciudad, con innovaciones y nuevas técnicas
Por ILEANA MATOS IMATOS@EL-NACIONAL.COM
23 DE JULIO DE 2017 12:31 AM
Crema de auyama con mandarina
La combinación de sabores –idea de Armando Scannone, que incluyó la receta de este platoque puede tomarse frío o caliente en su Libro Azul– está entre los preferidos de los comensales de Hajillo’s, restaurante hatillano a cargo de la chef Mercedes Oropeza.
Foto CRÉDITO @comeresblog
Bisteck encebollado
Es un clásico de la cocina caraqueña e integra la lista de favoritos de La Casa Bistró. “Usamos un corte grueso de lomito, no bistec, aclara el chef Francisco Abenante, quien recuerda que en el Libro Rojo de Armando Scannone la receta lleva por nombre Bistec caraqueño, incluye ruedas de tomate y está acompañada con una nota del autor que indica que si se prescinde de ellas el bistec será simplemente encebollado
Foto CRÉDITO Vanessa Rodríguez Tinoco
Espaguetti con ragú de asado negro
La versión de Moreno Restaurante de este plato popular se hace con muchacho caramelizado con papelón, como exige la receta clásica. Ya listo, se corta y vuelve a su salsa,  con vegetales, tomate asado y tajadas dulces, explica el chef Víctor Moreno, que lo sirve con espaguetti salteado en mantequilla, perejil  y “polvos mágicos de Moreno”
CRÉDITO @comeresblog
Torta Bejarana
La receta exige plátanos maduros, papelón, queso blanco, manteca, canela, ajonjolí tostado y roscas de pan de horno y su invención se atribuye a las Bejarano, tres mulatas que ganaron fama en Caracas en el siglo XVIII por sus granjerías y su pretensión de portar manto largo como lo hacían las mantuanas. Es uno de los postres más apreciados de la lista de especialidades de Finde Gourmet, servicio de comida por encargo de Eyra Matos
Foto CRÉDITO @findegourmet
Torta María Luisa
Caraqueñísimo, este ponqué que se ofrece capas, con relleno de jalea de guayaba –o de guanábana, de acuerdo con la temporada–, cubierto de merengue,  es uno de los postres  clásicos del recetario dulce capitalino y preferido de los comensales de Casa Veroes,  restaurante de los chefs Juan Hernaez y Gabriel Castañeda en el centro de Caracas
Foto CRÉDITO @comeresblog
Bienmesabe
La leche de coco enriquecida con yemas, almíbar y ron –mezcla en la que se embebe el bizcocho que forma parte de la receta– es la que da sabor a este postre de origen andaluz, que integra la lista de especialidades de Azucarty, servicio de catering dulce de la chef pastelera Leonor Zambrano

Foto CRÉDITO @comeresblog

lunes, 17 de julio de 2017

Se necesitan seis días de salario mínimo para comprar una hamburguesa Los precios aumentan más de una vez por mes. Algunas cadenas de comida rápida se vieron obligadas a reducir el número de empleados por la fuerte caída del flujo de consumidores


Por CARLOS SEIJAS MENESES CSEIJAS@EL-NACIONAL.COM
03 DE JULIO DE 2017 01:19 AM | ACTUALIZADO EL 03 DE JULIO DE 2017 06:33 AM
Comer en la calle se ha convertido en una opción inaccesible para muchos venezolanos. Algunos procuran darse “un lujo” de vez en cuando, pero al entrar en establecimientos de comida rápida o ir a un puesto de “balas frías”, algunos se retiran espantados por los precios. El consumo ha mermado, aseguran expendedores de estos alimentos. Fijar prioridades es una tarea obligatoria para los usuarios, que deben rendir el dinero.
Los cinco miembros de la familia Pérez, por ejemplo, cuentan con tres sueldos mínimos, lo que les permite acceder a los insumos básicos para cubrir las necesidades; no obstante, no es suficiente para darse el gusto de una hamburguesa en alguna de las cadenas que comercializan ese producto. “Esta es la segunda vez que venimos este año, y porque en las dos ocasiones celebramos algo especial. Y solo podemos comprar barquillas, que es lo más barato”, afirmó Alejandra, la madre.
La gerente de uno de estos establecimientos de comida rápida, en el suroeste de Caracas, aseguró que tuvieron que reducir el número de empleados de 47 a 11 por el bajo flujo de consumidores. “Antes debíamos abrir todas las cajas de pago, el automac y un punto destinado a la venta de helados. Ahora, por la poca cantidad de trabajadores, el que atiende al cliente también debe colaborar con la preparación del producto”.
Esta situación se agudiza cada vez que la cadena aumenta los precios. Los combos medianos cuestan entre 14.800 bolívares y 15.950 bolívares. Una cajita feliz para los niños cuesta 9.750 bolívares y la opción más cara para los adultos tiene precio de 22.400 bolívares. La gerente afirmó que los helados son los productos que más se venden. Por una barquilla de vainilla hay que pagar 2.600 bolívares. “Solo ofrecemos vainilla porque no hay chocolate. Además, los proveedores redujeron la distribución de insumos: antes venían 3 camiones semanales, ahora solo uno cada 15 días”.
Pero la cadena más famosa de hamburguesas estadounidense no es la única con pocos clientes. Un jueves al mediodía, a la hora del almuerzo, dos mesas de nueve estaban ocupadas en una pizzería del suroeste de Caracas. En una de ellas dos amigas compartían una pizza mediana, mientras que un niño recostado en la puerta de entrada les pedía un pedazo. Un solo empleado cobraba y preparaba las pizzas.
“Antes todas las mesas estaban llenas, incluso las personas esperaban para sentarse. Ahora el público se retira después de preguntar por el precio más económico que tenemos, que es de 7.500 bolívares”, afirmó el trabajador. Aseguró que las ventas cayeron 40% por los altos precios del menú. La pizza americana personal cuesta 16.600 bolívares, mientras que la familiar vale 59.400 bolívares. La merma en las ventas hizo que redujeran el número de empleados de 12 a 5.
Los comercios de pollo frito también han sufrido el impacto de la inflación. Una conocida empresa experimentó caída de 40% en las ventas en un año en una sede en el este de Caracas. Un trabajador afirmó: “Hemos tenido un bajo flujo de consumidores. Además, cada 15 días suben los precios. Esta semana, por ejemplo, aumentaron 10%”. Los precios de los combos varían entre 14.200 bolívares y 26.200 bolívares. Comprar una opción que trae 12 piezas de pollo cuesta 58.900 bolívares.
Una parada rápida en un puesto de balas frías puede costar más de 15.000 bolívares por persona. Los precios de perros calientes, pepitos y hamburguesas tampoco paran de subir. Acompañar una hamburguesa con un refresco es considerado “un lujo”. “¿Qué es lo más barato que tienen para tomar?”, preguntó un consumidor. Un agua a 1.000 bolívares.
Lo que antes era uno de los puestos con mayor flujo de clientes en Las Mercedes, sobre todo en la noche, ahora presenta una fuerte caída en el número de consumidores por los altos precios. Un perro caliente normal cuesta 3.400 bolívares y una hamburguesa especial de carne 14.000 bolívares. El perro caliente con salchicha polaca está en 9.000 bolívares y el pepito especial en 6.500 bolívares. Por un refresco hay que pagar 3.000 bolívares, mientras que el Nestea está en 3.200 bolívares.
Para los vendedores de balas frías es impensable no subir los precios por el alto costo que representa mantener un puesto en la calle. El saco de 80 panes para perros calientes costó 120.000 bolívares la última vez que los comerciantes de Las Mercedes lo compraron. Sin embargo, a veces no lo consiguen y se ven obligados a mandar a hacer los panes, opción que les resulta más costosa. Además, deben pagar a los empleados y los demás insumos para la preparación de las balas frías.
“El sueldo no me alcanza ni siquiera para comer más de una vez por mes en un puesto de perro caliente”, expresó un consumidor mientras comía un perro caliente de 2.900 bolívares en Chacaíto. Por la hamburguesa había que pagar 8.500 bolívares y por el pepito 9.500 bolívares. Es la cuarta vez que suben los precios en este puesto en la Plaza Brión. La situación hizo que cayeran las ventas: de 700.000 bolívares diarios pasaron a 350.000 bolívares. Además, los encargados del puesto cierran a las 9:00 pm por la inseguridad, pues han sido víctimas del hampa en un par de ocasiones.
Otros puestos cierran algunos días porque no tienen los insumos necesarios para preparar los alimentos. Un puesto de balas frías en Chacao cerró tres veces en junio por falta de pan. Aseguraron que la mercancía estaba muy cara, por lo que tuvieron que subir los precios: un perro caliente cuesta 2.500 bolívares, una hamburguesa de carne 6.500 bolívares y un pepito 12.000 bolívares. “Cada vez que suben los precios llegan menos clientes. Por ende, disminuyeron las ventas: antes hacíamos un total de 600.000 bolívares y ahora 200.000 bolívares”.

Las Cifras
9.750 bolívares cuesta un combo para niños en una cadena de hamburguesas
120.000 bolívares le costó un saco de 80 panes al dueño de un puesto de balas frías en Las Mercedes

El mundo asombrado descubre la harina PAN Comercializada por Empresas Polar, el ingrediente triunfa en 68 países de los 5 continentes



Por ILEANA MATOS | IMATOS@EL-NACIONAL.COM
16 DE JULIO DE 2017 12:03 AM | ACTUALIZADO EL 16 DE JULIO DE 2017 10:33 AM
La harina precocida de maíz de Alimentos Polar se abre paso en el mercado internacional. Lo hace a través de preparaciones tradicionales –pan de boroña asturiano, corn bread estadounidense, polenta italiana, gorditas y guarachas mexicanas, pupusas guatemaltecas y masas africanas como uji y pap–  e incluso de platos cuyas recetas originales exigen trigo.
La  galette francesa y el spätzle alemán son buenos ejemplos, explica Marcela Gil, especialista en Artes Culinarias de Alimentos Polar, que destaca el interés que despierta el producto en los 68 países en los que se comercializa –en los 5 continentes– por su calidad y su certificación como ingrediente libre de gluten.
Antes de que harina P.A.N. llegara a los países en los que se ofrece comenzó la investigación sobre su uso como ingrediente de platos de la gastronomía  mundial, asegura Gil, que no deja de recordar la importancia de preservar la tradición.
La especialista se apoya en cocineros de distintas partes del mundo, para hacer las pruebas que revelan los resultados obtenidos con el producto. En la lista destaca una chef española que trabaja con mujeres africanas que valoran, sobre todo, la reducción en el tiempo de preparación de platos que aprendieron a preparar con sus madres y abuelas, que pilaban y molían los granos de maíz.
Los platos exitosos, ya son alrededor de 700, se reúnen en un recetario  que se ofrece a través de la red y que incluye preparaciones que celebran días festivos, como Acción de Gracias –el relleno del pavo exige entre sus ingredientes harina de maíz– explica  Gil, que no deja de reconocer que en algunas preparaciones de panadería y pastelería el producto debe combinarse con polvo de hornear “porque no leva”.
Pero lo que más llama la atención de Gil es el éxito mundial de la arepa, el plato que más identifica a los venezolanos con la fórmula comercializada por Empresas Polar en el país desde 1960.  “Ahora, la arepa le pertenece  al mundo, que comienza a disfrutarla de mil maneras, como lo hace uno de los cocineros de nuestra red, a quien le gusta rellena con mermelada y mantequilla de maní”, dice Gil,  mientras enriquece con quinoa y zanahoria la masa con la que preparará una arepa de chorizo, queso de cabra y frijoles refritos, y con yuca y parmesano la de morcilla y cebolla caramelizada.
El dato
Redes sociales de P.A.N.: IG @panespana; @pan-espana; @pan_usa
Facebook: @panvenezuela; @paninternationales
Recetas:  www.pancorn.com
Youtube:                    
https://www.youtube.com/user/PANCORNUSA

Harina P.A.N. (Productos Alimenticios Nacionales ​) es una marca creada por la corporación venezolana Empresas Polar, para identificar harina de maíz precocida con la cual se preparan arepas, hallacas, cachapas, hallaquitas y otros platos típicos de Venezuela.
El 4 de junio de 1954, la Dirección de Comercio de la propiedad Industrial y Comercial del Ministerio de Fomento de la entonces llamada República de Venezuela, concedió al ingeniero Luis Caballero Mejías la patente 5176, titulada: «Harina de Masa de Maíz» o «Masa de Maíz Deshidratada», a partir de los experimentos que había realizado para industrializar la producción de la masa de maíz.​ ​ Hasta entonces, esta masa era producida mediante el machacado de granos de maíz en un «pilón», una especie de mortero y mazo, ambos de gran tamaño y hechos de madera y su posterior molido. A este proceso, se le llama pilado.
Al concedérsele la patente, Caballero Mejías registró la empresa La Arepera Compañía Anónima, a través de la cual sería realizada la fabricación y comercialización del nuevo producto. Sin embargo, el invento no logró comercializarse debido a factores políticos y económicos, además de un problema de salud que aquejaba a Caballero Mejías.
Posteriormente, Caballero Mejías pidió a su esposa Patria Pereira Álvarez que buscara al empresario venezolano Lorenzo Mendoza Fleury, propietario junto a su familia de las empresas Cervecería Polar y Remavenca, empresa refinadora de maíz, para que le vendiera la patente por la suma de 275.000 Bolívares de la época.​ ​Luis Caballero Mejías falleció el 12 de octubre de 1959.
Luego de adquirir la patente, en 1960, la Junta Directiva de las empresas que ahora conforman el conglomerado Empresas Polar aprobó la ampliación de la planta de Remavenca, ubicada en la ciudad de Turmero, estado Aragua para instalar las maquinarias necesarias para la fabricación de harina de maíz precocida. Algo más de un año tardó Remavenca para perfeccionar el procedimiento ideado por Luis Caballero Mejías, hasta conseguir el producto final. Es así que el 10 de diciembre de 1960 fue presentada al mercado venezolano la Harina P.A.N. ​ cuyo primer empaque con una figura femenina inspirada en la cantante portuguesa Carmen Miranda, creó el diseñador búlgaro Marko Markoff tal como éste afirmó al periodista Gil Molina en su entrevista para el libro "Identidad Venezuela en 1000 Rostros".​ ​La sigla de la marca comercial se refería inicialmente a Productos Alimenticios Nacionales, como fue nombrada la empresa de Mendoza Fleury con la que comenzó a incursionar en el negocio de la alimentación. El producto, gracias a una adecuada promoción, se hizo popular hasta tal punto que cuando la patente dejó de ser exclusiva de Productos Alimenticios Nacionales y otras empresas fabricaron harina de maíz precocida, popularmente el producto fue conocido simplemente como «Harina P.A.N.» debido al fenómeno de marca vulgarizada.
Años después, con el surgimiento de Empresas Polar, sus voceros afirmaron que el desarrollo del producto había sido idea del Maestro Cervecero checoslovaco Carlos Roubicek, uno de los primeros empleados de la Cervecería Polar y de Juan Lorenzo Mendoza Quintero, hijo de Lorenzo Mendoza Fleury,6​ ​aprovechando las instalaciones de la refinadora Remavenca y de las hojuelas de maíz que en dicha planta se fabricaban para mejorar el sabor de la cerveza producida por el grupo empresarial. De hecho, Empresas Polar no acredita a Luis Caballero Mejías, por el desarrollo del proceso que sirvió para la producción de harina de maíz.
En su día de lanzamiento fueron vendidos 5.280 kilos del producto. En su primera campaña publicitaria, la empresa utilizó el lema: «Se acabó la piladera», debido a la dificultad que presentaba hacer arepas del modo convencional que implicaba la limpieza, pilado, cocción, molienda y amasado del maíz. La protagonista de la primera campaña realizada para televisión del nuevo producto, fue la actriz de origen yugoslavo, residenciada en Venezuela, América Alonso, sin embargo la primera persona que hizo publicidad en vivo en televisión, fue la hoy fallecida presentadora venezolana Cecilia Martínez.​
Patente
Mientras estuviese vigente la patente concedida a Luis Caballero Mejías, ninguna otra empresa podía elaborar harina de maíz precocida a menos que Empresas Polar le otorgara el permiso correspondiente. La patente venció en 1974 y por tanto, ya no puede ser vendida. Sin embargo, otras empresas también pudieron implementar el proceso industrial, por lo que surgieron otras marcas como "Harina Juana" (Molinos Nacionales, C.A. —MONACA— ), "Demasa" (DEMASECA), "Lucharepa" (Alimentos La Lucha) y "Doña Emilia" (Asociación de Productores Rurales del Estado Portuguesa), entre otras.
Evolución del producto
El 4 de noviembre de 1996, Empresas Polar formalizó en Colombia una alianza estratégica con la empresa Productos del Maíz (Promasa), adquiriendo un paquete de acciones y aumentando el capital de la firma local,​ manteniéndose la comercialización de las marcas Promasa y Harina P.A.N. en el territorio colombiano.

Paquete de harina P.A.N. de fabricación estadounidense comercializada en Argentina.
En el 2002, cambia el empaque de papel a Polipropileno Biorientado. A partir del año siguiente, Empresas Polar lanza bajo su marca registrada una línea de mezclas de harina de maíz integrada por la «Mezcla Extrasuave Blanca», a base de harinas de maíz y arroz y la «Mezcla Integral» con harinas de maíz y avena junto con afrecho de maíz.
A esta línea es añadida en el año 2009, la «Mezcla para freír», consistente en una mezcla de harinas de trigo y de maíz amarillo y blanco.9​ ​
En noviembre de 2014, se comenzó la producción de la harina en Greenville, Texas, mediante International Grains & Cerealbajo la licencia de los productos de la empresa Polar, para surtir a la comunidad hispana de Estados Unidos y también para importar el producto a diversos mercados.
El 6 de febrero de 2015, el gobierno venezolano emitió la Resolución N° 003-15 dentro del número extraordinario 6170 de la Gaceta Oficial que prohibió la fabricación y comercialización de harinas mejoradas o mezcladas, ante la evidencia de que estas harinas especiales eran producidas en mayor cantidad que la harina básica de maíz rubro sometido a regulación de precios desde hace varios años por formar parte de la canasta básica de alimentos en Venezuela.11​ ​12​ ​13​ ​ Sin embargo, la SUNDDE, ente regulador de precios de productos y servicios de Venezuela, autorizó nuevamente la producción y venta a precio no regulado, de las harinas mejoradas o mezcladas de maíz mediante la Providencia Administrativa 079/2015 del 6 de noviembre de 2015, medida que continúa vigente.​ ​
En la actualidad, el producto es comercializado en diversos puntos del planeta, principalmente en países donde hay grandes comunidades de venezolanos y colombianos, tales como Ecuador, Perú, Argentina, Chile, Panamá, Costa Rica México, Estados Unidos, Canadá, Portugal, España, Francia, Italia, asimismo en otras naciones donde la harina de maíz precocida es un alimento consumido generalmente como en Guatemala, Kenia y Emiratos Árabes Unidos.
Escasez
Véase también: Escasez en Venezuela
Durante el gobierno de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, la Harina P.A.N. es uno de los alimentos que más ha faltado en los supermercados de Venezuela. Según el BCV, la escasez de este producto en 2014 llegó al 25%. ​ Desde el 23 mayo de 2016, este producto tiene un precio regulado por el gobierno venezolano respectivamente, maíz blanco en 190 y maíz amarillo en 177, ambos, expresados en bolívares fuertes.​ ​
Venta de la marca
El 14 de septiembre de 2011, el director por entonces del Servicio Autónomo de Propiedad Intelectual de la República Bolivariana de Venezuela, José Villalba, informó que la marca "Harina P.A.N." fue vendida por Empresas Polar a la corporación canadiense Deutsche Transnational Trustee Corporation Inc. domiciliada en la ciudad de Charlottetown, Isla del Príncipe Eduardo en Canadá. Esta información, según se reseñó en el extranjero, provocó debates en la sociedad venezolana, que llegaron al terreno político.​ ​ Sin embargo, este cambio ya se había producido en el año 2005.