Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

domingo, 4 de diciembre de 2016

Los consumidores comienzan a valorar las características de la nueva línea de productos de Ananké y a entender las claves que les permite elegir el mejor momento para disfrutarlos

El queso maduro huele fuerte y sabe bien

“Poco a poco se comienzan a valorar sus características y a entender que los cambios que sufren con el pasar de los días", explicaron las emprendedoras |Foto: Archivo
“Poco a poco se comienzan a valorar sus características y a entender que los cambios que sufren con el pasar de los días", explicaron las emprendedoras |Foto: Archivo
Los consumidores comienzan a valorar las características de la nueva línea de productos de Ananké y a entender las claves que les permite elegir el mejor momento para disfrutarlos

Desde que llegaron a bodegones y supermercados los quesos madurados de Ananké no han dejado de despertar interés. Sorprenden sus  cambios con el pasar de los días: el sabor, el aroma y la apariencia que los caracteriza cuando son jóvenes nada tiene que ver con lo que ofrecen dos semanas después y eso, reconocen Elisa Grimaldi y Marianela García, fundadoras y directoras de la empresa, confunde a los consumidores.
Es la razón por la cual iniciaron una cruzada cuyo fin es mostrar las bondades de estos tres quesos –Galipanero y Paramero, que se ofrece con o sin ceniza– a un mercado acostumbrado al producto fresco.  “Poco a poco se comienzan a valorar sus características y a entender que los cambios que sufren con el pasar de los días nada tiene que ver con su calidad sino con su maduración”, explican las emprendedoras, que después de 11 años de trabajo se aventuraron con esta nueva línea, inspirada en quesos franceses como el Camembert y el Brie,  que exigió un año de pruebas.
“Cuando el consumidor conoce el proceso de maduración puede elegir con más facilidad el mejor momento para disfrutar el queso de acuerdo con sus  gustos”, explica Grimaldi, mientras coloca sobre una mesa tres unidades de Paramero con cenizas. ¿Diferencias? El  primero, el más  joven, es firme y de sabor fresco; el segundo, un poco más maduro, es más cremoso, de sabor intenso sin llegar a ser fuerte; y el tercero, a punto de llegar a su fecha de vencimiento,  ofrece una textura muy untuosa y sabor fuerte, incluso picoso.
“El punto de equilibrio de estos productos está en la mitad de su vida”, dicen  las directoras de Ananké, que usan leche de cabra procedente de fincas de productores quiboreños para elaborarlos, reconocen que los madurados no son quesos fáciles, y recuerdan que cuando comenzaron a comercializarlos afrontaron  muchas devoluciones de quienes pensaban que se malograban con el paso del tiempo.
Pero la cruzada ha dado buen resultado.
La inclusión de una guía en el dorso de la etiqueta permite definir la edad del producto y eso ayuda mucho, aseguran García y Grimaldi, que no dejan de mencionar que es importante saber que estos quesos siguen su evolución cuando llegan a casa, en nevera, donde deben mantenerse preferiblemente en su empaque original y nunca en envases herméticos.

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