Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

domingo, 19 de mayo de 2013

El desinterés por la alimentación de los venezolanos, condición para una buena salud, por parte de los despachos de Salud, Educación y Familia, a partir de la primera crisis de nuestra Democracia, ha contribuido, aún más, a la deficiente alimentación de los venezolanos hoy



Nuestra alimentación

Publicado por Eduardo López Sandoval en Sábado, 18 Mayo 2013 en OPINIÓN

Hay que volver a comer con variedad y lograr al menos un repertorio básico de 25 a 30 platos

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ARMANDO SCANNONE |  EL UNIVERSAL
sábado 18 de mayo de 2013  12:00 AM
El desinterés por la alimentación de los venezolanos, condición para una buena salud, por parte de los despachos de Salud, Educación y Familia, a partir de la primera crisis de nuestra Democracia, ha contribuido, aún más, a la deficiente alimentación de los venezolanos hoy. Antes el Instituto Nacional de Nutrición le prestaba atención, había buenos comedores populares y se instituyó el vaso de leche escolar en las escuelas públicas, sustituido a partir del invento, de un menjurje, el Lactovisoy, que pretendía agregar a la pobre alimentación de los escolares todos los nutrientes posibles, pero que acabó con el vaso de leche.
No toda la culpa ha sido oficial. Más importante ha sido el abandono de la comida tradicional criolla a partir del año 1935, en parte, por la desaparición progresiva de las cocineras domésticas criollas, que buscaban trabajo en las industrias y comercios que aumentaban, animadas por mejores salarios y porque les permitía vivir con su familia, y a la que sólo visitaban cada una o dos semanas. Por otra parte, a partir de 1930, la mujer venezolana de mejor condición económica, que antes era educada para ser ama de casa, había irrumpido con éxito en los planteles de educación superior en búsqueda del lugar que le correspondía en la sociedad, y en 1946, cuando en el Estatuto Electoral, dictado entonces, se le reconoció igualdad de Derechos Políticos a todos los ciudadanos, a partir del voto, se le consolidó así, a la mujer, su condición de ciudadana, con todos sus derechos -no sólo civiles sino también políticos- cambiando su papel de ama de casa, y a la larga se abandonó esa tradición cultural que ellas heredaban y custodiaban: la comida tradicional criolla, y así, el olvido progresivo de esa cocina, y la reducción del repertorio básico a sólo unos 15 platos diferentes, cuando eran unos 20 a 25 en las clases pobres y 40 a 50, en las de mayor condición económica, y en definitiva, la variedad en nuestra comida, primera condición para alimentarse nutricionalmente bien, y razón fundamental de la mala alimentación del venezolano hoy, y de los niños peor. Como consecuencia, el alarmante exceso de peso y de la obesidad en nuestra población y, a la larga, la mayor incidencia de diabetes y otras dolencias, lo que constituye un grave problema de salud pública.
Corresponde con urgencia a esos despachos, y primordialmente a nuestros cocineros, asumir el reto de llevar nuestra comida a los restaurantes y que se vuelva a comer en nuestros hogares, para tener una mejor alimentación y volver a comer con variedad; lograr al menos un repertorio básico de 25 a 30 platos en las clases pobres, contribuyendo a lo que la sociedad, por su cuenta, viene haciendo, lentamente desde 1985, para recuperar nuestra cocina tradicional criolla que, cuando es variada, no sólo es placentera, suculenta, exuberante y cosmopolita sino, también, nutricionalmente equilibrada, es decir, excelente y, además, parte importante de nuestra cultura.

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