Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

domingo, 3 de marzo de 2013

Carabobo se ha caracterizado desde tiempos antiguos por su dulcería, en el presente se está reviviendo esa tradición con muchísimo interés.


El Carabobeño 24 febrero 2013

Sabores tradicionales reviven en Bejuma


 Jenny Sánchez Petit
jsanchez@el-carabobeno.com

La llegada de la industrialización y la aparición de bebidas de otros tipos, dejó a un lado las que se preparaban en los fogones de las abuelas, ésas con sabor a pueblo, sin conservantes, que quitaban la sed y dejaban a todos contentos. 

En Bejuma Miriam Ruiz ha decidido rescatar del olvido esas bebidas refrescantes que tanto gustaron a los chicos y adultos de otras épocas, elaboradas, además, con el amor de las madres y las abuelas que siempre estaban pendientes de dar lo mejor de sí a sus vástagos. 
Esta mujer bejumera hace dulces desde que tenía unos nueve años de edad, cuando su mamá le comenzó a enseñar lo que a su vez, ella había aprendido de su madre y ésta de la suya y así sucesivamente. En Antojitos Criollos, uno de los locales de la Aldea Artesanal Don Viviano Vargas, ubicada a un lado de la carretera Panamericana, ofrece sus productos a quienes visitan el lugar. “Me ha costado mucho que la gente acepte las bebidas refrescantes que se consumían en tiempos pasados. Yo preparo caratillos, también hago las que se elaboran con linaza y ajonjolí. Antes las preparaba con papelón pero tuve que cambiar a azúcar, porque a los que venían no les gustaba el sabor”. 
Todo lo que expende lo hace en su casa, sin conservantes. “Los ponches que elaboramos, por no tener químicos, duran unos 15 días. Cuando preparamos los jugos los hacemos con frutas, no utilizamos ni concentrados ni las pulpas que venden empaquetadas, porque nos gusta que las cosas sean naturales y frescas”. 
Aparte de los líquidos, también cuenta con dulces caseros criollos, tortas de diferentes sabores como de jojoto, zanahoria, marmoleada, de pan. Sobre esta última refiere que las que se preparaban antes era con pan duro, ella las hace con pan fresco, no les hecha pasitas porque a la mayoría de las personas que las compran no les gustan. 
Dice que hay dulces como el de toronja que se le hace difícil tenerlo, porque ya la materia prima que es la fruta, no se consigue mucho. Igual le sucede con el de Cabello de Ángel. Además elabora galletas de avena, no le faltan las polvorosas, también tiene a disposición las conservas de leche, esas que se cocinan con la leche de vaca sin procesar, los bocadillos de plátano y el ponche crema casero. 
En el puesto de Miriam otros artesanos llevan sus productos, como una persona de Guacara que le deja los licores de parchita, tamarindo, mora, mamón. Asegura que en la familia le enseñan a los más chicos a elaborar los dulces, porque desean que la tradición continúe ya que ésta viene desde las primeras generaciones y es necesario preservar esos sabores venezolanos.

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