Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

domingo, 27 de noviembre de 2016

Sonoma viñedos con historia

En torno a su plaza es posible remontarse al tiempo de los indios miwok y los monjes que se establecieron en 1823 |Foto: Expedia.com

En torno a su plaza es posible remontarse al tiempo de los indios miwok y los monjes que se establecieron en 1823 |Foto: Expedia.com
Alrededor de la más norteña de las misiones californianas nació un pintoresco pueblito que los fines de semana atrae a miles de visitantes desde la vecina San Francisco

La visita empieza al pie del puente, justo antes de cruzar el famoso Golden Gate, para pasar del otro lado de la bahía de San Francisco en dirección a los valles vitícolas. Si bien el de Napa es el más conocido, las primeras vides fueron plantadas en Sonoma. Y hasta allí se llega en un poco más de una hora en auto, manejando primero por un tramo de la autopista 101 –aquella que cruza toda California de norte a sur– y luego por pintorescas rutas en medio de los campos hasta el Valle de la Luna.
En el camino se avizora el monte Tamalpais, la principal cumbre de la cadena que bordea el Pacífico de Estados Unidos al norte de la bahía. Es conocido tanto por los lectores de Kerouac y Snyder como por los seguidores de la saga Percy Jackson y los Dioses del Olimpo de Rick Riordan y los gamers de Defiance.
Paseos trendy. La visita a Sonoma se trata de historia. En torno a su plaza es posible remontarse al tiempo de los indios miwok y los monjes que se establecieron en 1823. Aquellos que construyeron la misión San Francisco Solano, la más norteña de la red de monasterios e iglesias erigidos a lo largo del Pacifico entre la bahía y el actual México.
La misión existe todavía, casi en su estado original, con sus gruesas paredes, techos a dos aguas y su rústica cruz de madera. Durante la semana, cuando el pueblo vive apaciblemente, la capilla está ocupada por niños de las escuelas locales que tienen clases de historia in situ. Los fines de semana, cuando Sonoma se convierte en un paseo trendy, es una de las estaciones del circuito turístico. Tiene una campana que cuelga de un poste encorvado en su parte superior, símbolo común a las sedes religiosas de la costa californiana, hoy emblema de esta ruta histórica de Sonoma a San Diego.
La misión es uno de los edificios que forman el Parque Estatal Histórico de la pequeña localidad, en una esquina de su plaza central. Se han conservado viejos telares y un taller de herrería para recordar cómo vivían los pioneros.
El Valle de la Luna. Las misiones de California fueron ideadas por el eclesiástico balear Junípero Serra, quien también incentivó el cultivo de las vides en la región, al descubrir que encontraban allí un clima ideal para su desarrollo. Lo fue a tal punto que hoy Sonoma y su vecina Napa rivalizan con los mejores viñedos del mundo.
Luego de recorrer la misión, las visitas siguen en torno a la plaza, donde hay varios negocios especializados: vinerías, tiendas gourmet y boutiques de elementos de cocina y decoración. Para saber más acerca de los vinos del Valle de la Luna, hay que seguir los carteles que llevan a diversas bodegas que ofrecen visitas y degustaciones, entre los montes Mayacamas y los de Sonoma. Las viñas forman pulcras franjas verdes en primavera y en verano sobre las vertientes de las colinas. Y en los estacionamientos de las bodegas se detienen lujosos autos que vienen desde Silicon Valley y San Francisco.
De novela
Uno de los primeros en apreciar la belleza del paisaje fue Jack London. La describió así en 1913, en su novela El Valle de la Luna: “Cuando vine aquí por primera vez, cansado de las ciudades y de la gente, me establecí en una de las tierras más hermosas y primitivas que puedan hallarse en California”.
Su finca, el Beauty Ranch, es un monumento histórico. Se visitan el cottage, las ruinas de una mansión que se incendió, un parque con viñedo que plantó el autor de Colmillo Blanco, su tumba y la de su esposa. Su viñedo es más que nada simbólico, a diferencia de aquellos de las 35 bodegas instaladas en el valle.
Buena Vista, buenos vinos
Agoston Haraszthy fue coronel en el ejército imperial de Austria y terminó su carrera militar como sheriff de San Diego. Llevó 100.000 retoños de vides al Nuevo Mundo y plantó 300 cepajes distintos –entre ellos el zinfandel– en su finca de Buena Vista. Se lo considera como el verdadero impulsor de viticultura en el Valle de la Luna. Su bodega fue parcialmente destruida por un terremoto, pero los actuales dueños la restauraron y la transformaron en museo. Web: www.buenavistawinery.com

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