Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

miércoles, 10 de diciembre de 2014

De Oeste a Este hay tradición navideña en torno a la hallaca...Como siempre Caracas, pero en Carabobo igual que en toda Venezuela esa es la realidad sobre nuestro plato navideño por excelencia...

De Oeste a Este hay tradición navideña en torno a la hallaca

En El Hatillo venden el plato navideño por encargo; en Catia, lo donan a indigentes

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En Los Frailes donarán este año 400 platos navideños K MENDOZA/ARCHIVO
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ANYIMAR COVA LUGO |  EL UNIVERSAL
martes 9 de diciembre de 2014  12:00 AM
Cada 24 de diciembre, antes de que salga el sol, decenas de voluntarios se reúnen en el centro comunitario de la parroquia eclesiástica San José Obrero, en Los Frailes de Catia. Allí preparan loncheras con hallacas, pan de jamón, ensalada, y -si los recursos alcanzan- un postre, que después de mediodía son repartidas para llenar el estómago y sacar una sonrisa a personas en situación de calle. 

Es la tradición que dirige el padre Cristóbal Domínguez junto a residentes de la comunidad, que se abocan a dar un gesto de solidaridad a indigentes del municipio Libertador. 

"Hacer eso se les ocurrió a William y Carmen (vecinos de la parroquia) que llamaron al padre Cristóbal para que los ayudara a organizarlo. Después nos fuimos uniendo los demás, tanto que por lo menos en mi familia ya sabemos que esta es la actividad del 24 de diciembre", cuenta Crucita Henriquez, voluntaria de la causa que este año arribó a su décimo aniversario y recibió el premio Monseñor Arnulfo Romero.

El plato navideño se elabora con hallacas donadas por familias afines a la causa. También habilitaron la venta un bono navideño con valores de entre 10 y 50 bolívares. Durante la entrega habilitan los vehículos de los voluntarios para cubrir rutas en casi todo el municipio. 

Aunque la actividad comenzó con la entrega de 50 hallacas, en 2013 la cifra ascendió a 400; una meta que desean mantener para este año, conscientes de la situación económica. 

"Nos mueve la sensibilidad de tratar de llevar una palabra, de hacernos solidarios en el día que nace el niño Dios", sentencia Henriquez. 

60 años de historia

En la calle 2 de Mayo del pueblo El Hatillo están cinco familias que seducen el paladar caraqueño con el sabor del maíz pilado y el olor de la hoja de plátano. El corredor es conocido como la "calle de las hallacas" desde que, por allá por los 50, las matriarcas de las familias Coronado, León y Purroy iniciaron la venta de los ingredientes del plato navideño. 

Sentada en la sala de la casa "Mamá Juana", Kena Coronado, recuerda como su madre, Socorro de Coronado, incursionó en el negocio. "Ella molía maíz todos los días porque hacía arepas para vender y luego en diciembre comenzó a hacer masa blanca y amarilla para hallacas". Vino luego la limpieza de hojas y así se fue diversificando el negocio donde hoy además se venden hallacas preparadas, bollos, ensalada de gallina y dulce de lechoza.

"Quedamos las tres hembras de la casa con la tradición", resalta tras revelar que el secreto es que mantienen las recetas y la calidad de los productos: maíz del mismo pilón desde hace 55 años, onoto de la misma hacienda de San Casimiro y el amor de una familia que se reúne en torno al fogón. 

Justo al lado, en la casa Doña Ana, Carlos Ascanio contesta a ratos el teléfono. "¿Para cuántas?, Sí, con eso le salen 70 hallacas y 30 bollos... Perfecto, se lo mando con un mototaxi", dice. Sobre sus manos está la tradición creada por sus tíos Carmen y Martín Purroy. "Por el problema de las colas a veces no pueden venir pero se los mando directo en una carrerita", dice sobre como han implementado novedades para atender a sus clientes.

Desde el 15 de noviembre elaboran 500 hallacas cada ocho días, que se venden íntegras. "Anteriormente compraban mucha masa y hoja para hacerlas en la casa, pero ahora las compran hechas porque los ingredientes están caros y no se consiguen", asevera sobre un producto que el año pasado costaba Bs. 80 y hoy se vende a 150 bolívares. 

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