Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

domingo, 7 de diciembre de 2014

Todo es alimento, y como católico en este tiempo de Adviento hay que alimentar el Espíritu, y no sólo con recetas de comida "física", porque la espiritual es la que más falta nos hace...

El adviento y la fraternidad perdida

El amar a Dios con todo el corazón", no se da sin el "amor al prójimo como a uno mismo"

RAFAEL LUCIANI |  EL UNIVERSAL
sábado 6 de diciembre de 2014  12:00 AM
Hemos comenzado el adviento y muchos nos podemos preguntar qué implica para un país fracturado, moral y económicamente, como el nuestro. Veamos algunas consideraciones. Muchos entienden que lo religioso está en referencia a un rigorismo casuístico, a una moral retributiva donde lo importante es el cumplimiento de ritos y el rezo de devociones diarias. Una religión así termina privatizando la experiencia religiosa y genera un peso insoportable en las conciencias de muchos a los que se les juzga de no ser fieles a Dios y se les califica como pecadores. El adviento nos ayuda a reflexionar el modo cómo vemos al otro, cómo lo calificamos, si lo estamos excluyendo y alejando, o por el contrario incluyendo y acercando.

En ese contexto Jesús dice: "...aprended lo que significa: 'misericordia quiero y no sacrificios', porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores" (Mt 9,13). Y lo hace más explícito al afirmar que "las prostitutas entrarán en el reino antes que muchos religiosos" (Mt 21,31). La misericordia es la relación humana por excelencia que nos asemeja a lo divino. La expresión latina miserere se traduce al español como compasión y habla del modo como Dios se revela:"compasivo""lento para la ira" y "abundante en verdad" (Ex 34,6 8; Sal 50).

A veces llevamos una vida sobrecargada de insatisfacción, amargura, envidia y avaricia. No nos damos cuenta de que vamos caminando cansados y deshumanizando a todo el que nos encontramos a nuestro alrededor. En adviento recordamos a un Dios que no pone cargas, a diferencia de tantos líderes que hacen la vida difícil de llevar. La propuesta de Jesús es muy humana:"Venid a mí, todos los que estáis cansados, y yo os haré descansar" (Mt 11,28-29).

Jesús se acercaba diariamente a los que en su ambiente otros calificaban como pecadores. Los abrazaba, miraba, tocaba, reconciliaba consigo mismos y con los demás. Les enseñaba que sí era posible vivir fraternalmente, que Dios estaba con ellos sin pedirles nada a cambio. En Jesús, Dios espera por nuestrareconciliación social (Sal 145, Sal 146). Pero Jesús es claro y advierte que quienes se piensan a sí mismos justos y hablan con la soberbia de creerse maestros de los demás (Mt 3,9), serán precisamente los que "recibirían mayor rechazo" (Mc 12,38-40).

El adviento nos coloca ante el reto de discernir la reconciliación social del país. Es un tiempo para construir esperanza y no para sentarnos a esperar; para aprender a relacionarnos los unos a los otros sin descargarnos mutuamente, sin deshumanizarnos ni maltratarnos, como ya es normal. Significa recordar el llamado que Juan hace en el Jordán a los líderes de su época a revisar las políticas públicas y las actitudes personales para que no sigan generando más cargas diarias al pueblo (Mc 1,1-8).

Religiosamente, el adviento nos recuerda que "amar a Dios con todo el corazón", no se da sin el "amor al prójimo como a uno mismo". Y esta relación "vale más que todos los sacrificios", más que todas las ideologías y creencias, porque es la única relación que salva al fraternizar nuestras vidas.

Doctor en Teología

rlteologiahoy@gmail.com

@rafluciani

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