Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

sábado, 6 de diciembre de 2014

Elogio de un Rosé D'Anjou Barton & Guestier vuelve por sus fueros y esta vez lo hace con un rico, fresco y fácil rosado: su Rosé D'Anjou A. C.

CARPE VINUM

"Debería estar a medio camino entre un blanco fresco y frutal y un tinto muy ligero"

VLADIMIR VILORIA |  EL UNIVERSAL
sábado 6 de diciembre de 2014  12:00 AM
Elogio de un Rosé D'Anjou
Barton & Guestier vuelve por sus fueros y esta vez lo hace con un rico, fresco y fácil rosado: su Rosé D'Anjou A. C. 

Injustamente maltratado y despreciado, el vino rosado fue muy popular en nuestro país, tal vez porque hace años comíamos y bebíamos con más desparpajo y menos pose, saludablemente al margen de ese tufillo fashion y esnob que transpira hoy la gastronomía local. 

El popularísimo Brillante elaborado por Bodegas Bilbaínas en La Rioja, el Mateus Rosé o el Lancer's, ambos portugueses, y por supuesto, el champagne rosé, tuvieron en los años 60, 70 y 80, un excelente mercado en Venezuela. 

Que el vino rosado es el resultado de los sobrantes de blancos y tintos de las bodegas, que se hace con la peor uva de las fincas, que se le añade azúcar para darle ese dulzor que caracteriza a algunos. ¡Falso de toda falsedad! Claro que existen vinos rosados mediocres... ¿acaso no los hay también blancos y tintos? 

Más bien difícil de lograr, un buen rosado es aquel que consigue un correcto balance entre acidez, fruta, alcohol -rara vez mayor a los 13 grados- y azúcar residual. 

Sin pretensiones y sencillo, debería estar siempre a medio camino entre un blanco fresco y frutal y un tinto muy ligero, claro está, dependiendo de la calidad de la uva con que se le trabaje. 

Con algo de más fuerza en boca que un blanco joven, la idea es que conserve la acidez de éste pero con algo de más cuerpo, dados los taninos extraídos durante las breves horas de maceración, momento crucial en que se obtiene color y aromas de la piel de la uva. 

Importado por Casa Oliveira, Barton & Guestier coordina un equipo de bodegueros (treinta socios en total) enclavados en Languedoc, Gascuña y Córcega, para crear también los varietales B & G Réserve Vin de Pays D'Oc, estableciendo para trabajarlos necesarias pautas tales como la selección de terruños con muy buena exposición solar y limitados rendimientos por hectárea.

Elaborado a partir de Cabernet Franc 30% y Grolleau 70%, de intensidad media y pleno de fruta, este Rosé D'Anjou abraza el frescor y correctos registros de cereza, fresa o moras. 

Versátil y amigable, sus atributos convocan a disfrutarlo frío a no más de ocho grados (tampoco muy helado) y sabrá lucirse como aperitivo o para acompañar quesos frescos de vaca o cabra, ceviches, ensaladas, arroces y platos igualmente aromáticos y ligeros, y también, descubrimiento reciente, sabe entregarse cómodamente y sin sobresaltos a la rica y suculenta hallaca caraqueña. 



¡Salud! 



vladimirviloria@gmail.com

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