Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

sábado, 17 de enero de 2015

La prensa seria y la crítica más exigente protesta contra la estandarización del gusto en el vino. Suerte de clones, su predecible parecido ha terminado haciéndolo soso, poco interesante y sin personalidad. Sobre todo en el Nuevo Mundo.

ARPE VINUM

Argentina ha hecho del malbec su estandarte y es su principal país productor en el mundo

VLADIMIR VILORIA |  EL UNIVERSAL
sábado 17 de enero de 2015  12:00 AM
Elogio del Malbec
La prensa seria y la crítica más exigente protesta contra la estandarización del gusto en el vino. Suerte de clones, su predecible parecido ha terminado haciéndolo soso, poco interesante y sin personalidad. Sobre todo en el Nuevo Mundo.

Por supuesto, hay sus elocuentes excepciones, pero la tendencia tristemente es esa: sabores planos, homogeneizados, en el fondo, industrializados. De allí la importancia de atreverse a conocer otras uvas, otros estilos. De allí, parafraseando a Wilde, la importancia de llamarse malbec. Miguel Brascó veía y sentía el malbec como ese muchacho buena onda siempre dispuesto a todo. 

Cahors, en el suroeste de Francia y justo al sur de los grandes viñedos de Burdeos, es la tierra madre del malbec, llamado por ellos auxerrois y que antiguamente dominó esta región vitivinícola, tanto que su producción llegó a ser más vendida que la de los vinos del Médoc.

Hoy se vinifica para consumirse fresco y joven, y una arraigada tradición en Cahors trabaja el malbec para producir vinos de color muy oscuro -vinos "negros", los llamaban antaño-, tánicos, ácidos, agrestes, muy frutales. 

Los de mejor estructura evolucionan en botella rápidamente y, según algunos, llegan a parecerse por su carnosidad y frescor a los buenos Saint-Emilion. Es utilizado, también, como parte de cortes para las mezclas en otras D. O. de Burdeos, justamente para aportar color y extracto al vino. 

España, en la Ribera del Duero y el Priorat, ha adoptado al malbec para ser complemento muy importante de vidueños como el tinta de toro, el garnacha o el cariñena. 

La verdad es que suelos muy pobres y climas muy calurosos conforman el ecosistema ideal donde esta variedad se siente cómoda y a sus anchas. 

Argentina ha hecho del malbec su estandarte y es su principal país productor en el mundo. 

En el siglo XIX llegó a los desiertos de Mendoza, en Argentina, y se aclimató perfectamente. Al pie de la cordillera crece y madura dicen, mejor que en su tierra natal. Cepa noble y fuerte, en pagos de todas las extensas 141.000 Ha. que comprenden sus viñedos y en altitudes que van de los 500 a los 1000 y tantos metros sobre el nivel del mar y donde existen importantes amplitudes térmicas entre el día y la noche, el malbec se desarrolla y crece de verdad sin mayor preocupación. 

El malbec, con cuidados mínimos, hace posible resultados por lo general bastante aceptables y correctos. 

En fin, cepa amigable, diferente y versátil a la hora de comer, siempre bien dispuesta y lista para todo. ¡Salud! 

vladimirviloria@gmail.com

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