Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

jueves, 12 de febrero de 2015

En tiempos de incertidumbre o turbulentos, no se reúna a comer con quienes han perdido hace rato el apetito o sienten ansioso placer en arruinar el suyo. En tiempo difíciles a lo que jamás hay que renunciar (enseñaba mi tutor Jean Huteau en los años que, en economía, “llaman décadas perdidas”) es al disfrute y las ganas.Por naturaleza, la gente de la gastronomía, los vinos y los tragos son personas optimistas

¿Antidepresivos?: mejor lentejas y estofados

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En tiempos de incertidumbre o turbulentos, no se reúna a comer con quienes han perdido hace rato el apetito o sienten ansioso placer en arruinar el suyo.
En tiempo difíciles a lo que jamás hay que renunciar (enseñaba mi tutor Jean Huteau en los años que, en economía, “llaman décadas perdidas”) es al disfrute y las ganas.
Por naturaleza, la gente de la gastronomía, los vinos y los tragos son personas optimistas. En cambio, pesimistas son los especialistas en números que llegaron a la mesa y el bar para hacer fortunas rápido, y algunos de mis amigos economistas. Especialmente los que se educaron en la universidad a golpe de hot-dogs y hamburguesas. Por lagunas en su formación, ante cada crisis toman antidepresivos en lugar de estofados o platos de lentejas.

I
A la hora de almorzar fuera de la oficina lo más sensato hoy es evitar la fama. “La señora fama, que siempre  fue caprichosa y esquiva, frecuenta los sitios especializados en presentar cuentas de escándalo, a cambio de ofrecerle la sonrisa y el abrazo del chef. La gloria los abraza, los apretuja, como si en lugar de ser unos eficientes artesanos fuesen unos artistas eximios”, razona J. M. Vilabella.
Si con quien va a almorzar le propone probar un sitio de novedad, asegúrese de que pagará él. Usted lo hará en la próxima, afirme con descaro.
La novedad no es lo mismo que la fama. El sitio puede ser engañosamente pequeño. Su atributo fundamental no reside en lo que ofrece y se ve, sino en lo que promete y cuentan las amigas del dueño, encargadas de promoverlo.
Ahora con Twitter, Facebook e Instagram los sitios de novedad se han disparado. Si recibe un mensaje afirmando que allí “se come divino” dele a la información la misma credibilidad que la experiencia la ha enseñado a otorgar hoy a las encuestas.

II      
Va creciendo una tendencia de la que ya nadie se avergüenza. Si el vino tiene un precio exagerado, el cliente huye. No regresa, y además lo cuenta. Los veteranos profesionales en el negocio saben que así son las cosas en tiempos turbulentos.
La clientela, así como hace ricos, también fabrica pobres. Aunque se hayan gastado una millonada en decoración y fama. O en copiar el nombre de un sitio famoso.

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