Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

viernes, 27 de febrero de 2015

No abundan los buenos recetarios de cocina venezolana.Memorias del fogón; 80 platos caseros venezolanos (Alfadil, Caracas, 2005) de Rubén Osorio Canales es una de las raras excepciones.

Tomado del blog "Lecturas, yantares y otros placeres"

Memorias del fogón


Memorias del fogón
Portada
No abundan los buenos recetarios de cocina venezolana. La mayoría presentan 
indicaciones imprecisas, o muestran desconocimiento de las técnicas culinarias básicas; 
otros nos presentan recetas inventadas que las más de las veces nada tienen que 
hacer con la cocina criolla, excepto que fueron desarrolladas en Venezuela; hay algunos 
que, además de desorden metodológico, nos dan en las recetas una lista de ingredientes 
que al final sobran o faltan.

Memorias del fogón; 80 platos caseros venezolanos (Alfadil, Caracas, 2005) 
de Rubén Osorio Canales es una de las raras excepciones. Nos presenta una selección 
de 80 platos de las diversas regiones de Venezuela, sin pretensiones ni complicaciones; 
como los explicaría cualquiera a sus amigos. De sólo leerlas se abre el apetito y provoca 
prepararlas. El libro es también un monumento a la amistad, por cuanto la mayoría 
proviene de amigos con quienes llegó a compartir entrañables momentos. Tal vez sea 
ahora difícil de encontrarlo en las librerías ya que fue publicado hace ya varios años, 
pero vale la pena buscar.

La casa editora nos indica en la contraportada:
En estas Memorias del fogón se reúnen aquellas recetas criollas y familiares que
representan el sabor más clásico de la cocina de nuestro país, tal y como las
recogió Rubén Osorio Canales en las casas y fogones donde le fueron obsequiadas.
Son 80 platos los que usted encontrará en este libro: platos que se pueden
 preparar en cualquier parte del mundo, con ingredientes de fácil obtención; platos 
que aun teniendo su correspondiente en otros países, se hicieron venezolanos desde 
hace mucho tiempo, gracias a nuestra sazón; platos con un carácter de cocina 
familiar casera, con sabores, olores y texturas, que hablan de Venezuela y de su gente.
Nos entrega el autor este legado testimonial y sentimental con la esperanza de que, 
siguiendo éstas mágicas fórmulas, la cocina vernácula vuelva a ocupar el puesto de 
honor que le corresponde en nuestra mesa cotidiana.
Rubén Osorio Canales
Autor
Loable esfuerzo el de Osorio Canales. Según connotados 
gastrónomos, el menú diario del venezolano se ha reducido a 15 platos, incluyendo 
la arepa, el cazabe, el arroz blanco y el plátano frito. Este empobrecimiento 
gastronómico se debe al ingreso de la mujer al mercado de trabajo en la década de 
los 50, el alto costo de vida y la preferencia por  productos de moda. Rubén Osorio 
ofrece continuar con esta aventura editorial de rescate de la culinaria criolla, 
entre ellas la edición comentada de Geografía gastronómica de Venezuela 
de Ramón David León. Larga vida dé Dios a Rubén y pueda continuar 
con sus planes. 

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