Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

domingo, 22 de febrero de 2015

La Leyenda de Zao Jun, el dios de la cocina

La Leyenda de Zao Jun, el dios de la cocina

Tomado del blog " cuadernoderetazos"

Cuenta la leyenda, que el dios chino Zao Shen , cuando era mortal se llamaba Zhang Lang (Piedra de carbón), se casó con Zao Ma, una mujer muy virtuosa, y fueron felices durante muchos años. Pero sucedió que un día, Zao Jun se enamoró perdidamente de una chica mas joven, hasta el punto, que abandonó su hogar y se fue a vivir con ella. Desde entonces la vida de Zao Jun fue de mal en peor, perseguido por la mala suerte fue perdiendo todo lo que tenía, hasta quedar finalmente solo, pobre y ciego.

Se encontraba en ese estado tan lamentable, tirado en la calle, cuando se le acercó una mujer que le ofreció algo para comer, un tazón de tallarines. Cuando Zao Jun los probó comenzó a llorar, la mujer le preguntó: ¿Por qué lloras? A lo que Zao Jun contestó: “No comía unos tallarines tan buenos desde que vivía con mi mujer” y empezó a contarle su desgraciada vida. Al terminar, fruto del arrepentimiento, se produjo un milagro, pues Zao Jun recuperó la vista y vio que la mujer que le había dado de comer no era otra que Zao Ma, su mujer, que nunca había dejado de quererlo.

Zao Jun sintió tanta pena por lo que había hecho, que se consumió en llamas. Su mujer quiso evitarlo, pero solamente pudo salvar del fuego una pierna, y es por esto que desde entonces a los atizadores del fuego se les llaman en china Zhang Lang Tûi.

Cuando Zao subió al Da Luo Tian o “cielo supremo” donde está sentado en su trono el Emperador Jade o Yuhuang Dadi,  administrador del cielo y tierra, lo convirtió en guardián de los hogares para asegurarles unidad y abundancia. Y  pasó a llamarse Zao Jun aunque muchos también le llaman Zao Wang, o Zao Wang Ye o Zao Shen.

El Emperador de Jade además le encargó que todos los años regresara al cielo el día 23 de la luna 12, para informarle de como se habían portado las familias. Una vez pasado el informe al Emperador Jade, Zao vuelve a la tierra montado en su caballo blanco, el día del Año Nuevo Lunar, con regalos y sobres rojos con dinero, dependiendo de lo bien o mal que se haya portado cada uno durante el año.  Considerado el dios de la cocina en el panteón chino es uno de los dioses autóctonos de su propia cultura, forma parte de los dioses domésticos, junto con el dios de la felicidad, el dios de la riqueza y algunos antepasados.

En las cocina china es habitual encontrar su imagen, acompañado de su esposa, para dar al hogar una predisposición favorable hacia la riqueza y protegerlo contra los kuei, o espíritus malignos que según una antigua leyenda china, causan carestía, enfermedades (peste, locura, etc.), e incluso la muerte y que son representados como esqueletos con cabeza zoomórfica.

La mitología China dice que Zao Shen informa una vez al mes sobre la conducta de las familias a las deidades locales (de la comunidad o vecindario, de la ciudad, etc.), el cumplimiento de las ofrendas y sobre lo que se ha hecho dentro de la cocina, ya que la alimentación para los chinos es muy importante.

Las familias chinas para acordarse de Zao Ju pegan un dibujo suyo en la cocina y el día de la partida queman palos de incienso y le ofrecen una comida con muchos dulces. Para que Zao hable bien ante el Emperador Jade las familias limpian y ordenan la casa, le juntan con miel en los labios y lo rocían de licor, y para acelerar su ascensión al cielo lo terminan quemado en la cocina y tirando tracas para que espantado corra más. Cada inicio del nuevo año, la figura de Zao Shen deidad de la cocina, será reemplazada por una nueva, los cocineros tradicionales, al comenzar su labores, dirigen su mirada hacia la imagen y piden la protección y el favor de una buena cocina.

Las historias que recojo no se si son las originales… son traídas a este cuaderno desde internet. Y, aunque trato de contrastarlas y buscar la fuente original, es imposible…  esta historia la he copiado del curso de Gustavo Jiménez Mora sobre Cocina y gastronomía china.

Amy Tan dedica una de sus novelas a la esposa de este  Dios:   “La esposa del Dios del fuego”.

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