Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

viernes, 30 de agosto de 2013

El monumento a Taguanes, en el municipio Tinaquillo, es el icono de una de las guerras libradas por el Libertador Simón Bolívar durante la llamada Campaña Admirable, pero son muchas las personas e instituciones que contribuyen al progreso y desarrollo de dicho Municipio, una de estas personas que se ha dado a conocer en Tinaquillo, por sus 20 años destacándose en su arte culinario, junto a toda su familia, es la señora Leyla Margarita de Cisneros, quien durante todos los fines de semana del año, se dedica a deleitar el paladar de propios y visitantes con sus suculentas hallacas navideñas.

Notitarde 27/08/2013 

Leyla de Cisneros: El secreto de la hallaca es una buena sazón


El monumento a Taguanes, en el municipio Tinaquillo, es el icono de una de las guerras libradas por el Libertador Simón Bolívar durante la llamada Campaña Admirable, pero también es símbolo de esta pujante zona industrial del estado Cojedes que experimenta un acelerado desarrollo, gracias al trabajo, tesón, constancia y amor de su gente por esta ciudad, segunda en importancia en la entidad llanera.

Pero son muchas las personas e instituciones que contribuyen al progreso y desarrollo de Tinaquillo, que hoy son queridos y respetados por su labor en pro del gentilicio y la identidad propia de una región.

Una de estas personas, junto al icono de la Batalla de Taguanes que se ha dado a conocer en Tinaquillo, por sus 20 años destacándose en su arte culinario, junto a toda su familia, es la señora Leyla Margarita de Cisneros, quien durante todos los fines de semana del año, se dedica a deleitar el paladar de propios y visitantes con sus suculentas hallacas navideñas.

Nativa de esta ciudad, residenciada en el sector Candelaria I, casada el 15 de diciembre de 1983 con el señor Rafael Cisneros, unión de la cual nacieron cuatro hijos (3 varones y una hembra), es el grupo familiar que todos los fines de semana trabaja para fabricar el tan ansiado acompañante del tradicional plato navideño venezolano.

“Para hacer hallacas hay que tener una buena sazón, trabajarlas con cariño y no negarles nada”, expresó Leyla al preguntarle dónde estaba el secreto de la buena hallaca.

Considera que aparte de unos buenos ingredientes, es importante hablarles a las hallacas durante su preparación, porque “…desde el onoto, hasta el ajo deben ser de buena calidad”.

Confiesa que un buen color y bonitos adornos hacen de esta comida, una mejor impresión ante la vista de quien la degusta. Leyla de Cisneros, sin sube-stimar las hallacas de otras regiones, define las suyas como “criollitas”, sin faltarle ningún ingrediente.

Aunque afirma que lleva más de 20 años haciendo para la gente de Tinaquillo, San Carlos, Maracay y Valencia, este plato venezolano, revela que por más de dos décadas no ha dejado de hacerlas los fines de semana, aunque los días más fuertes son los decembrinos, que hasta el día 24 reciben al Niño Jesús preparando hallacas.

“El cliente es quien define nuestro ritmo de trabajo, porque al hacer el pedido no puedo decirle que no, sea a la hora que sea”, dijo.

Leyla es la líder al iniciar la jornada de fabricación, es quien da las instrucciones para la preparación, junto a su esposo Rafael, sus hijos, Laura, Mauricio, Junior, Manuel, Toto y su nieta mayor Leyla Eliet Cisneros. También contrata dos personas ajenas al grupo familiar que sirven de apoyo para agilizar el trabajo. Todos en familia y como una sola empresa, elabo-ran de 250 a 300 hallacas a un precio módico “por ahora” de 25 bolívares.

Los encargos en el mes de diciembre llegan a más de 3.000 unidades, en todas sus varie- dades: normales, pollo, quinchoncho y bollos. Otra modalidad de preparar comidas en diciembre es el tradicional pernil, pero en vez de horneado, se hace a la leña.

Confiesa que la escasez de los productos, le ha afectado en la elaboración de sus hallacas, viéndose obligados a viajar a la ciudad de Caracas en búsqueda de los ingredientes.

Son tantos años preparan- do hallacas que en la familia Cisneros ya no se come este plato, dijo entre risas nuestra entrevistada, quien reconoció que sólo una sirve para comprobar el control de calidad.

No dudó en afirmar, que la sazón de una hallaca tiene su secreto: cariño, esmero, dedicación y paciencia, porque cada ingrediente no puede ir de manera desordenada, sino cada uno en su justo lugar.

“Todo tipo de trabajo que uno hace con cariño, dedicación y esmero, es el ingrediente ideal para salir hacia adelante”, fue el mensaje que Leyla de Cisneros les hace a aquellas personas que deseen hacer algo por nuestro estado y por Venezuela.

Las hallacas navideñas de la señora Leyla en Tinaquillo, son como la gaita en el Zulia, se disfrutan durante todo el año. Por ello fuimos los encargados de degustarlas para medir el control de calidad, acompañada de un buen casabe y una taza de café, y así ordenar su salida rumbo al paladar de sus clientes.

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