Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

miércoles, 28 de agosto de 2013

¡Y es que no hay nada como la cocina de una madre! No tienen ninguna estrella Michelín, ni falta que les hace, pero saben preparar recetas que podrían competir con las de cualquier gran chef. ¿Será que tienen poderes gastronómicos ocultos? El secreto está en emplear tiempo, paciencia y mucho cariño... o, al menos, eso dicen.

La cocina de mi madre

BEATRIZ NOGAL   01-05-2011 - 

La cocina de mi madre
                                           La cocina de mi madre- (GETTY IMAGES)
¡Y es que no hay nada como la cocina de una madre! No tienen ninguna estrella Michelín, ni falta que les hace, pero saben preparar recetas que podrían competir con las de cualquier gran chef. ¿Será que tienen poderes gastronómicos ocultos? El secreto está en emplear tiempo, paciencia y mucho cariño... o, al menos, eso dicen.
Cuando el periodista Iñaki Gabilondo se enteró de que íbamos a hablar de "la cocina de nuestras madres" en el "A vivir" nos confesó que siempre siente una profunda emoción cuando recuerda las natillas con bizcocho que hacía su "ama", todo un regalo en forma de golosina. Juan Luis Cano, uno de los integrantes de Gomaespuma, nos contó que su madre hace unas judías con liebre que quitan las penas (por cierto, hubo que llamarla para aclararle que antes hay que pelar y limpiar al pobre animalillo), o Joan Roca, chef de El Celler de Can Roca (tres estrellas Michelín) reconoció que muere por el arroz a la cazuela de su madre.
La verdad es que se le saltan a uno las lágrimas al recordar, por ejemplo, el olor de los guisos o postres que nos preparaban cuando éramos niños. Hoy, sentados a la mesa, viajaremos en el túnel del tiempo hasta nuestra infancia. Los sabores y aromas son eficaces potenciadores de la memoria, el efecto que el alimento ejerce en las papilas gustativas y en el olfato la activa provocando un retroceso en el tiempo y despertando nuestras emociones. Con el paso de los años a menudo se desvanece el recuerdo real y sobrevive el emocional, el que nos hace pensar que las croquetas de nuestra madre son las mejores del mundo.
Su poderío culinario les hace preparar unas croquetas que no tienen competencia... ¿Quién puede igualar aquellos deliciosos macarrones que manchaban de churretones de tomate nuestras blancas camisas de la infancia? ¿O esas revitalizantes lentejas con chorizo que le quitan a uno el dolor de cabeza a causa de la subida de la hipoteca?
Si además el día está nublado, tienes carencias afectivas o tu novio/a se ha pirado sin dejar rastro, nada como un plato rotundo de esos que saben hacer las madres. ¡Ah! Y por cierto, no olvides eltupper.

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