Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

sábado, 16 de noviembre de 2013

"Estos proyectos colocan a Venezuela a la par del primer mundo"

Central El Palmar fue reconocido por su gestión ambiental

Es el único azucarero del país que controla sus emisiones

EL UNIVERSAL
martes 12 de noviembre de 2013 
El central azucarero El Palmar, ubicado en la población de San Mateo, Estado Aragua, fue reconocido por su responsable gestión ambiental, por ser el único central en Venezuela con un efectivo control de emisiones atmosféricas, con el que garantiza la calidad del aire circundante y evita agentes contaminantes para el ambiente y para la salud de la comunidad.

Entre los reconocimientos recibidos está el de Cumplimiento en Requisitos Legales Ambientales de la Cámara de Industriales de Carabobo y el premio de Sustentabilidad Ambiental Henri Pittier de la Cámara de Industriales de Aragua, ambos por el desarrollo de estrategias de educación y cultura ambiental entre sus trabajadores y comunidades aledañas, así como la utilización en sus procesos, de elementos no degradables del medio ambiente, acompañado del cumplimiento del marco legal vigente en materia ambiental.

Haymar Da Silva, coordinadora de Higiene, Ambiente y Servicios Generales de El Palmar, la empresa cuenta con un sistema de lavado de gases o scrubbers, que remueven las partículas o gases que se originan de la quema del bagazo y que al trasladarlas a la laguna de sedimentación de cenizas, contentivo de un circuito cerrado de agua de lavado, producen un abono orgánico que se comercializa como Ferbiplant.

El Palmar también se esmera en hacer un buen manejo de los desechos peligrosos como baterías, lámparas de mercurio, guantes de lubricantes, entre otros, al separarlos de la basura común y almacenarlos hasta su disposición final. Igual ocurre con los desechos patológicos del servicio médico, los cuales son separados y almacenados.

Según explica Da Silva, El Palmar lleva a cabo un proceso de reciclaje de todos los desechos que se generan en el departamento de envase como papel, plástico y cartón, evitando mezclarlos con la basura común. A su vez, se recicla el papel generado en áreas administrativas y para evitar que el papel que se utiliza en las oficinas se mezcle con otros desechos, la empresa ha dispuesto en todas sus oficinas, unas prácticas papeleras ecológicas.

Planta de desalinización criolla

Universidad Simón Bolívar premió al ingeniero Raúl González Acuña

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El diseño permite transformar el agua de mar en potable CORTESÍA
DANIEL GONZÁLEZ CAPPA |  EL UNIVERSAL
martes 12 de noviembre de 2013  
Raúl González Acuña es como un alquimista. Es capaz de convertir el agua de mar en potable, un proyecto que le ha valido premios nacionales e internacionales.

Egresado como ingeniero mecánico de la Universidad Simón Bolívar (USB), González Acuña encontró un nicho poco explorado en su país natal: el poder de la energía solar.

Basado en ello se propuso, junto a sus dos tutores académicos, Hernán Díaz y Pedro Pieretti, la construcción de una planta solar capaz de desalinizar el agua del mar para convertirla en apta para el consumo humano con el objetivo de beneficiar a las comunidades remotas que poseen poco acceso al vital líquido.

Otras plantas desalinizadoras consumen muchos combustibles fósiles, como gasolina y diesel, liberando gases de efecto invernadero y contribuyendo al cambio climático.

Para ello, González Acuña tuvo que diseñar un prototipo de la planta con capacidad para 25 litros de agua junto a un modelo que simulara condiciones climáticas. No fue tan fácil, relata el ingeniero.

Pero desde que empezó el proyecto, en 2007, hasta ahora, la constancia le ha hecho valer varios reconocimientos. Los más destacados: un premio en la División de la Energía Solar de la Sociedad Americana de Ingenieros Mecánicos en 2011; y un pase en la IV edición de los Premios Anuales del Programa de Posgrado de Ingeniería Mecánica de la USB, entregados el pasado mes de octubre.

Por efecto del sol

La planta prototipo diseñada por González Acuña posee tres componentes: un condensador, un colector solar y un humidificador o evaporador. 

El colector solar captura la energía del sol gracias a sus placas de cobre, que ayudan a calentar el agua almacenada. Cuando el líquido está considerablemente caliente, el evaporador rocía el líquido, liberando vapor.

Este vapor va a pasar finalmente al condensador, que va a enfríar el aire hasta condensarlo. Al igual que ocurre con un refresco que se deja fuera de la nevera, se formarán gotitas de agua que se irán recolectando. El resultado es agua completamente potable.

La idea de González Acuña es que las mismas comunidades tengan sus propias plantas de desalinización solar.

El proyecto podría beneficiar hasta 1,6 millones de personas que viven con acceso directo al mar. Muchas de ellas tienen grandes dificultades para obtener agua potable.

El sueño de González Acuña: llevar su emprendimiento a escalas industriales. Ya hay empresas que lo hacen en todo el mundo. "Este proyecto coloca a Venezuela a la par del primer mundo", concluye el ingeniero.

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