Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

viernes, 1 de noviembre de 2013

América latina, tierra natal del árbol de cacao, quedó rezagada con relación a Europa en la fabricación del chocolate pero va camino de convertirse en un polo creativo apostando por la calidad, asegura José Ramón Castillo, uno de los chocolateros más destacados de la región.

Salón Internacional del Chocolate

Latinoamérica tiene el potencial para explotar el chocolate

Según el chef José Rafael Castillo, uno de los chocolateros más destacados de la región, para ocupar el lugar que se merece en el mercado mundial del chocolate, América latina debe apostar a valorizar la producción de chocolate monovarietal, aprovechando la riqueza y la calidad de sus cacaos.

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Países latinos están empezando a repuntar en el sector (cortesía)
EL UNIVERSAL
jueves 31 de octubre de 2013 
París.- América latina, tierra natal del árbol de cacao, quedó rezagada con relación a Europa en la fabricación del chocolate pero va camino de convertirse en un polo creativo apostando por la calidad, asegura José Ramón Castillo, uno de los chocolateros más destacados de la región.

"Cuando despertemos, y ya nos estamos moviendo, va a ser un boom, porque la gente va a empezar a apreciar nuestra calidad y riqueza", dijo Castillo este jueves en entrevista con AFP en París, donde asiste al Salón Internacional del Chocolate.

Castillo fundó en 2006 la chocolatería "Qué Bo!" en la capital mexicana y anima desde 2008 un espacio dedicado a ese producto en el canal de televisión Gourmet difundido por cable a todo el continente.

Frente a un público de profesionales y curiosos que degustaron el resultado, Castillo mostró en vivo en París cómo fusionar chocolate clásico con sabores muy mexicanos como el mango, el mezcal o la sal de gusano.

Según el chef, para ocupar el lugar que se merece en el mercado mundial del chocolate, América latina debe apostar a valorizar la producción de chocolate monovarietal, aprovechando la riqueza y la calidad de sus cacaos.

El xocolatl (en idioma náhuatl hablado en el México precolombino) era la bebida amarga que los conquistadores españoles llevaron de regreso a Europa, donde le agregaron azúcar y leche para hacer la bebida que hoy conocemos.

El chocolate en barra se desarrolla en el siglo XIX, tras extenderse el cultivo a otras zonas tropicales del planeta, sobre todo África, actualmente principal productor (75%), pero también el sudeste asiático (13%).

Brasil ocupaba hasta los años 1980 el segundo lugar en la producción mundial de cacao, pero una devastadora plaga la redujo a 4%, aunque sigue siendo el principal productor de América latina, seguido por Ecuador, que de número uno mundial en el siglo XIX pasó a 3% en 2011, conservando una alta calidad.

Por su parte, Colombia desarrolló hace una década un proyecto para canjear plantíos ilícitos por cacao, idea que también interesa a Perú. La producción venezolana también es apreciada por su aroma.

Una de las dificultades que tiene México, dice Castillo, es la moniliasis, una plaga provocada por un hongo de proliferación reciente.

En París, los International Cocoa Awards premiaron el miércoles variedades de productores de cacao de Perú, Bolivia, Venezuela, Trinidad y Tobago, República Dominicana, Costa Rica y Honduras.

Europa importa todo el cacao que utiliza para fabricar el mejor chocolate del mundo. Nada impide que América latina desarrolle a su vez la calidad del producto final, ya que además gracias a la raíz histórica precolombina tiene buena parte del marketing hecho.

"Países como Ecuador, Brasil, Colombia, Venezuela y Perú están empezando a repuntar en la producción, con coberturas de excelente calidad, al igual que la de México", explica Castillo.

La ventaja de Europa radica según él en la tecnología y las máquinas de elaboración de que dispone: costosas refinadoras, tostadoras, ponchadoras y batidoras.

Sin embargo, "nosotros tenemos excelentes cacaos" y apostando a su pureza América latina es capaz de hacerse el lugar que le corresponde en el mercado mundial.

"Gracias a estas coberturas monovarietales vamos a tener una calidad máxima, sin mezclas. Con eso se puede obtener un perfume mucho más floral, o más amargo o más suntuoso o algunos otros aromas".

"Europa, que toma un poco de acá, otro de allá, y otro de África, lo junta, lo fermenta de una forma, lo tuesta de otra, lo poncha...y así aparece una calidad increíble de chocolate". Para tener buen chocolate se necesitan los dos elementos: excelente cacao de origen y buena calidad de fabricación.

"Yo como chocolatero no solamente me dedico a fundir el chocolate y hacer un bombón o una pieza artística sino que también me meto en el campo", asegura Castillo.

"Me gusta ver la parte de hibridación y clonación, todo el proceso de las fermentaciones, para tener una sequedad de 5% en el grano que dará un chocolate de cobertura de gran calidad".

Castillo es el único chocolatero de América latina citado en la edición 2014 del "Guide des croqueurs de chocolat" publicado este jueves en Francia. Además de su programa en el Gourmet, anima en México un centro de formación que cada tres meses acepta a cinco jóvenes adultos mexicanos y cinco extranjeros para que se formen en chocolatería.

Ramon Morató, responsable de la Chocolate Academy de España, coincide en que América latina "está creciendo muchísimo con profesionales en cocina y pastelería, que se están formando por todo el mundo".

Insiste en que la estrategia es apostar a valorizar la raíz local. "Hoy el mundo es a la vez global y muy arraigado a sus raíces. Es muy importante que sea así: aprendiendo técnicas de todo el mundo, pero utilizando productos locales". 

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