Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

lunes, 16 de septiembre de 2013

La textura y el sabor de la masa del cachito, así como los rellenos con los que se ofrece, resultaron un éxito en Montreal. ¿La prueba? Apenas siete meses después de la inauguración de Cachitos, la panadería que María Liliana Madriz y Carmen Lanza abrieron en la ciudad de la provincia de Québec, en Canadá, para ofrecer el manjar, acompañado con otros sabores venezolanos, la guía 100 boutiques Gourmandez à Montréal, editada por Infopresse, ofreció una excelente reseña sobre el local y su especialidad.

El cachito conquistó Montreal

“A los venezolanos que viven en Montreal les encanta venir a comer cachitos"
“A los venezolanos que viven en Montreal les encanta venir a comer cachitos"
¿Los rellenos? Gusta mucho el clásico, de jamón, así como el de queso

La textura y el sabor de la masa del cachito, así como los rellenos con los que se ofrece, resultaron un éxito en Montreal. ¿La prueba? Apenas siete meses después de la inauguración de Cachitos, la panadería que María Liliana Madriz y Carmen Lanza abrieron en la ciudad de la provincia de Québec, en Canadá, para  ofrecer el manjar, acompañado con otros sabores venezolanos, la guía 100 boutiques Gourmandez à Montréal, editada por Infopresse, ofreció una excelente reseña sobre el local y su especialidad.
“A los venezolanos que viven en Montreal les encanta venir a comer cachitos, es de esperarse; lo que verdaderamente nos sorprende es la aceptación que ha tenido el pan entre los canadienses”, dice Lanza, segura de que parte del éxito se debe al gusto de la población local por los sándwiches a la hora del almuerzo. “Lo ofrecemos solo, con café, acompañado con ensaladas e incluso como segundo plato después de una crema de auyama, o como primero, antes de un tres leches, preparaciones que también gustan mucho”, agrega la socia de Madriz, quien reconoce que el golfeado no ha tenido la misma suerte.
¿Los rellenos? Gusta mucho el clásico, de jamón, así como el de queso –parecido al paisa criollo y elaborado para la casa por un quesero colombiano–, y la combinación de ambos ingredientes. Pero también han ganado seguidores el de ricotta, parmesano y espinaca; el de chorizo español; el de salmón ahumado, alcaparras y queso crema, que también se combina con pavo; y los dulces: guayaba y queso, y chocolate con praliné.
Madriz tenía 14 años viviendo en Canadá cuando le ofreció a Lanza, que llevaba cuatro, asociarse para  abrir la panadería y vender cachitos. Los esposos de ambas –Rubén Ferrer y Leandro Agostino, a los que une además el gusto por la música venezolana, uno toca arpa y el otro cuatro– estuvieron de acuerdo y una vez tomada la decisión los cuatro tomaron un curso de panadería artesanal en Montreal. Después, las socias se trasladaron a Caracas para aprender en Danubio cómo se hacían los cachitos.
“Desde que pensé por primera vez en abrir un negocio los cachitos estaban en mis planes; siempre creí en esos panes nuestros”, afirma  Madriz, quien como Lanza –que confiesa haberse enamorado del plan desde el primer día en que Madriz la invitó a convertirse en su socia– agradece el impulso que le han dado otros venezolanos que viven en Canadá. “Traen a todo el mundo”, dicen orgullosas, antes de revelar que más de un empresario estadounidense ha mostrado interés por el negocio. “Nuestro sueño es que el cachito llegue a todo el mundo, de la misma manera que lo hicieron los tacos mexicanos”.
La oferta del local no deja por fuera los productos de temporada –el pan de jamón, que se comienza a ofrecer el primero de octubre– ni especialidades por encargo, como el bienmesabe o las tartaletas de limón y parchita. Pero el mejor compañero de la estrella del local, el cachito, es el café. El especial de la casa es el “cafechito”: abajo leche condensada, en el medio capuccino y arriba más leche condensada. “Tres niveles de placer aderezados con polvo de cacao”.

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