Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

sábado, 7 de junio de 2014

Cacao y whisky en armonía Las casas Franceschi y Buchanan's realizaron una cata con sabores inéditos

Cacao y whisky en armonía

Las casas Franceschi y Buchanan's realizaron una cata con sabores inéditos

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GIULIANA CHIAPPE |  EL UNIVERSAL
sábado 7 de junio de 2014  12:00 AM
En una cata de chocolate, la clave es jugar con el trocito que entra en la boca. Derretirlo lentamente, paseándolo entre la lengua y el paladar. Y no morderlo jamás.

Sólo así pueden sentirse todas las notas que componen el sabor del cacao hecho chocolate y que no sólo revelan el adn particular de cada cepa, sino también la historia del cultivo, capturando incluso aromas de la tierra. Y permiten al catador atento, descubrir las diferencias entre el cacao criollo y el trinitario.

Como si no fueran suficientes todas estas sensaciones, si al chocolate derretido se le agrega un destilado el sabor que resulta en boca es inédito y explosivo. Así lo comprobaron dos casas centenarias, la venezolana Franceschi y la escocesa Buchanan's, en una cata en la que cada uno aportó tres de sus mejores productos. De Franceschi se degustó su cepa de origen trinitario Carenero y las de origen criollo Choroní y Canoabo que armonizaron respectivamente con tres etiquetas Buchanan's: Master, 18 años y Red Seal.

La degustación conjunta fue dirigida por Claudia Franceschi, de Chocolates Franceschi, casa de origen pariano que desde 1860 cultivan cacao y que se ha dedicado al rescate de cepas olvidadas, y por Omar Obregón, embajador de la casa Buchanan's en Venezuela.

En esta cata -que se puede replicar en privado- se involucran varios sentidos. Las tabletas de chocolate se dividen en pequeños pedazos y, al hacerlo, debe sonar un "clac" seco, que revela su frescura. A continuación deben apreciarse los colores del chocolate -que pueden ser más o menos oscuros según su cepa- y del whisky, cuyo tono ámbar depende de las barricas y las destilerías de las que proviene. También es pertinente observar si el destilado, al voltear un poco la copa, deja una estela, lo que revela que tiene cuerpo.

Enseguida interviene la nariz. Hay que oler el chocolate y el whisky, intentando apreciar las sutilezas de sus aromas. Puede haber notas de miel, de ahumado, de frutas secas.

Al final, llegan los sabores: se derrite el chocolate en boca y, cuando casi se ha disuelto, se bebe un pequeño trago puro del escocés escogido. La fusión de sabores que se crea es muy particular. Una prueba de que el éxito del cacao no se limita a los destilados caribeños, como el ron. El whisky añejo también acepta sus coqueteos.

"Somos el país con mayor variedad de cacao, especialmente del codiciado criollo, de semilla blanca, que representa sólo 0,1 % de la producción mundial. Del cacao criollo tenemos más de 30 variedades. Nuestro cacao sí es el mejor del mundo", sentencia Franceschi. Y esa suerte hay que disfrutarla.

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