Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

viernes, 26 de julio de 2013

Tradición y poesía. Fábula y memoria. Eso es, sin duda, la cocina, la real cocina cotidiana y hogareña.

VIERNES, JUNIO 21, 2013


Soñar la cocina

A propósito de los recuerdos de alimentos y cocina convocados recientemente en este espacio, un amigo mencionó a Bachelard. Su asociación me trajo a la memoria unas líneas del francés que me parecen útiles y luminosas, a la hora de abogar por la presencia de la cocina en nuestra formación. En ellas se pondera el valor de la cocina, no sólo como espacio para la educación sensorial de los niños, sino también como fuente de fantasías y de sueños.

Creo que esa hermosa idea de Bachelard posee un enorme valor explicativo acerca del vínculo entre imaginación y cocina. Además de soñar con la masa que se convierte en pan, también es posible imaginársela transformada en un manjar distinto, y lograr que ese milagro se produzca en vigilia.

Tradición y poesía. Fábula y memoria. Eso es, sin duda, la cocina, la real cocina cotidiana y hogareña.

Tiene la palabra Bachelard:

“Apartar al niño de la cocina es condenarlo a un exilio que lo aleja de sueños que no conocerá jamás. Los valores oníricos de los alimentos se activan siguiendo su preparación. Cuando estudiemos los sueños de la casa natal veremos la persistencia de los sueños de la cocina. Estos sueños se hunden en un remoto arcaísmo. ¡Feliz el hombre que, de niño, ´rondó alrededor´del ama de casa!”.


(Gaston Bachelard. La tierra y los ensueños de la voluntad)

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