Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

sábado, 26 de abril de 2014

La gastronomía española no fuese la misma sin el aporte de la epicurea y dionisíaca Galicia. Pueblo hedonista, pero disciplinado y laborioso su tierra, sus Rías y su mar, amén de la sabiduría y el sabor de sus fogones, hace posible una de las certezas más claras del placer de comer y beber. DE DONDE SALIO MANUEL FRAGA IRIBARNE, EL MAGO QUE PUSO A ANDAR EL MILAGRO DEL TURISMO, LA GASTRONOMIA Y LA HOSTELERIA ESPAÑOLA...

CARPE VINUM

Esfuerzo de los Massi, los adictos al Albariño ya tenemos una excusa para saludar la alegría

VLADIMIR VILORIA |  EL UNIVERSAL
sábado 26 de abril de 2014  12:00 AM
Fillaboa
La gastronomía española no fuese la misma sin el aporte de la epicurea y dionisíaca Galicia. Pueblo hedonista, pero disciplinado y laborioso su tierra, sus Rías y su mar, amén de la sabiduría y el sabor de sus fogones, hace posible una de las certezas más claras del placer de comer y beber. 

¿Quién no ha caído de rodillas, por ejemplo, ante la voluptuosidad gallega de percebes, almejas, navajas -todo un vicio-, bogavantes, berberechos, ostras, vieras, cangrejos o centollas? Eso, sin contar la delicadeza de un buen pulpo a feira, o de chorizos como el ceboleiro o el A Coruña o el ouzande de Bandeira, en Pontevedra, deliciosamente ahumado, entre tantas otras maravillas excusa para otros textos, y que no serían lo mismo si no fuesen regadas por ribeiros, blancos o tintos -hoy reivindicados por la emergente Mencía-, o por los siempre cumplidores albariños, donde por cierto destacan las etiquetas Fillaboa, hoy posibles en Venezuela.

Fillaboa es, también, hablar de la Galicia más auténtica, referirse a todo un clásico de la viticultura en las Rías Baixas, y a uno de los blancos más queridos de la región. Artesana y moderna, la casa es la más extensa de Pontevedra con 70 Has. de viñedo, cultivado en parrales y espalderas, muy marcados por el clima atlántico. Once pagos componen Fillaboa: Monte Alto, Vía, Terneros, Castro, Socalcos, Antigua, Miño, Eucalipto, Río, Carasol y Las Nieves. Cada pago es manejado especialmente según las peculiaridades del suelo y la edad de las parras. La uva cosechada en cada parcela, es destinada a vinos en particular.

Por lo pronto ya tenemos dos etiquetas en el mercado. El Fillaboa Albariño Selección Finca Monte Alto 2011, una especial producción de apenas 15 mil frascos. Inimitable, es elaborado exclusivamente a partir de uvas cosechadas del viñedo Monte Alto y trasegado en diciembre para luego permanecer, por nueve meses, en contacto con sus lías. Deliciosamente maduro e intenso, su nariz es pura fruta con recuerdos a manzana y notas cítricas. Es untuoso, filoso, cítrico y muy persistente. Un rico manjar. Así, el Fillaboa Albariño 2012 se entrega franco, balanceado y fresco, con rica acidez, agradable intensidad en nariz y una lograda persistencia. Delicioso. 

Esfuerzo plausible de los hermanos Masi, los adictos al Albariño ya tenemos otra buena excusa para saludar la alegría, cada vez más escurridiza en esta deprimida Tierra de Gracia. ¡Salud! 

vladimirviloria@gmail.com

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