Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

martes, 10 de marzo de 2015

Los delantales de camarero se convirtieron en faldas y los platos en bolsos, como eco de la brasserie que el modisto Karl Lagerfeld recreó en la Semana de la Moda de París para presentar su colección de pr t-à-porterotoño-invierno. "Quería algo muy, muy francés y ¿qué es más francés que una brasserie'?", se preguntó sobre este tipo de establecimiento hostelero el alemán, director artístico de esta casa fundada en París.

Hizo su desfile en una brasserie

El desayuno más glamoroso de París fue el de Chanel

Karl Lagerferld no defraudó las expectativas de quienes esperaban una colección elegante.

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Chanel se basó en la sobriedad de siempre (AP)
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EL UNIVERSAL
martes 10 de marzo de 2015  11:59 AM
París.- Los delantales de camarero se convirtieron en faldas y los platos en bolsos, como eco de la brasserie que el modisto Karl Lagerfeld recreó en la Semana de la Moda de París para presentar su colección de pr t-à-porterotoño-invierno.

"Quería algo muy, muy francés y ¿qué es más francés que una brasserie'?", se preguntó sobre este tipo de establecimiento hostelero el alemán, director artístico de esta casa fundada en París.

La Brasserie Gabrielle, en honor al nombre de la fundadora, abrió sus puertas en el interior del Grand Palais. Las mesas estaban dispuestas a la espera de comensales, las barras estaban equipadas con croissants o huevos cocidos y ejemplares de The New York Times y Le Monde colgaban de los percheros a disposición de la clientela, reseñó Efe.

Un arsenal de camareros ataviados con un largo delantal, camisa blanca, pajarita y chaleco negro se revolvía junto a las máquinas de café y circulaba con bandejas por la sala, para servir tanto desayunos como champán al público que entraba en el espacio.

En la propuesta textil, quizá lo más representativo de este universo fueron las faldas, que se anudaron como un delantal, dejando la parte trasera abierta, sobre unos leggings o sobre otra falda.

"Cuento con gente genial a mi alrededor, pero diseño yo mismo cada prenda porque si no, me aburro", declaró el modisto octogenario que, firmando ocho colecciones anuales de Chanel, parece seguir teniendo una creatividad inagotable.

Fuente de esa imaginación fueron tanto el voluminoso origami acolchado de formas cuadradas que recubrió las mangas, o las cazadoras enteras, convirtiéndolas en una especie de armadura.

Las parkas bordadas con brillos son la prenda del invierno, en una bocanada de aires deportivos refinados, que convivieron sobre la pasarela con unas clásicas faldas de tubo en tweed y unos zapatos beige de tacón medio y puntera negra en pico, abiertos en el talón.

Los accesorios son otro de los rincones estrella de la casa. En esta ocasión se incorporó un modelo de bolso cubierto por platos blancos de postre y otro que simulaba la carta del restaurante.

Lo que parecía un jersey anudado al cuello se reveló en la espalda como una mochila y las figuras circulares metálicas configuraron collares, brazaletes y cinturones. 

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