Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

lunes, 27 de julio de 2015

No deja de sorprender que en nuestro país se hayan escrito libros sobre Bolívar ecologista o socialista y no se haya escrito una historia de la arepa. Más aún si consideramos que Perú de Lacroix dejó constancia de cuánto le gustaban al Libertador. Viene el libro de Miguel Dorta ¡Viva la Arepa!, publciado por Editorial Alfa, a llenar ese vacío

Editorial Alfa presenta "¡Viva la arepa!"

Se trata de una investigación en la que se reconstruye el consumo de este pan de maíz.

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"¡Viva la arepa!" es una acuciosa investigación sobre el tradicional alimento (Cortesía)
EL UNIVERSAL
jueves 23 de abril de 2015  06:10 PM
Desde el siglo XIX, la arepa ha igualado la mesa del pobre y del pudiente, hasta convertirse en un plato consumido en toda Venezuela. A pesar de las transformaciones de la modernidad, la arepa sigue siendo considerada el pan por antonomasia de los venezolanos. "No existe ningún lugar donde no se mantenga este fenómeno que reposa fehacientemente en las cocinas de los hogares venezolanos". Si bien sabemos ahora que la comida es uno de los aspectos más resaltantes de aproximación a la cultura material, esta parte de nuestra historia se halló en la periferia académica durante muchos años. Este ensayo hace de la arepa venezolana objeto de estudio para la historia cultural y le otorga el tratamiento ilustrado que se merece: el de elemento esencial de la identidad y del imaginario social venezolano.

¡Viva la arepa!, sabor, memoria e imaginario social en Venezuela es una acuciosa investigación en la cual el autor reconstruye el consumo de este "pan de maíz" a la luz de un sinfín de variables: la económica, la alimentaria (desde el punto de vista nutricional), la producción agrícola y su posterior modernización. Desde sus orígenes prehispánicos, Dorta traza la compleja trayectoria que ha descrito este alimento desde que fue domesticado en los fogones coloniales hasta su industrialización y consumo masivo en el siglo XX, pasando por su presencia en el argot deportivo, el habla cotidiana, el cancionero popular y la cultura publicitaria.

Miguel Dorta es licenciado en Historia por la Universidad Central de Venezuela (2008), magíster en Historia Moderna y Contemporánea por el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora (México, 2014) y, actualmente, cursante del doctorado en Historia Moderna y Contemporánea en esa misma institución. Entre sus publicaciones, destaca como coautor en el libro El relato invariable. Independencia, mito y nación (2011), coordinado por Inés Quintero y publicado también por Editorial Alfa.

La historia de la arepa; por Pedro Correa Pérez

Por Prodavinci | 14 de junio, 2015

La historia de la arepa; por Pedro Correa Pérez 640
No deja de sorprender que en nuestro país se hayan escrito libros sobre Bolívar ecologista o socialista y no se haya escrito una historia de la arepa. Más aún si consideramos que Perú de Lacroix dejó constancia de cuánto le gustaban al Libertador. Viene el libro de Miguel Dorta ¡Viva la Arepa!, publciado por Editorial Alfa, a llenar ese vacío.
Si bien Tulio Febres Cordero y Mariano Picón Salas habían escrito sobre nuestro plato nacional, sus ensayos, aunque profundos, no son obras de largo aliento como la que ahora presenta Dorta.
Hay en el libro pistas sobre por qué la arepa ha tenido que esperar tanto para que su historia sea contada. La arepa ha tenido que superar ciertos prejuicios. Sorprende, como lector de hoy, descubrir que a lo largo de la colonia y el siglo XIX estuvo considerada parte vital de la alimentación solamente de los sectores más bajos de la sociedad y por eso era apodada “pan de pobre”, a pesar de que las fuentes evidencian que también formaba parte de la dieta de los grandes cacaos.
inter-vivalarepa.520.360Comienza el libro refiriendo una historia del maíz y de su importancia en las culturas originarias de América. Pero no sólo dentro del universo de mayas y aztecas, sino también para los ayamanes y los jirajaras en Venezuela, algo que se evidencia en Las Turas, una fiesta popular dedicada al maíz que todavía perdura en Falcón y Lara. También alude a cómo los españoles lidiaron con este nuevo cereal a su llegada a América: lo llamaron trigo de América, como una forma de hacerlo entrar sus cánones.
Es interesante descubrir cómo en la historia de la arepa se conjugan la permanencia y el cambio; el budare como adaptación del aripo indígena de barro; el aporte de la cultura africana con el pilón y sus cantos, y todos los esfuerzos desde el siglo XIX y XX para desarrollar procesos mecánicos para la elaboración de la harina de maíz, hasta llegar a la harina de maíz precocida y el tostiarepa, que permitieron la masificación de la arepa y el ajuste a los tiempos de la vida moderna.
Tantos esfuerzos de adaptación tecnológica sólo son explicables por el gusto que por las arepas hemos tenido los venezolanos.
La reflexión más sugestiva del libro quizás sea la de la arepa como artefacto cultural que, además, abre paso para que continúen investigaciones en ese sentido: preguntarnos cómo dejó de ser un simple plato gastronómico para convertirse en un elemento importante de la idiosincrasia del venezolano.
Piense en todas las cosas que asociamos con la arepa. El imaginario popular afirma que una arepita de manteca es el mejor regalo para mamá. En nuestro béisbol, un equipo celebra meterle nueve arepas al contrario. O cómo la palabra arepera pasó de designar a las mujeres que las vendían ambulantemente a nombrar a los establecimientos para su expendio que, por cierto, se han ido diseminando por el mundo (y donde no sólo se preparan arepas).
¡Viva la Arepa! es un bocado de una parte de nuestra historia que está más presente en nuestra vida que cualquier consigna del Libertador. Un bocado al que vale la pena seguir hincándole el diente.

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