Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

sábado, 29 de agosto de 2015

Una reveladora cata del Grand Réserve 2004, 2006, 2007 y 2011, que hiciéramos hace poco, demostró la notable evolución de Los Vascos: elegancia, complejidad, fineza y equilibrio, además de un rico potencial de guarda, atributos que hacen de Los Vascos una excelente opción a la hora de comprar.

CARPE VINUM

"Una reveladora cata demostró la notable evolución: elegancia, complejidad, fineza..."

VLADIMIR VILORIA |  EL UNIVERSAL
sábado 29 de agosto de 2015  12:00 AM
Elogio de Los Vascos 
Hace ya algo más de diez años, de paso por el Valle de Colchagua, recalé por primera vez en Château Los Vascos. 

A mediados de los '80, el barón Eric de Rothschild, propietario del Domaine Barons de Rothschild, y cabeza del legendario Château Lafite, 1er Grand Cru Classé de Pauillac, en Burdeos, compra esta bodega chilena, en su momento y para el equipo técnico de Lafite, con un potencial aún por desarrollar. 

Confieso que al recorrer el trayecto que separa Santiago de Peralillo, comarca donde está establecida la viña, reflexionaba sobre lo que hasta ese entonces había catado de Los Vascos. Con excepción del Grand Réserve 1996, añada con la cual debutó la marca en Venezuela, el resto de la gama formada por varietales sauvignon blancchardonnay y cabernet sauvignon, resultaba floja, carente de complejidad y equilibrio. Pese a su condición de vinos "correctos", les faltaba algo. 

Mi temor era pecar de majadero cuando al catar otra vez los vinos, pero en la bodega y con sus responsables, les expresara mis dudas y críticas, lo que a veces no es muy agradable para viticultores y bodegueros. Por suerte, me recibió un nuevo equipo de trabajo quienes, con entusiasmo y optimismo, asumían el reto de mejorar el producto y llevarlo hacia una mejor expresión, con más equilibrio, profundidad y armonía. 

Marco Puyo, entonces su enólogo, y Marcelo Gallardo (hoy actual jefe de bodega) compartían mis dudas e inquietudes.

El viñedo de Los Vascos tenía un potencial más que interesante y así lo demostraban las cosechas 96, 97, 99 y 2000 de Le Dix, el mejor y más ambicioso vino de la casa. 

El reto fue entonces trabajar con más rigor en el campo, buscar la mejor y más equilibrada madurez posible en la uva, respetar al máximo la expresión de la fruta, y, entre otras cosas más, racionar la crianza del vino en barrica para lograr así vinos consistentes pero al mismo tiempo frescos y armoniosos. 

La calidad del vino es cosa de años en que se maduran y entienden mejor las variables que llevan a la excelencia. 

Las últimas cosechas muestran resultados irrefutables: blancos limpios, expresivos, francos; tintos maduros, intensos y bien dispuestos a mejorar en botella. 

Una reveladora cata del Grand Réserve 2004, 2006, 2007 y 2011, que hiciéramos hace poco, demostró la notable evolución de Los Vascos: elegancia, complejidad, fineza y equilibrio, además de un rico potencial de guarda, atributos que hacen de Los Vascos una excelente opción a la hora de comprar. 



¡Salud! 



vladimirviloria@gmail.com

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