Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

sábado, 19 de diciembre de 2015

La austeridad y la escasez harán sombra sobre la tradición, pero no sobre la alegría

LIMONES EN ALMÍBAR

La austeridad y la escasez harán sombra sobre la tradición, pero no sobre la alegría

VANESSA ROLFINI A. |  EL UNIVERSAL
sábado 19 de diciembre de 2015  12:00 AM
Lo importante en la mesa
¿Ha cambiado nuestra mesa navideña?, ¿se mantiene tan tradicional como siempre?, ¿si falta un ingrediente o se incorpora uno nuevo se mantiene su espíritu? 

La mesa navideña venezolana es especial y se destaca de otros países por la extensa variedad de platos específicos para la ocasión. Se pasea por variedad de carnes, panes, postres y hasta cuenta con su propia bebida. Tan importante es, que cocineros y comensales no la pierden de vista durante todo el año y toman todas las previsiones necesarias.

La mayoría de sus preparaciones exigen cuantiosos recursos económicos y humanos. Por ejemplo, la elaboración de una hallaca amerita un promedio de dos a tres días, para una receta que en los casos más austeros lleva un mínimo de doce ingredientes, pero que pueden ser muchos más. Además de una numerosa mano de obra, que en consecuencia le da ese rasgo único de unión familiar.

Nuestra despensa de productos ha cambiado. Se hace cuesta arriba incluir ingredientes importados por sus altísimos precios. Inimaginable para la mayoría de los venezolanos espumosos, vinos, turrones, frutos secos y una que otra delicia decembrina. En algunos casos, algunas recetas han sufrido modificaciones importantes, que a fin de cuentas alteraran su sabor original.

Tal vez la ley de la compensación ha hecho que los espacios vacíos se llenen con nuevas propuestas. Por ejemplo, han surgido otras opciones como las que ofrecen las cervezas artesanales, con sabores armónicos al menú de fin de año o la bebida en sí misma, rememora la paleta sensorial que asociamos con estas fiestas. Seguramente, muchos optarán por sustituir la procedencia de las burbujas para recibir el 2016.

Otros ejemplos de nuevos integrantes son el cocuy, bebidas alcohólicas de frutas, patés elaborados con carnes nacionales o partiendo de embutidos como morcillas, quesos madurados, combinaciones excepcionales para mermeladas y jaleas, incluso, la creatividad nos ha llevado a pensar en extender los usos de frutas tropicales y del chocolate.

Ciertamente el menú para las fiestas de fin de año no lucirá tan fastuoso, ni rebosante en sabores y alternativas. La austeridad y la escasez harán sombra sobre la tradición, pero no debería hacerlo sobre la alegría. ¿Acaso nuevos productos y la ausencia de los más tradicionales son un motivo suficientemente fuerte para empañar lo que es realmente importante? 

Los buenos deseos no dependen de una hallaca, champagne, turrones o jamones importados, dependen del corazón. Son medios que apoyan la celebración, pero no la celebración en sí misma. Que nada empañe la felicidad de sentarnos juntos a la mesa, el resto llega por añadidura.

@rutasgolosas

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