Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

sábado, 26 de diciembre de 2015

Los puros venezolanos Crispín Patiño están catalogados entre los mejores del ramo, dentro y fuera de Venezuela. Creados en 1996 por Miguel Patiño en honor a su padre, son un producto que mantienen la manufactura artesanal, en un mundo donde le toca lidiar con tres grandes adversarios: la masificación, la tecnología y la tendencia antitabaco.

20 años de los Crispín Patiño

Los puros venezolanos están catalogados entre los mejores del mundo

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La firma venezolana de tabacos exporta sus productos a Estados Unidos, Alemania y España CORTESÍA
VANESSA ROLFINI |  ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
sábado 26 de diciembre de 2015  12:00 AM
Los puros venezolanos Crispín Patiño están catalogados entre los mejores del ramo, dentro y fuera de Venezuela. Creados en 1996 por Miguel Patiño en honor a su padre, son un producto que mantienen la manufactura artesanal, en un mundo donde le toca lidiar con tres grandes adversarios: la masificación, la tecnología y la tendencia antitabaco.

Pero los puros son un arte, resultados de un proceso que amerita ojos y manos entrenadas, mezclas de varios tipos de hojas, tradición y hasta un protocolo para sus disfrute.

Venezuela tiene las condiciones idóneas para producir buenas hojas de tabaco, pero en el ámbito de los puros son pocas las casas que se ubican en el sector Premium. Tal vez por eso son una rareza apreciada entre conocedores, en un mercado liderado por Cuba, donde también se destacan Costa Rica, Estados Unidos, Nicaragua, República Dominicana, entre otros.

Miguel es hijo de Crispín Patiño, quien durante más de cuarenta años estuvo al frente de la Fábrica de Tabaco La Esmeralda SRL, que elaboraban los Tabacos Bermúdez. Pero a causa de un episodio de salud, dejó el negocio a cargo de su hijo durante un tiempo, quien desde hacía mucho comercializaba en Puerto Ordaz un tabaco pequeño llamado "Popular". 

"Yo le demostré a mi papá el amor por este oficio. Siempre supo que me gustaba el mundo del tabaco. Desde el principio quise hacer un tabaco premium, que trascendiera. Entendía el oficio y tenía el conocimiento y la tradición. Creo que lo hemos logrado, un producto 99% venezolano", narra Patiño. 

Actualmente, producen once tipos de tabacos de alta gama en los formatos Churchill, ejecutivo, torpedos, robustos, belicoso, señoritas, lanceros, además de la estrella de la casa llamada "La Venezolana".

Los puros Crispín Patiño son elaborados hasta con ocho tipos de tabacos nacionales para la tripa, procedentes de Sucre, Monagas, Carabobo, Yaracuy, Barinas, Bolívar y Anzoátegui. Durante años la capa utilizada en los puros es la variedad Connecticut traída desde Ecuador, lo cual ha sido todo un problema dadas las circunstancias económicas. 

Miguel Patiño está buscando alternativas en el mercado nacional para solventar el tema de las capas, y está haciendo pruebas con tabacos de Güiria que son secados y curados bajo sus indicaciones. 

"Cuando mi papá vio su nombre en los tabacos me abrazó y me dijo que estaba muy orgulloso. Nunca pensó que se podía exportar a Estados Unidos, España y Alemania. Ahora le toca el turno a mi hijo José Miguel, quien se ha ido ocupando poco a poco", expresa Miguel Patiño. @rutasgolosas

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