Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

sábado, 11 de abril de 2015

La escasez ha provocado cambios importantes en los hábitos alimenticios y en las rutinas de los ciudadanos, sea cual sea su estatus social, pues, salvo aquellos que tienen recursos, la crisis económica está afectando a la clase media y en especial a quienes menos tienen.

La peregrinación por los alimentos

TOMÁS SOCÍAS |  EL UNIVERSAL
sábado 11 de abril de 2015  12:00 AM
A propósito del asueto que acaba de terminar, me vienen a la memoria las imágenes de varias colas que pude observar en distintos sectores de la ciudad capital. Y no me refiero a la gente que acudía a las iglesias y templos, sino a las personas que dedicaron los días libres para buscar alimentos.

La escasez ha provocado cambios importantes en los hábitos alimenticios y en las rutinas de los ciudadanos, sea cual sea su estatus social, pues, salvo aquellos que tienen recursos, la crisis económica está afectando a la clase media y en especial a quienes menos tienen.

Siempre he resaltado y valorado los programas sociales del Gobierno, los cuales fueron impulsados por el presidente Hugo Chávez y el presidente Maduro está continuando.

No obstante, está más que claro que estos programas sociales no están siendo efectivos. Lo afirmo porque precisamente pude observar un ejemplo de ello en un Pdval ubicado en el bulevar de Sabana Grande, donde las colas eran realmente impresionantes. Pero, lo que más impacta era que los productos en venta eran muy pocos. Ese día que pude observar, estaban vendiendo azúcar y leche y no había otros rubros de la cesta básica. Aunque los precios eran accesibles, no había suficiente cantidad para surtir a todos los que esperan y cuando se terminó la existencia, simplemente, la gente se tuvo que ir.

El relato parecerá doméstico, pero, es precisamente, ese panorama el que refleja la realidad de muchos venezolanos, la gran mayoría. De allí el título de este artículo. Conseguir alimentos se ha convertido en un peregrinaje, porque desde hace mucho tiempo, adquirir los productos básicos es sumamente difícil.

Esta dificultad surge precisamente de dos elementos: la escasez y la inflación. Comprar los productos de la básica requiere por lo menos cinco salarios mínimos y hablamos solamente de alimentos, sin tener en cuenta otros gastos como ropa, calzados, transporte y otros.

Hacer estas compras requiere paciencia y aguante, porque además de las colas, hay que ir a cuatro o cinco sitos para completar el carrito de mercado. La otra alternativa es acudir al mercado informal donde sí se consiguen varios productos, pero a precios hasta 10 veces su valor original y la gente se ve obligada a pagar, pues, debe surtir sus alacenas, pues las madres harán hasta lo imposible para procurar los alimentos.

En el caso de la escasez, 17 de los 58 productos alimenticios básicos, presentan problemas, lo que representa 29,3%. Estas cifras son la consecuencia directa del control de precios que está terminando por asfixiar al sector productivo. Los precios impuestos para la venta no concuerdan con la estructura de costos, sumado a que con la limitación en la asignación de divisas, se ven limitados a importar semillas, repuestos para sus maquinarias y otros. Lo peor es que ni siquiera las importaciones masivas de alimentos han servido, porque esta actividad, lejos de solventar el problema de la escasez, lo que ha hecho es afectar al sector productivo.

Hay soluciones a estos problemas y el Gobierno lo sabe. Apelamos a la intervención del presidente Nicolás Maduro. Por el bien del país.

Analista político y económico

Tsocias@cantv.net 

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