Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

miércoles, 22 de abril de 2015

Por más transparente que sea, el agua contiene muchos microorganismos y elementos químicos, no siempre inocuos. Para matar los gérmenes, hay que hervir el agua. Como los químicos son más difíciles de eliminar, se recomienda pasar el agua por filtro de piedra. "En caso de duda de la procedencia o calidad del agua o del estado de las tuberías, lo más conveniente es pasar el agua por un filtro de piedra y luego hervirla", dice el pediatra Manuel Lorenzo Fernández, de las clínicas Salus Caracas y Salus Madrid

Para que sea segura el agua debe filtrarse y hervirse

Debe calentarse en aluminio o peltre y guardarse en barro o vidrio

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Debe hervir varios minutos después de romper en ebullición CORTESÍA
GIULIANA CHIAPPE |  EL UNIVERSAL
miércoles 22 de abril de 2015  12:00 AM
Las maestras de primaria están cansadas de decirlo y los niños de repetirlo: el agua es incolora, inodora e insípida. Al menos así debería ser.

Por más transparente que sea, el agua contiene muchos microorganismos y elementos químicos, no siempre inocuos. Para matar los gérmenes, hay que hervir el agua. Como los químicos son más difíciles de eliminar, se recomienda pasar el agua por filtro de piedra.

"En caso de duda de la procedencia o calidad del agua o del estado de las tuberías, lo más conveniente es pasar el agua por un filtro de piedra y luego hervirla", dice el pediatra Manuel Lorenzo Fernández, de las clínicas Salus Caracas y Salus Madrid (info@salusmadrid.es).

Con esto coincide Nathalie Chacón, inmunóloga y docente del Instituto de Medicina Tropical (secciondegeoelmintiasis@gmail.com) quien explica que el filtro debe ser de piedra removible para poder limpiarla y del que existen varias marcas en el mercado venezolano. "Hay algo que poca gente sabe: la piedra debe lavarse bajo el chorro, con azúcar y no con jabón, pues le resta propiedades", dice. El azúcar actúa como exfoliante en los hoyitos de la piedra y los limpia.

El agua debe ser potable, tratada con cloro desde que sale de las tuberías. En las ciudades es así, pero en las zonas rurales no. En esos casos, es necesario colocar una tableta de potabilización o cinco gotas de cloro por cada cinco gotas por cada cinco litros de agua, según la dosis que sugiere Chacón.

Después de clorada y filtrada, el agua debe hervir varios minutos desde que rompe en ebullición, es decir, desde que aparecen grandes burbujas en su superficie. Fernández habla de cuatro minutos mientras que Chacón sugiere que sean diez.

La olla debe ser de acero inoxidable -"que es carísima", apunta Chacón- o de peltre, más accesible e igual de efectiva. "Jamás debe ser de aluminio porque es nociva y deja mal sabor", afirma.

Tras hervir, la inmunóloga sugiere dejarla reposar tapada hasta que enfríe y luego, con una taza y la mano bien limpia, pasar el contenido a un recipiente, sin remover el agua, hasta dejar dos o tres centímetros de fondo, donde quedan también los sedimentos.

Manuel Lorenzo Fernández hace una advertencia sobre el tiempo de almacenaje del agua. "Debe guardarse en un recipiente limpio, preferiblemente de barro o vidrio. Si se refrigera puede estar hasta ocho días. Si permanece a temperatura ambiente, debe estar bajo techo y tapada para evitar el contacto con insectos, y su tiempo útil ideal es de cuatro días".

Dicen que el agua es vida, pero la gente debe hacer su parte para que sea así. 

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