Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

domingo, 26 de abril de 2015

Las montañas de Mérida abastecen el buen comer

Las montañas de Mérida abastecen el buen comer

 En El Café de La Capellanía se cocina con producto local
En El Café de La Capellanía se cocina con producto local | Cortesía Eyra Matos
Teo Zurita se inspira en productos locales para elaborar los platos que ofrece en El Café de La Capellanía

En El Café de La Capellanía se cocina con producto local.

Lo asegura Teo Zurita, chef del restaurante, que comenzó a atender a su clientela hace 12 años cuando Mérida solo ofrecía a sus visitantes pisca, arepas y pastelitos andinos. Nada que ver con lo que ofrece actualmente el cocinero: un menú que combina ingredientes frescos, salteados ­eso sí, sin maltratar el ingrediente­ y sabores ahumados.

¿Ejemplos? La trucha del hot dog, el chorizo del ragú de la focaccia, el calabacín y el queso merideño que enriquecen al bojotico de pollo ­versión del Cordon Blue­ y el alioli de ajo con el que se adereza la hamburguesa, servida en pan casero, con papas rústicas aliñadas con saní, el condimento local.

Hortalizas y frutas llegan de la fi nca familiar, en la localidad cercana a Bailadores de la que el restaurante tomó el nombre.

"Allí aprendí a cosechar y comprobé que ­como dice mi papá­ en el campo está la solución", afi rma el chef, hijo de Gustavo Zurita, agrónomo caraqueño enamorado de Mérida.

El cocinero ingresó a la universidad interesado por la Ingeniería Forestal, carrera que abandonó en 2003 para abrir una tienda en la capital andina, en la que ofrecía las fresas que se cultivaban en la fi nca, además de café e infusiones.

"La clientela comenzó a pedir platos salados", recuerda Zurita, que de cocina sabía lo que le había enseñado su madre.

"Decidí aprender por ensayo y error, a partir de recetas propias y con ingredientes estacionales". Abrió una sucursal pero ­reconoce­ no tuvo éxito.

Sí lo tuvo con Andes Gastronómico, evento que organizó con su amigo Richard Sosa, en 2010, y que repitió un año después. "Con la primera edición se despertó el interés por la gastronomía merideña; con la segunda, comenzó la apertura de restaurantes dedicados a nuestra cocina", dice Zurita, que la ha llevado a México y España gracias a la Feria Internacional de las Méridas del Mundo.

Doce años después El Café de La Capellanía ­localizado en el centro comercial Alto Prado, en la avenida Los Próceres, en Mérida­ privilegia al producto local tradicional y al que no lo es, que se sumó a la lista gracias al tesón de agricultores que aprovechan las bondades de los diversos ecosistemas que ofrece el estado. Lo asegura Zurita, encantado de que todos hablen de la cocina de Mérida, "donde se juntaron el hambre y las ganas de comer".

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