Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP

Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP
Carlos Fierro con un grupo de egresados del Diplomado en Gastronomía de la UJAP del cual fue su Coordinador al inicio. GASTRONOMIA (del griego γαστρονομία)es el estudio de la relación del hombre con su alimentación y su medio ambiente o entorno.Gastrónomo es la persona que se ocupa de esta ciencia. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte culinario y la cubertería en torno a una mesa. Sin embargo ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.Para mucha gente, el aprender a cocinar implica no solo encontrar una distracción o un pasatiempo cualquiera; pues cocinar (en un término amplio) es más que solo técnicas y procedimientos... es un arte, que eleva a la persona que lo practica y que lo disfruta. Eso es para mi la cocina, con mis obvias limitaciones para preparar diversos platillos, es una actividad que disfruto en todos sus pasos, desde elegir un vegetal perfecto, pasando por el momento en que especiamos la comida, hasta el momento en que me siento con los que amo a disfrutar del resultado, que no es otro más que ese mismo, disfrutar esta deliciosa actividad o con mis alumnos a transmitirles conocimientos que les permitirán ser ellos creadores de sus propios platos gracias a sus saberes llevados a sabores

lunes, 28 de septiembre de 2015

Mientras a uno lo destituyen, vigilan, controlan y calumnian como profesor, no sé aún por cual razón de verdadero peso, ya fuera de la Coordinación del Diplomado de Gastronomía que como proyecto presentamos lleno de ilusiones ante las autoridades rectorales de la UJAP quienes lo aprobaron y pasaron a promoverlo a través del CEUJAP con el éxito que ellos saben que ha tenido pues se ha hecho realidad la ilusión de progreso que desde que regresé de España he tratado de realizar como proyecto vital, pues viniendo de una nación que se debe al turismo se lo que es ser chef y el papel en el desarrollo social y carrera que aporta el mundo de la gastronomía en sus múltiples soluciones inmediatas a la educación y turismo del país, el cual es: una mina de oro y fuente de estudios para jóvenes que harían servicio al país desde los fogones y todo el mundo que abarca la gastronomía, fuente de ingreso por su ayuda al turismo y de riqueza que representa para el país, como lo viví en España, prueba de ello es este ejemplo: Francia la Escuela de Ferrières –asociada con las cadenas de hoteles Radisson, Four Seasons, The Peninsula y Relais & Chateau– funciona en el château que construyó en el siglo XIX la familia Rothschild y acaba de comenzar su primer curso con una matrícula de 35 alumnos, a los que se ofrece 1.500 metros cuadrados de cocinas y 400 de bodegas, además de escuela enológica, huerto y viñedos...De verdad duele en el alma que en Venezuela cueste tanto establecer algo que redunda en provecho para el pueblo y toda la nación,,,

Abrió escuela de cocina en el chateau de Ferrières

Más allá del programa académico, gran parte del atractivo de la escuela reside en que se encuentre en un château cargado de historia | FOTO: EFE
Más allá del programa académico, gran parte del atractivo de la escuela reside en que se encuentre en un château cargado de historia | FOTO: EFE
La Escuela de Ferrières –asociada con las cadenas de hoteles Radisson, Four Seasons, The Peninsula y Relais & Chateau– funciona en el château que construyó en el siglo XIX la familia Rothschild y acaba de comenzar su primer curso con una matrícula de 35 alumnos, a los que se ofrece 1.500 metros cuadrados de cocinas y 400 de bodegas, además de escuela enológica, huerto y viñedos

A mediados del siglo XIX la pudiente familia Rothschild ordenó construir a las afueras de París el château de Ferrières, palacio que después de 150 años de anécdotas que salpican a Bismarck, los nazis o Dalí renace como escuela de gastronomía, hostelería y lujo “a la francesa”.
“Desde mi despacho se ve el palacio. Mi gran sueño era recuperarlo; pueden imaginarse hasta qué punto es triste ver morirse vacío un lugar que ha visto nacer a una familia tan grande, que ha albergado a tantas personalidades”, dice Jalil Jater, presidente del grupo hostelero de alta gama Accelis, francolibanés que llegó a Francia huyendo de la guerra del Líbano.
El empresario, que vive en Marne-la-Vallée, a escasos 10 kilómetros de Disneyland París, es el fundador de una escuela palacio que empieza su primer curso de vida con una promoción de 35 alumnos y que espera alcanzar las 1.500 matrículas en los próximos años. Esa imponente edificación neorrenacentista rodeada de jardines y un estanque está incrustada en un bosque de 3.000 hectáreas y quiere competir con prestigiosos centros de formación como la escuela gastronómica Ferrandi de París o el Instituto Paul Bocuse de Gestión Hotelera de Lyon. 
Jater asegura que la idea surgió cuando hace 20 años descubrió que tenía problemas para contratar a jóvenes diplomados en hostelería en Francia, y se reforzó al constatar que muchos jóvenes galos decidían formarse en la vecina Suiza: 26 % de los estudiantes del reputado colegio de hostelería de Lausanne son franceses. “Nos dimos cuenta de que cada escuela tiene una especialidad, pero rara vez se asociaba hostelería y gastronomía”, agrega el fundador y presidente del centro mientras pasea por las instalaciones.
El centro cuenta con 1.500 metros cuadrados de cocinas, 400 de bodegas y 2.000 de espacios dedicados a la organización de eventos, además de 12 salas lectivas, una escuela enológica, un huerto de una hectárea y otra hectárea de viñedos. En 2016 comenzarán a construir un campus con capacidad para 1.600 alumnos. “Salen con la expectativa de ganar 2.500 euros netos al mes”, precisan desde la dirección de la Escuela Ferrières, que se ha dotado de un presupuesto global de 25 millones de euros para inversiones y cuenta con el experto gastronómico y expresidente de la Universidad de la Sorbona Jean-Robert Pitte como estandarte de honor.
Más allá del programa académico, gran parte del atractivo de la escuela reside en que se encuentre en un château cargado de historia. Encargado por Jean de Rotschild al arquitecto británico Joseph Badson, el palacio vio la luz en 1855 con todas las novedades tecnológicas de la época, como calefacción central o agua caliente en todas las bañeras. Se convirtió en salón de festejos de la alta sociedad y también en escenario de acuerdos políticos, como la reunión en 1870 que el canciller Otto von Bismarck mantuvo con un ministro de Napoleón III con vistas a la conversión prusiana de Alsacia y Lorena.
En 1940, el palacio fue ocupado por los nazis y la familia Rotschild, que recuperó la propiedad en 1957, decidió condenar la parte del edificio habitado por los alemanes, que se ha vuelto a abrir para el proyecto educativo. Se recuerda también la fiesta surrealista,  con Dalí entre los invitados,  que se ofreció en 1971 para celebrar el centenario del nacimiento del escritor Marcel Proust, antes de que sus propietarios donaran el château a la alcaldía. Esta, a su vez, cedió su gestión a la Escuela de Ferrières, asociada con cadenas de hoteles como Radisson, Four Seasons, The Peninsula o Relais & Chateau y marcas de lujo como Cartier o Artcurial. “Muchos de nuestros grandes chefs empezaron a trabajar con 15 años y tardaron 30 en llegar a lo alto. La siguiente generación será diferente”, augura el fundador de la Escuela Ferrières. 

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